En el Signal Iduna Park se prepara una noche grande de UEFA Champions League. Borussia Dortmund recibe a Inter en la jornada 8 de la fase de liga, en un duelo que huele a eliminatoria adelantada: ambos están en zona de clasificación para los octavos (1/16 de final), separados por solo un punto en la tabla general del torneo. Inter llega 14.º con 12 puntos, Dortmund 16.º con 11, y en un formato de liga global cada unidad pesa como oro. Los alemanes alternan luces y sombras en su racha reciente (formato “LDWLW”), mientras que los italianos han vivido una montaña rusa: tres derrotas seguidas antes de reaccionar con dos triunfos (“LLLWW”). En este contexto, la cita en Dortmund se convierte en un examen de carácter: para uno, la oportunidad de consolidarse; para el otro, el momento de dar un golpe sobre la mesa ante su público.
Guía de forma y tendencias de la temporada
Borussia Dortmund se ha hecho fuerte en casa en esta Champions. Sus números en el Signal Iduna Park son claros: tres partidos, dos victorias, un empate, 10 goles a favor y solo 3 en contra. Con una media de 3,3 tantos anotados por encuentro como local y apenas 1 encajado, el escenario se parece mucho a una caldera ofensiva bien protegida atrás. Lejos de Dortmund, en cambio, el equipo sufre más: 9 goles marcados y 12 recibidos como visitante explican por qué su diferencia total de goles (+4) se sostiene, sobre todo, en lo que hace ante su gente.
Inter presenta un perfil casi opuesto: sólido, pragmático y muy competitivo fuera de casa. En esta Champions ha ganado dos de sus tres partidos a domicilio, con 7 goles a favor y solo 2 en contra. Su promedio de 2,3 tantos marcados y 0,7 encajados como visitante habla de un equipo que sabe golpear y, al mismo tiempo, protegerse. En el global del torneo, los italianos suman 13 goles a favor y apenas 7 en contra, una defensa que, sin ser inexpugnable, se ha mostrado mucho más fiable que la de Dortmund (15 tantos encajados).
El contraste es evidente: mientras Dortmund vive de su exuberancia ofensiva (2,7 goles por partido en total) y acepta partidos abiertos, Inter apuesta por el equilibrio, con un promedio de casi dos goles a favor y uno en contra por encuentro. Uno seduce con vértigo; el otro intimida con solidez.
Historial reciente entre ambos
El precedente inmediato en el Signal Iduna Park alimenta la narrativa de remontadas y noches locas. En noviembre de 2019, también en UEFA Champions League, Borussia Dortmund perdía 0-2 al descanso ante Inter y terminó ganando 3-2, en una de esas veladas europeas que se recuerdan durante años en la grada amarilla. Semanas antes, en el Stadio Giuseppe Meazza, los italianos se habían impuesto 2-0 a los alemanes, en un duelo más cerrado y táctico.
El balance reciente, por tanto, es de una victoria para cada uno, pero con un patrón interesante: cuando se enfrentan, el guion rara vez es plano. Entre los dos choques de 2019 se marcaron nueve goles, con remontadas, cambios de dominio y un ritmo alto. No hay una hegemonía clara de ninguno, pero sí una sensación de que el emparejamiento genera partidos intensos, con espacio para los atacantes y margen para que el talento individual marque diferencias.
Con ese telón de fondo, y con ambos equipos de nuevo peleando en la parte alta de la clasificación global de la competición, el duelo en Dortmund se presenta como un nuevo capítulo de una rivalidad europea reciente, pero ya cargada de matices.
Noticias de equipos y hombres clave
Las ausencias pueden marcar el tono del encuentro. Borussia Dortmund llega con bajas sensibles en todas las líneas. La ausencia de M. Sabitzer por lesión en la pantorrilla resta experiencia, llegada y pegada desde la segunda línea, un perfil muy valioso en noches grandes. En defensa, la baja de N. Sule por lesión debilita el fondo de armario en la zaga, mientras que la sanción de D. Svensson por tarjeta roja limita aún más las opciones atrás. Además, S. Ozcan y P. Drewes figuran como inactivos, reduciendo alternativas en la rotación.
Inter tampoco se libra de golpes duros en su columna vertebral. N. Barella (lesión muscular) y H. Calhanoglu (problema en la pantorrilla) son dos ausencias mayúsculas en el centro del campo: se marcha con ellos buena parte del control, la creatividad y el golpeo a balón parado. A esto se suma la baja de D. Dumfries por lesión de tobillo, que resta profundidad y poder físico en la banda derecha, y la de T. Palacios por problema en el muslo, acortando aún más las variantes en la medular y el carril.
En medio de tantas ausencias, la figura de Lautaro Martínez emerge como el gran faro ofensivo del partido. El argentino llega como uno de los máximos referentes goleadores de la competición para Inter: 4 goles en 6 apariciones, con una media anotadora notable, 14 remates totales y 10 a puerta, y una influencia global que va más allá del área gracias a sus 9 pases clave y su capacidad para fijar centrales y ganar duelos. Con Barella y Calhanoglu fuera, todavía más peso recaerá sobre Lautaro, tanto para finalizar como para liderar la presión y las transiciones.
Dortmund, pese a no tener un goleador destacado en la lista general de la competición, ha demostrado que reparte sus tantos entre varios hombres, algo coherente con su sistema 3-4-2-1, que potencia la llegada de mediapuntas y carrileros. La clave será quién asuma el rol de ejecutor en ausencia de Sabitzer y cuánto pueda sostener la defensa sin Sule ante un atacante del nivel de Lautaro.
Veredicto
Todo apunta a un choque de estilos y ritmos. Borussia Dortmund querrá imponer un partido de ida y vuelta, empujado por su fortaleza ofensiva en casa y por el ambiente del Signal Iduna Park, mientras que Inter tratará de controlar las emociones, apoyándose en su solidez a domicilio y en la pegada de Lautaro Martínez. Las bajas en el centro del campo italiano pueden abrir más espacios de lo habitual, lo que invita a pensar en un duelo con ocasiones en ambas áreas. Inter, por equilibrio y estado de forma reciente, parece ligeramente mejor armado, pero Dortmund en su estadio siempre es una amenaza: un empate vibrante o una victoria ajustada de cualquiera de los dos se antoja como el desenlace más probable.





