Hansi Flick no se anda con rodeos: si el Barcelona quiere volver a mandar en Europa, tendrá que demostrar que aún puede mirar a los ojos a la que él mismo define como “la mejor liga del mundo”. El primer examen serio llega este martes en St. James’ Park, ante un Newcastle United que se ha hecho fuerte en la Champions pese a sus dudas en casa.
El líder de LaLiga visita el norte de Inglaterra para el duelo de ida de los octavos de final de la Champions League, en lo que será el segundo cruce entre ambos esta temporada en competición europea. En el estreno del nuevo formato de fase de liga, el Barça ya golpeó primero: doblete de Marcus Rashford y triunfo por 2-1 ante el equipo de Eddie Howe, un inicio ilusionante que, sin embargo, no evitó que los azulgranas acabaran quintos en esa fase.
La historia reciente invita al optimismo culé. El Barcelona se ha medido 33 veces a rivales ingleses en eliminatorias de Champions y ha ganado 10 de sus últimos 12 cruces desde 2014. Entre ellos, noches grandes ante gigantes de la Premier. Ahora, el obstáculo se llama Newcastle, el último escollo antes de unos cuartos de final que el club no pisa con la naturalidad de antaño: el último título europeo data de 2015, un recuerdo que empieza a quedar lejos.
Flick, sin embargo, no compra el discurso de inferioridad económica como excusa. La Premier domina el escaparate y el mercado —seis equipos ingleses en estos octavos: Newcastle, Liverpool, Manchester City, Chelsea, Tottenham y Arsenal—, pero el técnico alemán defiende que el Barça aún tiene argumentos de sobra para competir.
“La Premier es una gran liga, para mí es la mejor del mundo y tienen equipos muy fuertes”, admitió ante los medios. “Por supuesto, también tienen mucho dinero para tomar las decisiones adecuadas, y lo han hecho: ahora mismo son seis equipos en la siguiente ronda. Pero nosotros también somos fuertes, tenemos una calidad enorme, no solo Newcastle o Manchester City o Arsenal o Tottenham o los otros”.
El mensaje es claro: el Barcelona no va a renunciar a su identidad en territorio hostil. “Tenemos que seguir nuestro camino, nuestro estilo, cómo queremos jugar. Esta es nuestra filosofía”, subrayó Flick. “Queremos jugar como el Barça en la Champions League, porque nuestros aficionados están orgullosos de nosotros y de la manera en que jugamos al fútbol. Eso es lo que queremos mostrar también mañana”.
El reto no será sencillo. El Newcastle llega inmerso en su mejor racha histórica en la Champions: cinco partidos sin perder, con tres victorias y dos empates. Otra cara muy distinta a la que enseña en la Premier League 2025-26, donde navega en la zona media de la tabla, duodécimo y a nueve puntos de los puestos de Champions. Howe ha encontrado en Europa el escenario perfecto para exprimir un equipo que, cuando puede correr, es letal.
Flick lo tiene muy presente. “La Champions es diferente. Todo el que juega en esta fase quiere mostrar su mejor versión”, explicó. “Son un equipo que, en transición, tiene jugadores muy rápidos y muy buenos, jugadores sobresalientes, y tenemos que saber manejar eso”.
El contexto en Barcelona añade una capa más de tensión. Las palabras del alemán llegan en plena tormenta política: el enfrentamiento público entre el presidente Joan Laporta y su predecesor en el banquillo, Xavi, y unas elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina. El club hierve, pero Flick se esfuerza en blindar al vestuario y centrarlo en el césped.
“Es una de las semanas más importantes de la temporada, porque queremos pasar a la siguiente ronda. Tenemos un partido aquí y tenemos que centrarnos en el partido”, insistió. El alemán no quiere excusas externas ni distracciones.
A nivel personal, Flick se muestra cómodo en el ojo del huracán. “Lo que puedo decir es que todo aquí en Barcelona es fantástico. Llevo un año y medio y disfruto cada día trabajando con este equipo fantástico, con estos jugadores fantásticos, con este cuerpo técnico”, explicó, dejando entrever que su proyecto mira más allá del corto plazo. “Ahora estamos construyendo este club también para el futuro. Esto es lo que queremos hacer. Cuando yo me haya ido, quizá el próximo entrenador pueda decir: ‘Vale, Hansi hizo un trabajo fantástico, tengo una buena infraestructura’. Eso es lo que estamos haciendo ahora”.
Entre la necesidad de competir con el músculo financiero de la Premier y la obligación histórica de pelear por la Champions, el Barcelona se asoma a una semana que puede marcar su temporada. St. James’ Park, con su atmósfera eléctrica y un Newcastle crecido en Europa, será la primera gran prueba de fuego para medir si el discurso de Flick se traduce en algo más que buenas intenciones. En Inglaterra hablan de dinero; el alemán quiere que, al menos durante 90 minutos, se vuelva a hablar de fútbol. Y del Barça.


