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Cabo Verde avanza a octavos y se enfrenta a Argentina

Cabo Verde ya no es solo la simpática revelación del torneo. Es un problema serio para cualquiera. Incluso para la campeona del mundo. El debutante mundialista selló su pase a los octavos de final tras un 0-0 trabajado hasta el último suspiro ante Arabia Saudí en Houston, un punto que, combinado con el 1-0 de España sobre Uruguay en Guadalajara, lo coloca como segundo del Grupo H y lo empareja con Argentina de Lionel Messi en Miami, el 3 de julio.

Datos: Cabo Verde invicto en su primera fase de grupos en una Copa del Mundo, tres empates, cuatro puntos.

Un grupo al rojo vivo, dos gigantes fuera

La noche se jugaba a dos tiempos y a miles de kilómetros. En Houston, Cabo Verde y Arabia Saudí se medían con la calculadora en la cabeza. En Guadalajara, España y Uruguay se disputaban la cima de un grupo que se había cerrado mucho más de lo previsto.

España, que ya había sufrido un 0-0 ante Cabo Verde en el debut, terminó como líder con siete puntos. Detrás, la selección de Bubista, con tres. Uruguay y Arabia Saudí, ambos con dos, hacen las maletas y se despiden.

El gol español al filo del descanso en México fue un rugido a destiempo en Houston: las gradas teñidas de azul caboverdiano estallaron de alivio. En ese instante, el empate les bastaba. Y no lo soltaron.

España se cruzará ahora con el segundo del Grupo J, plaza que se disputan Argelia y Austria. Cabo Verde, en cambio, salta directamente al escenario principal: una eliminatoria a partido único ante la vigente campeona del mundo.

Bubista rota, Vozinha se mantiene

Con la historia llamando a la puerta, Bubista tomó una decisión valiente: cambiar a la mitad del once inicial. Parte por obligación, parte por convicción. Lo que no tocó fue a su guardián: Vozinha.

El portero de 40 años se ha convertido en el símbolo de esta aventura. Ya había firmado una actuación heroica en el estreno mundialista, sosteniendo el 0-0 frente a la campeona de Europa, España. Después, resistió el intercambio de golpes en el 2-2 ante la dos veces campeona del mundo, Uruguay, un resultado que abrió una rendija hacia los cruces.

En Houston, el plan era claro: cabeza fría, líneas juntas y aprovechar la ansiedad saudí, obligada a ganar tras el 1-1 contra Uruguay y el duro 4-0 encajado ante España.

Mejor Cabo Verde, Arabia sin ideas

El primer tiempo siguió el guion que más convenía a los africanos. Cabo Verde manejó mejor los tiempos, se asentó en campo rival por momentos y mantuvo lejos del área a una Arabia Saudí sin chispa, que nunca encontró la forma de imponer su ritmo.

El golpe para los asiáticos llegó al minuto 33: Hassan al-Tambakti, uno de sus defensores más experimentados, tuvo que salir en camilla. Un mazazo anímico para un equipo ya tocado por los resultados previos.

Cabo Verde olió la duda. Willy Semedo probó desde la frontal y su disparo se fue no demasiado lejos del poste saudí. Fue un aviso, más que una ocasión clara, pero reflejó quién mandaba en el partido.

Mientras tanto, en Guadalajara, España se adelantaba justo antes del descanso. La noticia corrió rápido por las gradas del estadio en Houston. Aplausos, abrazos, banderas al viento. En ese momento, Uruguay quedaba fuera y Cabo Verde se metía en octavos.

Ocasiones claras y nervios a flor de piel

La segunda parte arrancó con la oportunidad que pudo cambiarlo todo. Minuto 48: Jamiro Monteiro se encontró con una ocasión franca, muy cerca del arco. Control, tiempo, espacio… pero el remate salió blando, fácil para el portero. Un suspiro colectivo. Se había escapado una ocasión de oro.

El aviso no frenó a Cabo Verde. Kevin Pina se animó desde lejos y su disparo rozó el objetivo, cruzando el área con un silbido que heló a la zaga saudí. El partido ya no era solo resistencia; los debutantes olían la posibilidad de ganarlo.

Los minutos empezaron a pesar. Cada despeje, cada control, cada falta se cargaba de significado. La tensión creció al entrar en el último cuarto de hora. Arabia Saudí necesitaba un gol para seguir viva, pero nunca encontró el plan. Ni desborde por fuera, ni conexiones por dentro. Faltaron ideas, sobró precipitación.

Arabia aprieta tarde, Cabo Verde amenaza hasta el final

El momento saudí llegó en el 75’. Mohammed al-Owais salvó a los suyos con una intervención clave ante Laros Duarte, que había aparecido con peligro. Era una jugada que retrataba el partido: el que estaba obligado a ganar sufría para no perder; el que solo necesitaba un punto coqueteaba con la victoria.

Con el cronómetro consumiendo segundos, lo lógico habría sido ver a Cabo Verde replegado, colgado del travesaño. Sucedió lo contrario. El equipo de Bubista siguió saliendo, siguió disputando cada balón dividido como si el 0-0 no bastara. Y, en términos de ocasiones, dio siempre la sensación de estar más cerca del 1-0 que de encajar un golpe fatal.

El pitido final no fue solo el cierre de un partido sin goles. Fue el estallido de una hazaña: un debutante que deja fuera a Uruguay y Arabia Saudí, que le planta cara a España y que ahora se cita con Argentina en Miami.

La pregunta ya no es si esta historia es un cuento de hadas. La cuestión es otra: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Cabo Verde en su primera Copa del Mundo?

Cabo Verde avanza a octavos y se enfrenta a Argentina