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Iveleary inicia su campaña con hat-trick de Chris Óg Jones

Iveleary desata su máquina de goles: hat-trick de Chris Óg Jones y aviso al campeonato

En Kilmurry, un viernes de julio que olía a pleno campeonato, Iveleary no solo abrió su campaña en el McCarthy Insurance Group PIFC. Lanzó un mensaje. Alto y claro.

Derrota por la mínima en la final de 2025, obsesión con dar el último paso en 2026. Y una primera victoria por 4-16 a 3-10 ante Glanmire que mezcla talento, pegada y una capacidad inquietante para reaccionar cuando el partido parece escaparse.

Chris Óg Jones, el martillo

El protagonista tuvo nombre propio: Chris Óg Jones. El delantero de Cork firmó 3-4 y dejó la sensación de que, cada vez que la pelota caía en sus manos cerca de portería, algo serio iba a pasar.

Su primer gran impacto llegó en el añadido de la primera parte. Glanmire ganaba 1-5 a 0-7, había trabajado el partido con paciencia, había respondido a cada golpe. Y, de pronto, pérdida en salida de balón, transición fulgurante e Iveleary encuentra a su hombre franquicia. Jones no perdona. Disparo seco, red, giro del marcador. Al descanso, 1-7 a 1-5 para los de Muskerry. Un castigo brutal para el esfuerzo de Glanmire.

Hasta ese momento, el choque había sido abierto y valiente. Los dos equipos coquetearon con el gol en los primeros minutos, pero el marcador tardó en moverse. Tiernan Hourihan abrió la cuenta para Glanmire al 10’, antes de que Iveleary se asentara con puntos de Sean O’Riordan y Sam Pickering para tomar ventaja 0-4 a 0-1.

Glanmire, campeón del Cork IAFC en 2024 y cuartofinalista en Premier Intermediate el año pasado, no viajó a Kilmurry para hacer de comparsa. Lo dejó claro cuando Harry Browne convirtió con enorme calma un penalti, ajustado al rincón, que devolvió el empate mediado el primer tiempo.

Pickering respondió con una preciosa anotación de dos puntos y el intercambio de golpes se mantuvo. Shane O’Driscoll, con otro dos puntos de mucha calidad, empujó a Glanmire a un 1-5 a 0-7 que parecía premiar su mejor tramo de fútbol. Hasta que apareció Jones para cambiar el guion.

Iveleary acelera… y se duerme

La segunda parte arrancó con Iveleary decidido a marcar territorio. El equipo de John McNulty subió líneas, ganó balones divididos y empezó a mandar en cada sector del campo. El premio no tardó en llegar: Sean O’Riordan culminó con frialdad una buena jugada colectiva y firmó el segundo gol.

Con el viento a favor, la figura de Chris Óg Jones volvió a emerger. Su segundo gol, otro mazazo, estiró la diferencia y, a ocho minutos del final del tiempo reglamentario, el luminoso mostraba un 3-10 a 2-8 que olía a partido cerrado. Iveleary parecía tenerlo “hecho y resuelto”.

No lo estaba.

Como si alguien hubiera accionado un interruptor, Glanmire se encendió. De golpe. De la nada. Jeremy Kingston y Brian Galvin encontraron dos goles relámpago que pillaron a la defensa de Iveleary descolocada. Cada balón dividido era ahora verde. Cada carrera, un problema. Y para completar el giro dramático, un dos puntos de Harry Cogan dejó el marcador igualado. Estadio en shock. Iveleary, grogui.

Reacción de campeón

El susto duró lo justo. Iveleary despertó a tiempo.

Con el partido convertido en un cara o cruz emocional, Ian Jones asumió responsabilidad. Sus puntos, en un tramo en el que el margen de error era mínimo, devolvieron a Iveleary a la senda correcta y calmaron a un equipo que había perdido el control durante unos minutos.

Y cuando Glanmire aún intentaba reorganizarse, apareció de nuevo el hombre de la noche. En el añadido, Chris Óg Jones cerró su obra: tercer gol, hat-trick, sentencia. Una actuación de delantero de élite en un escenario que exigía jerarquía.

Al final, 4-16 para Iveleary, 3-10 para un Glanmire que se marcha con la sensación amarga de haber hecho muchas cosas bien y, aun así, haber sido castigado con dureza en los momentos clave.

Una máquina que apunta alto

Más allá del marcador, el mensaje es claro. Iveleary no ha olvidado la herida de Páirc Uí Chaoimh ante Aghabullogue. La utiliza. Con jugadores del calibre de Chris Óg Jones y Cathal Vaughan, arropados por un bloque sólido y competitivo, el salto a Senior A ya no suena a sueño lejano, sino a objetivo tangible.

Los números lo respaldan. Además del 3-4 de Jones, Ian Jones aportó 0-5 (incluido un dos puntos), Sean O’Riordan firmó 1-1, Sam Pickering sumó 0-4 (con otro dos puntos) y J Sweeney añadió 0-2. Un reparto de anotación que habla de variedad de recursos ofensivos.

En Glanmire, Harry Browne (1-1, con penalti convertido) lideró el apartado goleador, secundado por los tantos de J Kingston y B Galvin, ambos con 1-0. C Hackett, Shane O’Driscoll y Harry Cogan firmaron cada uno un dos puntos, mientras que D Murray, Tiernan Hourihan y D Molden añadieron 0-1.

En cuanto a los protagonistas sobre el césped, Iveleary formó con J Creedon; C Galvin, D O’Donovan, D O’Riordan; K Manning, C O’Riordan, S O’Riordan; T Roberts, S O’Leary; A O’Donovan, C Vaughan, S Pickering; J Sweeney, I Jones y C Óg Jones. Desde el banquillo entraron B Cronin por A O’Donovan (10’, lesionado) y B O’Riordan por K Manning (45’).

Glanmire alineó a C O’Neill; C Hackett, B Murphy, D Kenneally; D Murray, C O’Donovan, S O’Driscoll; H Cogan, J Kingston; T Hourihan, D Molden, C Crowley; B Galvin, H Browne, H Jones. R McSweeney relevó a Crowley en el 34’ y B O’Mahony sustituyó a Jones en el 40’. Brian Coniry (Crosshaven) dirigió el encuentro.

Ahora, el horizonte ofrece otra prueba interesante: Bantry Blues en la próxima jornada de campeonato. Iveleary llega lanzado, con confianza y con la sensación de que su “máquina” empieza a carburar a pleno rendimiento.

Es solo julio, sí. Pero, visto lo visto, ¿qué equipo se siente preparado para frenar a este Iveleary?