El Estádio do Sport Lisboa e Benfica se prepara para una noche grande de UEFA Champions League en la jornada 8 de la fase de liga. El contexto competitivo no puede ser más contrastado: Benfica llega hundido en la parte baja de la tabla (puesto 29, solo 6 puntos y diferencia de goles -4), mientras Real Madrid aparece como aspirante firme en la zona alta (3.º con 15 puntos y +11). Los lisboetas encadenan un irregular “LWWLL” en la competición, frente a un Madrid que, pese a algún tropiezo, mantiene un sólido “WLWLW”.
El gran eje del duelo será el choque entre la solidez ofensiva blanca y la necesidad de Benfica de blindarse. Real Madrid promedia 2,7 goles por partido en esta Champions (19 tantos en 7 encuentros) y llega impulsado por un Kylian Mbappé devastador: 11 goles en solo 6 apariciones, con una valoración media de 8,53. Benfica, en cambio, sufre para producir (6 goles en 7 partidos de esta fase) y afronta una plaga de bajas: A. Bah, N. Felix, D. Lukebakio, R. Rios y J. Veloso están fuera, mientras H. Araujo es duda.
El factor que puede equilibrar algo el escenario es el contexto táctico y el estadio. Benfica ha mostrado otra cara cuando consigue organizarse atrás: en el global de la Champions 2025 suma 6 porterías a cero en 11 partidos y encaja menos de un gol por encuentro (10 tantos recibidos en 11 choques, media de 0,9). En casa, sus números defensivos son aún más dignos (4 goles encajados en 5 partidos, 0,8 de media). Si logra reducir espacios a Mbappé y cortar el suministro desde la mediapunta madridista, puede alargar el partido y aferrarse a un plan de máxima eficiencia en las áreas.
Sin embargo, Real Madrid también sabe sobrevivir lejos del Bernabéu: 2 victorias en 3 salidas en esta Champions, con 9 goles a favor (3 de media) y solo 4 en contra. Ni siquiera la cascada de lesiones en defensa —T. Alexander-Arnold, Eder Militao, F. Mendy y A. Rudiger son baja— ha frenado la capacidad del equipo para imponerse desde la posesión y la pegada. El reto para los blancos será sostener la línea de atrás con tantas ausencias, evitando conceder espacios a las transiciones de Benfica, que ha firmado 7 goles como local en el torneo.
En términos de planteamiento, se espera un Benfica más conservador, probablemente en un 4-2-3-1 ya habitual en esta Champions, tratando de cerrar carriles interiores y forzar al Madrid a centrar desde zonas menos dañinas. Los de Lisboa han demostrado que, cuando se adelantan, saben gestionar ventajas: sus mayores victorias en casa han llegado sin encajar (2-0). El problema es su irregularidad: también han sufrido derrotas como local por 2-3, síntoma de que el bloque se rompe cuando el rival aumenta el ritmo.
Real Madrid, por su parte, ha alternado el 4-2-3-1 y el 4-3-3 con éxito. Con Mbappé como referencia y un volumen de tiros muy alto (28 disparos, 20 a puerta en el torneo), todo indica que insistirá en un plan agresivo desde el inicio. La estadística de penaltis (3 de 3 transformados en la Champions 2025) añade una amenaza más si Benfica se ve obligado a defender dentro de su área. La clave táctica estará en cómo el mediocampo lisboeta logra frenar las conducciones y rupturas entre líneas, evitando que el partido se convierta en un intercambio de golpes que, por números, favorece claramente a los españoles.
El contexto clasificatorio añade presión extra al conjunto portugués: con solo 2 victorias en 7 partidos de esta fase de liga y sin empates, cada error se ha pagado carísimo. Real Madrid, en cambio, ha construido su posición de privilegio sobre la contundencia: 5 triunfos y ninguna igualdad en 7 encuentros, con solo 8 goles encajados. Esa capacidad de resolver sin dejar puertas abiertas le permite afrontar el viaje a Lisboa con margen, pero también con la oportunidad de dar un golpe casi definitivo en la lucha por las primeras plazas de la fase de liga.
En resumen, el choque se presenta como una batalla entre la desesperada necesidad de puntos de Benfica y la inercia ganadora de un Real Madrid liderado por un Mbappé en modo estrella absoluta. Si los locales no consiguen imponer un ritmo bajo y un partido táctico, el potencial ofensivo blanco y la diferencia de pegada pueden inclinar el marcador con claridad. Todo apunta a un duelo donde Benfica necesitará rozar la perfección defensiva para tener opciones reales de sorpresa.





