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Bayern II sufre un histórico tropiezo en el arranque

La ilusión con la que Dante regresó a Múnich se ha topado de frente con la realidad del fútbol profesional. Bayern II volvió a caer, esta vez por 2-0 en el campo de Wacker Burghausen, y firma un inicio de temporada que ya queda marcado en la historia del filial bávaro… por las razones equivocadas.

Segunda derrota, primer aviso serio

Tras el sorprendente 0-1 en casa ante el recién ascendido SC Eltersdorf en la primera jornada de la Regionalliga, el viaje a Burghausen debía servir para calmar los nervios. O al menos para frenar la caída. Ocurrió justo lo contrario.

Wacker Burghausen, octavo el curso pasado, salió decidido a imponer su físico y su experiencia. Bayern II nunca encontró el ritmo en una primera parte muy floja. El castigo llegó pronto: en el minuto 22, Felix Bachschmid abrió el marcador. El gol no despertó al filial muniqués, que siguió sufriendo atrás. La presión local no bajó y el propio Bachschmid firmó el 2-0 en el 38’. Partido encarrilado. Y, a la postre, sentenciado.

El 2-0 no se movió. Pero el marcador no cuenta toda la historia: Bayern II nunca dio la sensación de tener el control del encuentro en la primera mitad.

Un filial muy verde, un problema muy real

El contexto explica parte del golpe, pero no lo justifica del todo. El once inicial de Bayern II tuvo una media de edad de apenas 20 años. Un bloque extremadamente joven, pensado para formar talento, al que deben guiar dos veteranos: Benno Schmitz, de 31 años, con pasado en 1. FC Köln y RB Leipzig, y Anton Heinz, de 28, ex de Alemannia Aachen, entre otros.

Tras el descanso, el equipo sí dio un paso al frente. Ajustes tácticos, líneas más juntas, menos concesiones atrás. La zaga se mostró más segura y el filial empezó, por fin, a pisar el campo rival con algo de intención. Llegaron algunas aproximaciones, algo de aire, una sensación de ligera mejoría. Pero nunca una amenaza real de remontada.

Dante lo resumió después del encuentro: cambiaron cosas al descanso, el equipo mejoró, pero faltó premio. No hubo gol. Y sin gol no hay alivio.

Un arranque que ya es historia… negativa

El dato que duele en Säbener Straße es contundente: desde la creación de la Regionalliga Bayern en la temporada 2012/13, Bayern II no había perdido jamás sus dos primeros partidos de liga. Nunca. Ni siquiera contando los años en los que el filial compitió en la 3. Liga, su otro hábitat habitual en la última década.

Ahora sí. Dos jornadas, dos derrotas, cero puntos, colistas. Y una diferencia de goles que retrata el momento: 2 tantos a favor, 16 en contra si se suman los cuatro amistosos de pretemporada, todos perdidos. Seis partidos con Dante en el banquillo, seis derrotas.

Sobre el papel, la clasificación a estas alturas no significa nada definitivo. Pero el patrón preocupa. Lo que se vio en los amistosos no era un simple rodaje lento. El equipo sigue encajando demasiado y produciendo demasiado poco.

Para un club como Bayern, el escenario de un descenso del filial a la Oberliga sería algo más que un disgusto: sería un problema estructural. El plan es claro desde hace años: el segundo equipo debe competir, como mínimo, en Regionalliga, con el objetivo ideal de asentarse en 3. Liga. Solo así se garantiza a los jóvenes una plataforma de alto nivel antes de dar el salto al primer equipo o al fútbol profesional en otros clubes. Bajar un escalón no entra en los planes de nadie.

Dante, de la euforia al examen precoz

El regreso de Dante a Múnich estaba cargado de simbolismo. Héroe del triplete de 2013, figura carismática del vestuario en sus años como jugador de Bayern, el brasileño volvió tras colgar las botas en OGC Nice para iniciar su carrera como entrenador justo donde vivió algunos de los mejores momentos de su vida deportiva.

Llegó con un mensaje claro: trabajo, disciplina y alegría en el juego. Quería ver a sus jóvenes “pisar el acelerador”, disfrutar compitiendo y crecer a través del esfuerzo diario. El discurso encajaba con la filosofía del club y con la tradición del filial.

Hoy, ese mismo discurso se enfrenta a su primera prueba de fuego. No hay pánico en el cuerpo técnico, pero el arranque ha sido un auténtico golpe de realidad. El margen para el aprendizaje existe, la temporada acaba de empezar, pero el tiempo para reaccionar no es infinito cuando el escudo pesa tanto y la exigencia mínima es mantenerse en la categoría.

Próxima parada: 1. FC Schweinfurt

El calendario no concede demasiado respiro. El próximo sábado espera 1. FC Schweinfurt, recién descendido de 3. Liga. Un rival herido, pero con oficio, que conoce bien la dureza de las categorías semiprofesionales alemanas.

Para Dante y sus jugadores, el duelo tiene un significado evidente: no es solo la opción de sumar los primeros puntos del curso. Es la oportunidad de cambiar la narrativa, de transformar la euforia inicial que trajo el brasileño en convicción real sobre el césped.

Porque una cosa está clara: si Bayern II quiere seguir siendo el trampolín que el club necesita, la reacción no puede esperar mucho más. Y la pregunta ya flota en el ambiente: ¿será Schweinfurt el punto de giro o el siguiente capítulo de un arranque que nadie en Múnich había imaginado así?