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Bryan Bugarín: La nueva joya del fútbol brasileño

La selección de Brasil ha fijado la mira en otra joya forjada en el fútbol europeo. Esta vez, el nombre que agita los despachos de la CBF es Bryan Bugarín, mediapunta de 17 años de la cantera del Real Madrid, al que en Valdebebas ya tratan como uno de sus diamantes más brillantes.

Según informa el diario AS, la Confederación Brasileña sigue de cerca cada paso del joven, con una idea muy clara: aprovechar el momento para convencerlo de vestir la camiseta amarilla y repetir, a la inversa, el “golpe” que Argentina le dio a España asegurándose a Nico Paz, excompañero de Bryan en el club blanco.

Un talento con dos banderas

La historia de Bugarín mezcla raíces y oportunidades. Nacido en Vigo y formado en el Celta, el mediapunta tiene un vínculo directo con Brasil: su madre, Gisele, es brasileña. En marzo de 2025 obtuvo la doble nacionalidad. Sobre el papel, el trámite respondía a motivos familiares, pero en la CBF saltaron las alarmas en cuanto se confirmó el pasaporte.

Hasta el año pasado, Bryan era un habitual en las convocatorias de la selección española sub-17. Parecía un camino trazado. Sin embargo, una serie de lesiones recientes lo apartó de las últimas listas del seleccionador Sergio García. Ese hueco es justo el que Brasil quiere ocupar.

La idea en Río de Janeiro es simple: moverse rápido. AS apunta que la CBF prepara un contacto directo con el entorno del jugador para intentar seducirlo con un proyecto a largo plazo en la Canarinha. El precedente de Nico Paz pesa. Nadie quiere quedarse de brazos cruzados mientras otro talento se escapa.

La joya de Valdebebas

En el campo, Bugarín justifica cada informe elogioso. Zurdo, muy vertical, con llegada y gol, suele ser comparado precisamente con Nico Paz por su forma de interpretar el juego entre líneas. Tras superar problemas físicos —lesiones en el psoas y en el tobillo—, el mediapunta ha vuelto a brillar con el Juvenil B del Real Madrid.

Los números respaldan la sensación: seis goles en 583 minutos esta temporada. Un tanto cada 97 minutos, sin jugar como delantero centro. Para un mediapunta de 17 años, el registro habla por sí solo.

En el club blanco lo tienen clarísimo. Real Madrid no quiere correr riesgos con una de sus grandes apuestas de futuro. El contrato del jugador ha sido renovado hasta 2028 y viene blindado con una cláusula de rescisión de 75 millones de euros, una cifra que lo sitúa automáticamente en la categoría de activo estratégico dentro de la fábrica madridista.

No es una precaución vacía. Gigantes europeos como PSG, Borussia Dortmund y Liverpool ya han enviado ojeadores para seguirlo de cerca. El nombre de Bugarín circula en las agendas de reclutamiento de media Europa, y eso explica el celo con el que el Madrid protege su progresión.

España, Brasil y la batalla silenciosa

En este tablero, cada detalle cuenta. Por pura comodidad logística, al Real Madrid le conviene que sus canteranos se alineen con las selecciones de España. Menos viajes largos, menos desgaste, más control. Pero la CBF está dispuesta a poner sus cartas sobre la mesa para intentar inclinar la balanza.

España tiene la ventaja de la trayectoria reciente del jugador en sus categorías inferiores. Brasil, la promesa de una camiseta histórica, una conexión familiar real y un proyecto de futuro en una selección que mira con obsesión el próximo ciclo mundialista.

Bugarín, mientras tanto, sigue creciendo en Valdebebas, con el balón como única brújula. Entre Vigo y Brasil, entre La Roja y la Amarelinha, su decisión puede marcar no solo su carrera, sino también el futuro de dos selecciones que ya han aprendido que, en el fútbol moderno, las grandes batallas empiezan mucho antes del debut absoluto.

Bryan Bugarín: La nueva joya del fútbol brasileño