El caos del evento de Messi en Kolkata: una batalla legal en curso
El eco del caos en Kolkata no se apaga. Meses después del accidentado paso de Lionel Messi por la ciudad, el nombre que vuelve al centro de la escena no es el del astro argentino, sino el del promotor deportivo Satadru Dutta, decidido a ajustar cuentas públicas y legales por lo ocurrido en el llamado “G.O.A.T. India Tour 2025”.
Lo que debía ser una noche histórica en el Vivekananda Yuba Bharati Krirangan, con Messi acompañado por Luis Suárez y Rodrigo de Paul, se desmoronó en apenas 25 minutos. El trío abandonó el Salt Lake Stadium el 13 de diciembre entre confusión, desorden en las gradas y una sensación de oportunidad desperdiciada que aún duele entre los aficionados que pagaron entradas caras para ver a su ídolo.
Un evento que se salió de control
El programa estaba diseñado para durar cerca de una hora. Presentación, interacción, espectáculo. En lugar de eso, el relato de la noche habla de gradas agitadas, accesos desbordados y un ambiente que pasó de la expectativa a la frustración en cuestión de minutos.
Las acusaciones apuntaron rápido hacia el entonces ministro de Deportes de Bengala Occidental, Aroop Biswas, presente junto a Messi durante el acto. Se le señaló por permitir la entrada al estadio de personas sin registro, mientras muchos hinchas con boleto en mano se quedaban sin la experiencia prometida. La tensión escaló. El descontento se transformó en ira. Hubo destrozos dentro del estadio y el evento se dio por concluido antes de tiempo.
Horas después, el golpe más duro para Satadru Dutta: arrestado en el aeropuerto de Kolkata y enviado a custodia. Pasó 38 días detenido, hasta su liberación el 19 de enero. Tres años de gestiones y preparación, según él mismo ha repetido, reducidos a un fiasco y a una celda.
La derrota política abre otra batalla
El giro llegó tras las recientes elecciones a la asamblea de Bengala Occidental. Biswas perdió el escaño de Tollygunge y el All India Trinamool Congress cedió el poder. Con el tablero político trastocado, Dutta rompió el silencio.
Su respuesta no fue tibia. Desde sus historias de Facebook, lanzó un mensaje directo a Biswas, recogido por Sportstar: dejó claro que piensa llevar el caso por la vía legal, incluida una demanda por difamación y la posibilidad de acudir al Tribunal Supremo. “Lucharé hasta el final”, escribió, marcando el tono de lo que pretende que sea una ofensiva prolongada.
En sus acusaciones, Dutta describe a un ministro que ignoró avisos y límites en plena vorágine del evento. Asegura que le pidió repetidamente que dejara de tomarse fotografías en determinadas zonas y que, amparado en su cargo, Biswas hizo caso omiso. Para el promotor, ese gesto simboliza el abuso de poder que terminó por desbordar la organización.
Según su versión, mientras él trataba de contener la situación, “sus propios hombres” se infiltraban en el dispositivo del evento y la policía permanecía inmóvil. Nadie, dice, escuchó su “grito de angustia”.
“Sabotaje”, “chantaje” y una conferencia en camino
Dutta no se quedó en insinuaciones. Anunció que ofrecerá pronto una conferencia de prensa para detallar, punto por punto, lo que, a su juicio, ocurrió aquella noche en Kolkata. Promete “exponerlo todo”: quién entró, quién dio las órdenes, cómo se repartieron las acreditaciones de acceso al césped y por qué, según él, su equipo fue presionado.
En su relato, habla de “sabotaje” del evento, de haber sido “victimizado” y de un esfuerzo de tres años tirado por la borda. Acusa a los allegados de Biswas de interferir directamente en la logística, de forzar a su equipo a emitir tarjetas de acceso al terreno de juego y, cuando se negaron, de bloquear esas mismas acreditaciones. Incluso denuncia que miembros de su staff fueron prácticamente sometidos a un “arresto en habitación”, bajo intimidación y control.
El resultado, sostiene, fue un espectáculo arruinado, aficionados decepcionados y él mismo en la cárcel durante 38 días. Ahora, advierte, “es mi turno”.
La visita de Messi a India debía ser un escaparate perfecto para el fútbol en el país y una postal inolvidable para Kolkata. Terminó convertida en un caso que mezcla deporte, política y justicia, con un promotor decidido a que nadie olvide lo que pasó aquella noche en el Salt Lake Stadium. Y con una pregunta abierta: ¿quién asumirá realmente el coste de aquel desastre cuando se apaguen los focos judiciales?



