Brighton empata sin goles ante Tromso y se juega todo en el Amex
Brighton arrancó su temporada oficial con un empate sin goles que dejó más preguntas que respuestas. Dominó, acumuló ocasiones, pero se topó con un Tromso disciplinado, valiente y con un portero, Haugaard, que se negó a ceder.
El 0-0 en Noruega deja la eliminatoria de Conference League abierta, pero obliga a los de la costa sur a resolver la papeleta en casa la próxima semana. Cualquier victoria en el Amex les meterá en la fase principal del torneo. El margen de error, eso sí, se ha reducido.
Un Brighton pesado, un Tromso en ritmo
Se notó desde el inicio: era el primer partido competitivo del curso para Brighton frente a un Tromso que llega con la liga en marcha. Las piernas inglesas parecían un punto por detrás, la circulación algo más lenta de lo habitual, las ideas menos afiladas.
Aun así, las primeras grandes señales de peligro llevaron el sello visitante. En el minuto 29, Rutter probó desde unos 25 metros con un disparo seco y ajustado. Haugaard, muy atento, voló abajo a su izquierda para desviar a córner. Un aviso serio.
La presión se intensificó en la jugada siguiente. Del saque de esquina, el balón cayó a Osman dentro del área. Controló con el pecho y empalmó una volea potentísima. Otra vez emergió Haugaard, felino, para tocar lo justo y mandar el balón a otro córner. Brighton mandaba, pero Tromso no se rompía.
Justo antes del descanso, la ocasión más clara de la primera parte. Córner botado por Gross, medido, perfecto. Boscagli apareció solo en el corazón del área, sin marca, pero su cabezazo se marchó por encima del larguero. Silencio y gestos de frustración. Era una oportunidad de oro.
Tromso avisa y Brighton responde
La segunda parte cambió el guion. Tromso se estiró y enseñó los dientes. En el 49, un solo pase de Edvardsson rompió líneas y dejó a Heine Larsen frente a Verbruggen. El asistente mantuvo el banderín abajo y el portero de Brighton tuvo que salir a toda velocidad para achicar y sacar una mano decisiva. El susto fue mayúsculo.
Ese aviso despertó a los de la Premier. Ayari empezó a aparecer entre líneas, a pedir la pelota, a encarar. En el 54, tras una buena conducción, se coló entre dos rivales y armó el disparo. De nuevo, Haugaard se estiró y desvió el balón a saque de esquina. El mediocampista crecía y con él la sensación de que el gol podía llegar en cualquier momento.
El partido se abrió. Tromso ya no solo resistía; amenazaba. Brighton, obligado a asumir riesgos, dejaba más espacios a la espalda.
Ocasiones falladas y un perdón final
Con el paso de los minutos, los cambios buscaron aire fresco. Funcionó por banda: en el 75, Cozier-Duberry puso un centro magnífico desde la derecha, tenso, al punto justo. Apareció Kostoulas, también recién ingresado, con todo a favor en el corazón del área. Solo tenía que dirigir el cabezazo. Lo mandó alto. De suplente a suplente… y otra ocasión clarísima que se escapaba.
El castigo casi llegó en el tramo final. En el 86, un error grave de Vuskovic abrió la puerta al desastre. Vadebu se encontró solo, encarando portería, con todo el tiempo del mundo para decidir. El estadio contuvo la respiración. El disparo, sin embargo, salió desviado. Tromso perdonó el 1-0 que habría cambiado por completo la eliminatoria.
Brighton salió vivo de Noruega, pero no ileso. El empate sin goles deja la sensación de oportunidad perdida y de aviso serio: en Europa, cualquier despiste se paga.
Entre medias, el calendario no da tregua. Antes de la vuelta del play-off, el equipo afronta su estreno en la Premier League 2026/27, recibiendo a Aston Villa el domingo a las 14:00. Un test exigente justo antes de una noche que ya tiene un mensaje claro: en el Amex no bastará con dominar, esta vez habrá que marcar.



