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Aston Villa supera a un Tottenham en crisis y complica el futuro de De Zerbi

Tottenham se marcha al parón internacional sin victorias en la Premier League y con un nuevo golpe en casa: 2-3 ante un Aston Villa que por fin celebra su primer triunfo del curso. El Tottenham Hotspur Stadium, lejos de ser un fortín, se ha convertido en un recordatorio constante de la caída del equipo: solo cinco victorias en los últimos 36 partidos oficiales disputados allí.

El resultado aprieta todavía más la soga alrededor del proyecto de Roberto De Zerbi, que ha visto cómo su equipo llega al parón en zona de descenso y con una sequía goleadora que solo se rompió entre la ironía y el enfado de su propia afición.

Dominio inicial… y un mazazo justo antes del descanso

Lo más inquietante para Tottenham es que no empezó mal. Todo lo contrario. En los primeros 20 minutos, el conjunto local asedió la portería de Zion Suzuki. El guardameta de Villa sostuvo a los suyos con cuatro intervenciones de mérito, incluida una doble parada a Savio dentro del área en el minuto 9 que marcó el tono de su tarde.

Cuando parecía que el gol local era cuestión de tiempo, comenzaron los problemas. A los 19 minutos, Pedro Porro se tiró al césped con gesto de rabia, señalándose la zona de la ingle. Lesión muscular y cambio obligado. Archie Gray entró en su lugar y rozó el gol desde un ángulo cerrado, pero de nuevo se topó con Suzuki.

El momento clave llegó al borde del descanso. En el 45, Micky Van de Ven sufrió un fuerte golpe en la cara al despejar una acción a balón parado y tuvo que abandonar temporalmente el campo para ser atendido. Con Tottenham en inferioridad numérica, Aston Villa olió la sangre.

En el 45+3, la jugada que cambió el partido: ataque por la izquierda, defensa local desajustada y Johan Manzambi firmó su primer gol con la camiseta de Villa. Un derechazo que silenció el estadio y castigó la falta de colmillo de Spurs en el área rival.

El VAR apaga la ilusión y Villa golpea sin piedad

Tras el descanso, Tottenham intentó reaccionar. La grada se agarró a cualquier señal de vida. La tuvo en el minuto 58. Sandro Tonali filtró un gran pase para la carrera de Andy Robertson, centro al corazón del área y aparición de Mohammed Kudus para empujar el balón a la red. Grito de desahogo, celebración contenida… y revisión.

El VAR revisó la jugada y detectó fuera de juego de Robertson en el inicio de la acción. Gol anulado. El estadio pasó de la euforia al abatimiento en cuestión de segundos. La sequía goleadora seguía intacta. Y el castigo no tardó en llegar.

En el 67, Nicolas Jackson encaró a Van de Ven, ganó el duelo y soltó un disparo raso y potente ajustado al palo para el 0-2. Gol de delantero decidido, de quien no perdona cuando huele la duda en el rival. Tottenham se descompuso.

El golpe definitivo llegó en el 79. Emi Buendia recibió a unos 25 metros de la portería, levantó la cabeza y soltó un disparo precioso, teledirigido, imposible para el guardameta. 0-3 y desbandada en la grada. Muchos aficionados de Spurs se marcharon antes del final mientras desde la zona visitante tronaban los cánticos: “You’re getting sacked in the morning”, dirigidos a De Zerbi.

Goles tardíos, alivio mínimo y bronca en la grada

Con el partido sentenciado, Tottenham encontró por fin el camino del gol. En el 86, Conor Gallagher empujó un balón suelto en el área pequeña para poner el 1-3. El tanto fue recibido con una mezcla de aplausos sarcásticos y alivio: era el primer gol del equipo en la Premier esta temporada.

Ya en el 90+6, Jan Paul van Hecke cabeceó un centro para el 2-3. El balón apenas volvió a rodar: el árbitro pitó el final casi de inmediato. La reacción fue demasiado tardía. Los dos goles no maquillan una realidad preocupante: Tottenham volvió a regalar tramos clave de partido y se quedó otra vez sin puntos.

De Zerbi, abatido: “No quería decir nada”

El técnico de Spurs, Roberto De Zerbi, reconoció tras el encuentro que ni siquiera había hablado con sus jugadores en el vestuario: “Quizá es mejor así, no hablé con los jugadores hoy porque no quería decir nada”, explicó sobre el parón internacional que se viene ahora.

El italiano señaló a la condición física y a la gestión emocional del partido: “Los jugadores que van con la selección tienen que jugar, tienen que trabajar, y los otros, como Gallagher, Solanke, Tosin, Senesi, Savio, seguro que tenemos que trabajar más porque la condición física no me gustó en este partido”.

Su frustración con la forma de encajar los goles fue evidente: “Estoy muy decepcionado, muy triste, muy frustrado por la actuación porque no podemos perder este partido de esta manera, absolutamente. No podemos conceder el segundo gol, no podemos perder el equilibrio solo porque en la primera parte vamos perdiendo al inicio de la segunda”.

Y añadió un mensaje directo a sus atacantes: “Hablé con los cuatro delanteros para que usaran la cabeza con calma, jugar tranquilos, jugar, disfrutar, no arriesgar. Cuando concedimos el segundo gol fue increíble”.

Desde el plató de televisión, el exdefensa de Tottenham Michael Dawson resumió el clima alrededor del club: “La presión aumenta. Eso es lo que pasa cuando terminas 17º dos veces, gastas todo este dinero y hay una enorme expectativa alrededor del club. Creía que iba a haber un cambio, pero cuando no lo hay, eso se agranda y ahora, por desgracia para Spurs, tienen tres semanas de espera hasta el próximo partido”.

Emery aplaude a sus hombres clave

En el otro banquillo, Unai Emery se marchó con una sensación muy distinta. Aston Villa, también marcado por un verano de reconstrucción y un inicio lento, encontró por fin un triunfo que vale algo más que tres puntos.

El técnico destacó el papel de Zion Suzuki y Nicolas Jackson, dos de los nombres propios de la tarde: “Están aquí para esto. Su compromiso con nosotros, retándose a sí mismos para lograr lo que hicimos antes y reemplazando a jugadores importantes, es fantástico”, valoró Emery.

El entrenador subrayó la importancia del rendimiento colectivo y el paso adelante dado en Londres: “Cada jugador necesita entender cómo podemos sentirnos mejor colectivamente y cómo pueden ayudarnos con sus cualidades, explotando nuestra mejor versión. Hoy dimos un paso claro hacia adelante en eso. Zion mantiene el nivel que ya había mostrado y Jackson mejoró claramente respecto a los partidos anteriores. Este es el camino y el ejemplo de cómo debe jugar”.

Un parón que no trae paz

Tottenham afronta ahora un parón largo, pero nada tranquilo. El equipo está en la zona baja, con la afición impaciente y un estadio que ha dejado de imponer respeto. Tres semanas sin competir pueden servir para ajustar piezas, recuperar lesionados y trabajar el físico. O pueden convertirse en un juicio silencioso sobre el futuro inmediato de De Zerbi.

La próxima vez que se abra la puerta del Tottenham Hotspur Stadium, la pregunta no será solo cómo juega el equipo. Será si este proyecto tiene todavía margen para levantarse antes de que la temporada se le escape definitivamente de las manos.