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Celtic encuentra el camino y Rangers se enreda

Mientras en Ibrox la ansiedad lo domina todo, en Perth el grito de alivio llega vestido de verde y blanco. Rangers se atasca ante un St Mirren valiente. Celtic, en cambio, encuentra por fin el camino ante St Johnstone gracias a un nombre nuevo en su lista de goleadores: Mika Baur.

Rangers se enreda y St Mirren perdona la gran ocasión

En Glasgow, el guion se vuelve nervioso muy pronto. La afición de Rangers empuja, se levanta, intenta arrastrar a su equipo. Pero cada pérdida de balón en el último tercio propio cae como un jarro de agua fría sobre las gradas. El murmullo se convierte en suspiro, el suspiro en reproche. El 0-0 ante St Mirren pende de un hilo.

Y ese hilo casi se rompe con una jugada que deja helado Ibrox.

Un movimiento perfecto, descrito con admiración por Rory Loy, exdelantero de ambos clubes, en BBC Sportsound: un pase que rompe de golpe toda la defensa local, deja fuera de combate a la zaga y pilla a todos los jugadores de Rangers mirando, sin reacción. El desmarque de Fraser Taylor es de manual, un tercer hombre que aparece desde atrás y se planta solo ante Ivor Pandur.

Taylor tiene todo a su favor. Tiempo. Espacio. La portería de frente. Debe poner a St Mirren 1-0 arriba. Pero quizá ese exceso de calma le juega en contra. Piensa demasiado, ajusta demasiado. Dispara, y Pandur, prácticamente clavado sobre su línea, aguanta firme y detiene. Es una ocasión enorme, descrita casi con incredulidad desde la cabina: “St Mirren no tendrá una oportunidad mejor esta noche. Seguro”.

La jugada deja una sensación clara: el partido está abierto, puede caer de cualquier lado. Y, sin embargo, quien parece más cómodo es el equipo visitante.

Loy lo resume sin rodeos: St Mirren se ve “mucho más cómodo” en esta segunda parte. En contraste, desde la grada empiezan los “rumblings”, esos murmullos que en Ibrox pesan como una losa. Con las entradas de Kim y Curtis, Rangers vuelve a su 4-2-3-1, buscando orden y algo de claridad. Pero el marcador sigue clavado en un 0-0 que suena a oportunidad perdida y a peligro latente.

Celtic aprieta, St Johnstone resiste… hasta que aparece Baur

En Perth, el partido entre St Johnstone y Celtic se cocina a fuego lento. El conjunto local trata de aguantar las embestidas, consciente de que el rival empieza a juntar pases y a instalarse en campo contrario.

Callum Davidson, exentrenador de St Johnstone, lo veía venir en BBC Sportsound: su antiguo equipo necesitaba resistir justo en ese tramo, porque Celtic comenzaba a generar presión. No lo consiguen.

Antes del golpe definitivo, llega un aviso. Callum McGregor, capitán y especialista en goles importantes, arma el disparo desde la frontal del área. El golpeo, esta vez, no es limpio. El balón se desvía y acaba mansamente en las manos del guardameta Toby Steward. St Johnstone respira, pero solo por un instante.

La diferencia, como apunta el exguardameta Pat Bonner, está en la cantidad de camisetas de Celtic dentro del área. “Tenían cuerpos en el área, esa es la diferencia”. Y esa superioridad numérica termina por inclinar el duelo.

La jugada nace por banda. Haissem Hassan rompe por fuera y sirve un balón raso, tenso, que cruza el área pequeña. Kasper Hogh se lanza para intentar tocarla, pero quien llega con el timing perfecto es Mika Baur. Solo necesita un buen contacto. Lo consigue.

Gol. St Johnstone 0-1 Celtic.

Es el primer tanto de Baur con la camiseta de Celtic, una definición sencilla pero cargada de peso competitivo. El equipo de Glasgow por fin encuentra la rendija en un partido que se le resistía, justo cuando había decidido poblar el área rival y apretar el acelerador.

La imagen final en Perth es la de un Celtic que celebra un gol trabajado, de insistencia y presencia ofensiva, mientras en Ibrox el marcador sigue congelado y la tensión crece. Dos noches muy distintas en Escocia, un mismo mensaje para el tramo decisivo de la temporada: cada ocasión cuenta, y algunos no pueden permitirse seguir perdonando.