Al-Hilal cambia de manos: PIF vende el 70% a Kingdom Holding
El mapa del poder en el fútbol saudí vuelve a moverse. El Public Investment Fund (PIF), el fondo soberano que controla también al Newcastle United en la Premier League, ha vendido el 70% de Al-Hilal a Kingdom Holding Company (KHC), el conglomerado dirigido por el príncipe Alwaleed bin Talal. La operación valora el capital social del club en 1.400 millones de riyales saudíes, unos 373 millones de dólares.
No es una transacción cualquiera. Es un mensaje.
Un “símbolo nacional” en manos de Alwaleed bin Talal
Al-Hilal no es solo el club más laureado de Arabia Saudí; es un emblema político, social y deportivo del país. El propio Bin Talal lo subrayó en su comunicado: “Al-Hilal es un símbolo nacional y una fuente de orgullo para el pueblo saudí”.
El príncipe, uno de los empresarios más influyentes del reino, enmarcó la compra en una visión más amplia: “Esta adquisición expresa nuestra profunda convicción en el poder del deporte como fuerza unificadora y catalizador del desarrollo nacional. Aplicando nuestros estándares globales de inversión y forjando alianzas estratégicas, desbloquearemos todo el potencial de Al-Hilal preservando su historia e identidad”.
La entrada de Kingdom Holding refuerza la tendencia: los grandes grupos financieros saudíes ya no solo patrocinan, ahora controlan directamente los activos deportivos más potentes del país.
Del impulso del PIF al siguiente capítulo
El PIF no se marcha del todo. Mantiene una participación minoritaria y, sobre todo, el relato de haber sido el motor de la transformación reciente del club. El fondo, gestionado por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, se hizo con la mayoría de Al-Hilal en 2023, junto a otros tres clubes de la Saudi Pro League: Al-Nassr, Al-Ahli y Al-Ittihad. Era la punta de lanza de la política de inversión deportiva del reino.
Ese músculo financiero permitió a Al-Hilal lanzarse al mercado internacional con una agresividad inédita. Llegaron grandes nombres, con Neymar como fichaje estelar antes de su salida en enero de 2025. Más recientemente, el francés Karim Benzema recaló en el club tras rescindir su contrato con Al-Ittihad, un movimiento que reforzó la sensación de que Riad se había convertido en uno de los nuevos centros de gravedad del fútbol de élite.
El propio PIF reivindicó ese impacto en su comunicado: aseguró haber “liderado la transformación de Al-Hilal, permitiéndole lograr un crecimiento significativo de valor”. Y dejó claro que no se desentiende: “Como accionista restante, el PIF seguirá apoyando el camino de crecimiento de Al-Hilal”.
Capital, estrategia y presión internacional
El momento de la operación no es casual. El PIF está bajo el foco por su inversión en LIV Golf, el circuito que sacudió el ecosistema del golf mundial. Informaciones recientes apuntan a que la gira podría estar al borde del colapso por una posible retirada de la financiación saudí. En ese contexto, cada movimiento del fondo se analiza con lupa.
La venta del 70% de Al-Hilal se presenta como una maniobra puramente estratégica. “La operación se alinea con la estrategia del PIF de maximizar retornos y reasignar capital dentro de la economía doméstica”, explicó el fondo. Según su versión, se trata de liberar recursos para otros proyectos internos y, al mismo tiempo, consolidar el tejido deportivo del país: “Esta estrategia respalda los esfuerzos del PIF para impulsar el desarrollo y la diversificación de Arabia Saudí. El PIF está desbloqueando oportunidades para generar un impacto transformador en el sector deportivo saudí y ofrecer resultados positivos a largo plazo”.
En otras palabras: el fondo se atribuye la fase de aceleración, cede el control operativo a Kingdom Holding y se reposiciona como socio de fondo, con la vista puesta en el siguiente ciclo de inversiones.
¿Qué Al-Hilal nace ahora?
La gran incógnita está en el futuro inmediato del club. Con KHC al mando y el PIF aún en el accionariado, Al-Hilal se convierte en un laboratorio perfecto para la mezcla de ambición deportiva global y objetivos de desarrollo nacional.
El mensaje oficial es claro: mantener la identidad, explotar el potencial comercial y seguir usando el deporte como escaparate del nuevo proyecto saudí. El terreno de juego dirá si ese equilibrio aguanta la presión de los resultados, las estrellas y el escrutinio internacional.
Por ahora, Al-Hilal sigue siendo lo que siempre ha sido: el gran escaparate del fútbol saudí. La diferencia es quién maneja el interruptor.




