Batalla por el futuro de Nuno en el West Ham tras descenso
El descenso ha dejado a West Ham en ruinas deportivas, pero el terremoto más fuerte se siente en los despachos. El futuro de Nuno Espírito Santo, llamado el lunes a una reunión de crisis, ha abierto una brecha en el consejo de administración y ha dejado al club en un delicado pulso de poder.
La decisión sobre el técnico portugués se espera antes de que termine la semana. Sobre la mesa, un escenario claro: la salida de Nuno sigue siendo el desenlace más probable. Pero el caso ya no es el trámite que muchos imaginaban hace unos días. Dentro del club hay resistencia, y viene desde muy arriba.
Kretinsky aprieta, Sullivan duda
Daniel Kretinsky, multimillonario checo y segundo mayor accionista del West Ham, apuesta por la continuidad del entrenador. Quiere que Nuno lidere el proyecto en la Championship. Al otro lado está David Sullivan, máximo accionista y figura dominante en el club durante los últimos 16 años, que no lo ve tan claro.
El choque de visiones llega en un momento especialmente sensible. Kretinsky tiene pactado un movimiento clave: aumentar su participación para igualar el poder de Sullivan en el accionariado. Ambos están preparados para adquirir una parte del 25,1% que aún pertenece a la familia Gold, lo que les dejaría compartiendo el control en el consejo. El descenso, sin embargo, condiciona el valor de esa operación y añade tensión a cada decisión estratégica.
Mientras la estructura financiera se reordena, la figura de Sullivan está más cuestionada que nunca. Se le responsabiliza del derrumbe deportivo que ha llevado al equipo a la Championship y el domingo, durante la victoria ante el Leeds, fue blanco de los insultos de una parte de la afición. El divorcio con la grada es evidente.
Sullivan entre vender y reconstruir
Dentro del club se habla de un escenario límite: hay quien sitúa en un 50-50 la posibilidad de que Sullivan decida vender tras el descenso. La edad —77 años— y el desgaste del cargo alimentan las dudas sobre su continuidad. Sin embargo, su papel activo en las conversaciones con Nuno apunta en otra dirección. Todo indica que, al menos de momento, no está preparado para soltar el timón.
Sullivan también participa en las discusiones sobre la reconstrucción de la plantilla. El objetivo es inmediato y exigente: armar un bloque competitivo que no solo sobreviva al impacto del descenso, sino que esté listo para pelear por el ascenso en la próxima temporada. El margen de error es mínimo; el proyecto deportivo y el valor del club se juegan demasiado en los próximos meses.
Un contrato con puerta de salida para todos
Nuno llegó el pasado septiembre para sustituir a Graham Potter con un contrato de tres años, pero el papel es menos firme de lo que parece. El acuerdo incluye una cláusula que permite al West Ham despedir al técnico de 52 años sin pagar indemnización. Es un arma poderosa para un club que acaba de caer de categoría y necesita ajustar cada libra.
La cláusula, sin embargo, es de doble filo. Nuno también tiene libertad para marcharse sin penalización. Su voluntad de seguir y dirigir en la Championship será un factor determinante en el desenlace. Si el portugués no se ve en el segundo escalón del fútbol inglés, la ecuación cambia por completo.
Mientras el consejo debate, los nombres de posibles sustitutos ya circulan en los pasillos. Scott Parker, Slaven Bilic y Gary O’Neil figuran en la lista de opciones para iniciar un nuevo ciclo desde la Championship. Tres perfiles distintos, tres formas de entender el juego y la gestión de un vestuario herido.
El West Ham se mueve en un punto de no retorno. Entre un accionariado en plena reconfiguración, una afición encendida y un banquillo en el aire, el club debe decidir quién será la cara visible del proyecto en el segundo nivel del fútbol inglés. La pregunta ya no es solo si Nuno seguirá, sino quién se atreverá a liderar el regreso.



