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Caos en Estambul: Dimisión y Desmentido en Fenerbahce

En Turquía están acostumbrados a los terremotos futbolísticos, pero lo de anoche en Estambul rozó el surrealismo. Tras el empate 1-1 de Fenerbahce en casa ante Roma en la Champions League, el técnico Ismail Kartal apareció en la sala de prensa y dejó helado al club: anunció su dimisión “para no volver jamás”.

El 1-1 había dejado un sabor amargo. Parte de la grada, encendida, llegó incluso a lanzar una botella a la cabeza del entrenador durante el partido. Kartal, 65 años, no lo escondió: estaba herido. Y decidió dinamitar la noche con una frase que sonó a cierre definitivo: se marchaba “para despejar el camino del club”.

El mensaje corrió como la pólvora. En cuestión de minutos, el escenario cambió otra vez.

A pocos metros de allí, el presidente de Fenerbahce, Aziz Yildirim, frenó en seco la crisis. Ante los periodistas, fue tajante: Kartal “continúa en su rol” al frente del equipo. Nada de dimisión aceptada, nada de adiós. Solo un intento de calmar las aguas tras una noche encendida.

Yildirim explicó el estallido del técnico con un detalle clave: “Algunos aficionados lanzaron una botella a la cabeza del entrenador esta noche durante el partido. Está molesto por ello”. Un gesto de la grada, un golpe, una herida de orgullo. Y una reacción en caliente que abrió una grieta entre banquillo y afición en plena Champions.

La secuencia lo dice todo del clima que rodea a Fenerbahce: un empate en Europa, una bronca desde la grada, un técnico que proclama que se va para siempre y un presidente que, casi de inmediato, le devuelve al cargo ante los micrófonos.

En Estambul, la pelota sigue rodando. La pregunta es cuánto tiempo más podrá hacerlo Ismail Kartal en ese banquillo bajo este nivel de presión.