Carlos Queiroz: el veterano que lidera a Ghana hacia el Mundial 2026
La selección de Ghana ha recurrido a un viejo zorro para un desafío mayúsculo. Tras despedir a Otto Addo después de cuatro derrotas consecutivas en amistosos, la federación ha puesto el timón de los Black Stars en manos de Carlos Queiroz, un técnico que conoce de memoria el mapa de los Mundiales y las turbulencias del fútbol de selecciones.
Tiene 73 años, pero llega con la energía de quien siente que aún le queda una misión por cumplir. No es un experimento: es una apuesta calculada.
Un currículo hecho para los grandes escenarios
La Ghana Football Association no ha escondido el motivo de su elección. Entre más de 600 candidatos, el portugués se impuso apoyado en un palmarés que pocos pueden igualar: ha llevado a Sudáfrica, Portugal e Irán a la Copa del Mundo, y estuvo a un paso de levantar la Copa de África con Egipto en 2022.
Su nombre se asocia durante décadas a la élite. Fue el asistente de confianza de Sir Alex Ferguson en Manchester United, dirigió a Real Madrid y ha pasado por banquillos de selecciones en casi todos los rincones del mapa: Egipto, Omán, Japón, Qatar. Un auténtico trotamundos del alto nivel.
No llega a Ghana para aprender. Llega para aplicar un manual que ha probado en cinco Mundiales anteriores. Con Irán construyó uno de los equipos más competitivos de Asia durante casi ocho años. Con Portugal firmó aquel 7-0 inolvidable ante Corea del Norte y alcanzó los octavos de final en 2010. Es ese tipo de experiencia la que la federación quiere trasladar ahora a un vestuario golpeado.
Un contrato corto, una presión enorme
El acuerdo es claro: contrato a corto plazo, revisión tras el Mundial. Sin red. La misión es estabilizar un grupo que viene de una decepción profunda tras quedarse fuera de la Copa Africana de Naciones de 2025. El margen de error es mínimo.
En su presentación a través de un comunicado de la GFA, Queiroz dejó una frase que marca el tono de su llegada: “Esto no es solo otro trabajo, es una misión. Y estoy listo para entregar todo mi conocimiento y experiencia, una vez más, al servicio del juego y de la felicidad de la gente”. No suena a rutina. Suena a desafío personal.
La federación lo ve como una contratación estratégica, pensada al detalle para el reto inmediato: el Grupo L del Mundial 2026, con Panamá, Inglaterra y Croacia como rivales. Un grupo incómodo, con dos potencias europeas y una selección panameña que suele competir al límite físico.
El reloj corre: Mundial a la vuelta de la esquina
El torneo arranca el 11 de junio de 2026 en Canadá, México y Estados Unidos. Queiroz empieza a trabajar de inmediato. No hay fase de adaptación. Hay urgencia.
Debe cerrar cuanto antes la lista definitiva, con nombres clave como Mohammed Kudus y Antoine Semenyo llamados a liderar el frente ofensivo. El talento está ahí; lo que falta es estructura, confianza, automatismos. Justo el terreno donde Queiroz suele sentirse cómodo: orden táctico, disciplina defensiva, bloques compactos.
Los próximos amistosos ante México y Gales no serán simples probaturas. Son exámenes. Ghana llega en mala dinámica, arrastrando ese bache de resultados que le costó el puesto a Addo. Cualquier síntoma de mejora, cualquier atisbo de solidez, será oro antes del debut mundialista frente a Panamá en BMO Field.
La sombra de 2010 y el peso de la historia
En el ambiente flota un recuerdo que no se borra: Sudáfrica 2010, el penalti de Asamoah Gyan, la mano de Luis Suárez, los cuartos de final que se escaparon a un paso de la gloria. Desde entonces, Ghana persigue aquella versión de sí misma, valiente y competitiva, capaz de mirar de frente a cualquiera.
La federación confía en que Queiroz pueda devolver ese nivel de rigor y personalidad en un grupo que exigirá máxima concentración desde el primer minuto. Inglaterra y Croacia no perdonan desajustes. Panamá castigará cualquier relajación física. No hay partido sencillo.
Queiroz, acostumbrado a preparar planes de partido quirúrgicos frente a gigantes como España, Argentina o Portugal, deberá ahora trasladar esa mentalidad a un equipo que necesita volver a creer. Su reto no es solo táctico. Es emocional.
Ghana se mueve entre la urgencia y la ilusión. Entre la herida reciente de la CAN y el sueño de otro Mundial memorable. El nuevo seleccionador ya ha dejado claro que ve esto como una misión. La cuestión, ahora, es si los Black Stars están listos para seguirle en esa cruzada hacia otra noche grande en el escenario más alto.




