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Celtic inicia la liga con historia en Celtic Park

El calendario marca lunes y, para Celtic, eso casi nunca significa inicio liguero. Solo ha ocurrido una vez antes en toda su historia: temporada 1921-22, triunfo 4-0 ante Raith Rovers. Más de un siglo después, el campeón escocés vuelve a abrir fuego en el arranque de semana con una estadística que pesa como una losa sobre cualquiera que se le ponga delante. Esta vez, el turno es de Dundee.

O’Neill y el ritual del primer golpe

Martin O’Neill ha convertido los estrenos de liga en un hábito ganador. Cuatro victorias en cinco debuts ligueros como técnico de Celtic. La única mancha, un 0-0 ante Dunfermline en la 2003-04. Nada de dudas, nada de titubeos: sus equipos suelen salir a marcar territorio desde la primera jornada.

La tendencia no es solo cosa del banquillo. Cuando Celtic comienza la temporada como campeón, responde como un campeón. Ha ganado sus últimos 14 estrenos ligueros en esa condición, una racha que se remonta al 0-0 frente a Kilmarnock en la 2007-08. Desde entonces, cada vez que ha levantado el título y ha vuelto a escena, ha empezado defendiendo el trono con victoria.

El peso del campeón… y de la historia reciente

El dominio del vigente campeón en Escocia no es un detalle menor. En las últimas 14 temporadas, el campeón defensor siempre ha ganado en la primera jornada, con un global demoledor: 43 goles a favor, 7 en contra. No son solo triunfos, son mensajes. Quien manda, lo deja claro desde el primer día.

Celtic, además, convierte el estreno en casa en una especie de ceremonia privada. Ha ganado 23 de sus últimos 24 partidos como local en la primera jornada de liga. La única excepción, de nuevo, ese 0-0 ante Kilmarnock en la 2007-08. Un estadio que se viste de inicio y casi siempre celebra.

Dundee, contra la corriente

Al otro lado, Dundee llega con una relación complicada con los comienzos. No gana en una jornada inaugural de Premiership desde la 2016-17, cuando se impuso 3-1 a Ross County. Desde entonces, seis estrenos sin victoria: tres empates, tres derrotas. Un patrón que habla de arranques pesados, de equipos que necesitan tiempo para entrar en ritmo.

Y si los inicios ya son ásperos, el escenario no ayuda. Visitar Celtic Park ha sido casi una condena para Dundee en este siglo. Ha perdido 23 de sus últimos 25 partidos a domicilio ante Celtic en todas las competiciones, con solo dos empates para aliviar la estadística. No gana allí desde mayo de 2001, un 0-2 bajo el mando de Ivano Bonetti que hoy suena casi a relato de otra era.

Un guion claro… ¿y alguna sorpresa?

Los números dibujan un libreto nítido: campeón sólido, entrenador acostumbrado a empezar fuerte, estadio que se ha convertido en fortaleza en los estrenos, y un rival que suele tropezar en el primer paso y que casi nunca sale vivo de Glasgow.

Las estadísticas no juegan, pero condicionan el ambiente. Celtic salta al césped con la inercia de años de autoridad en los debuts. Dundee, con el desafío de romper varias maldiciones en una sola noche.

La liga escocesa arranca con un lunes distinto. La historia dice una cosa. La pelota, como siempre, tendrá la última palabra.