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Bayern Munich arrasa en Champions League con Musiala y Kane

El Allianz Arena se detuvo un segundo antes de explotar. No por un gol de último minuto ni por una remontada imposible, sino por un regreso que hace apenas unas semanas parecía lejano: Jamal Musiala volvía al once inicial del Bayern Munich en partido oficial. Y no como figurante.

El alemán de 23 años había pasado el verano entre pruebas médicas y sobresaltos. Durante la pretemporada, sufrió varios desplomes en amistosos ante RB Leipzig y Heidenheim, provocados por disfunciones neurológicas que encendieron todas las alarmas en el club. De pronto, el talento precoz se vio obligado a frenar. Silencio, incertidumbre, miedo.

El fin de semana reapareció unos minutos ante Schalke. Este martes, Vincent Kompany dio un paso más: titular en el estreno de la Champions League. Y lo hizo dejando claro, como recogió Fabrizio Romano, que el puesto Musiala “se lo ganó, no se lo regalaron”. El mensaje era para todos.

Musiala rompe el muro

El partido no fue el paseo que sugiere el 5-0 final. Durante 45 minutos, FK Bodo/Glimt recordó por qué se ha ganado fama de matagigantes en Europa, con triunfos recientes ante Manchester City, Atlético de Madrid e Inter de Milán. Ordenados, hundidos atrás, agresivos en cada duelo, bloquearon líneas de pase y obligaron al Bayern a vivir en la frontal, pero sin premio.

Joshua Kimmich fue quien más cerca estuvo de derribar el plan noruego. En el minuto 35 estrelló un disparo en el poste y, justo antes del descanso, se topó con una buena intervención del portero Nikita Haikin. El Allianz Arena murmuraba. El dominio era total, el marcador seguía intacto.

La tensión se rompió nada más volver de vestuarios. Minuto 47. Harry Kane probó fortuna desde lejos con un disparo potente que rebotó en el defensor Patrick Berg. El balón salió despedido y cayó perfecto para Musiala dentro del área. Control, media vuelta y latigazo seco al segundo palo. Sin rastro de óxido. 1-0 y rugido de alivio en Múnich.

Era mucho más que un gol. Era la confirmación de que el talento que había estado en duda por motivos de salud volvía a competir al máximo nivel. Y a decidir partidos.

Kane firma otro hito

Con el marcador abierto, el Bayern se soltó. El bloqueo mental desapareció y el ritmo cambió. El equipo de Kompany empezó a atacar con la sensación de que cada llegada podía acabar en la red.

El 2-0 llegó en el minuto 61, a balón parado. Michael Olise, pieza ya central en la pizarra del técnico belga, puso una falta medida al corazón del área. Kane leyó el envío como si lo hubiera dibujado él mismo: desmarque limpio y cabezazo letal. Otro más para su colección.

Ese tanto no fue uno cualquiera. Supuso su gol número 55 en la Champions League y el 79 en competiciones europeas, cifras que lo consolidan todavía más entre los grandes goleadores de la historia del torneo. El Allianz Arena lo celebró con la naturalidad con la que se asume que Kane, simplemente, marca. Siempre.

Olise se adueña del cierre

Con Bodo/Glimt ya desbordado, el tramo final fue una exhibición bávara. En el minuto 77, Alphonso Davies se lanzó en una de sus clásicas arrancadas. Velocidad, cambio de ritmo, definición precisa: 3-0 y partido sentenciado.

Lo que quedaba era escenario para que Olise reclamara foco propio. El ex jugador de Crystal Palace, que ya había firmado una asistencia de lujo, se encargó de redondear la goleada con un doblete en los minutos finales. Primero, en el 83, aprovechando el desorden noruego. Después, ya en el tiempo añadido, rematando el 5-0 que puso la firma definitiva a la noche.

No fue un castigo excesivo. Bodo/Glimt aguantó mientras pudo, pero una vez se abrió la primera grieta, el Bayern convirtió el encuentro en un vendaval.

Una racha que no se detiene

Más allá del marcador, el triunfo alarga una de las series más impresionantes del fútbol europeo moderno. El Bayern Munich suma ya 23 temporadas consecutivas ganando en su debut continental. La última vez que perdió en la primera jornada de una campaña europea fue en la 2002/03, ante el Deportivo de La Coruña por 3-2. Desde entonces, pleno de victorias en todos los estrenos.

No es solo una estadística curiosa. Es una declaración de identidad: el Bayern no negocia sus comienzos en Europa.

El próximo capítulo llegará el 13 de octubre, cuando el gigante alemán viaje a Noruega para medirse a Viking Stavanger. Musiala ya ha firmado su regreso, Kane continúa derribando récords y Olise pide más balón. La pregunta es sencilla: ¿quién se atreve ahora a frenar a este Bayern cuando Europa apenas empieza a despertar?