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Bafana Bafana mantiene la esperanza en Atlanta a pesar de las críticas de Broos

Bafana Bafana sigue con vida en el Mundial. Pero Hugo Broos salió del Atlanta Stadium con sensaciones encontradas: orgulloso de sus jugadores, incómodo con casi todo lo demás.

Bajo el techo cerrado del moderno recinto, casa de Atlanta Falcons y Atlanta United, Sudáfrica se aferró al torneo con un 1-1 trabajado ante Czechia que mantiene abierta la puerta a los octavos. El resultado vale oro. El escenario, para su técnico, bastante menos.

Gol tempranero, reacción tardía

El partido arrancó cuesta arriba. Apenas iban seis minutos cuando Michal Sadilek aprovechó la primera gran ocasión checa y adelantó a los europeos, que tomaron el control del encuentro y dejaron a Sudáfrica al borde de otra noche amarga.

Bafana Bafana, sin embargo, se negó a hundirse. El equipo de Broos fue ganando metros, apretó líneas, buscó duelos individuales y no dejó de morder. No había brillo, sí carácter. El reloj corría, la ansiedad también.

La recompensa llegó al límite. A siete minutos del final, una mano de Pavel Sulc dentro del área le abrió una rendija a Sudáfrica. Teboho Mokoena, con la calma de los que saben que una nación entera los mira, transformó el penalti y encendió la esperanza de un grupo que se resiste a despedirse.

El punto reanima la campaña de Bafana en el Grupo A y mantiene su destino en sus propias manos. Pero no calmó el malestar de Broos con el entorno del partido.

“Solo el césped es de fútbol”

En la sala de prensa, el técnico belga de 74 años no se guardó nada al hablar del Atlanta Stadium, joya arquitectónica para el deporte estadounidense, pero, a su juicio, un escenario frío para el fútbol mundial.

“Si puedo ser muy honesto, este no es un estadio de fútbol. Es un estadio bonito, fantástico, todo lo que quieras. Pero solo el césped es de fútbol. Todo lo demás no lo es”, lanzó, marcando una línea clara entre lo que considera un templo del juego y un recinto polivalente.

El contraste con el debut en el Estadio Azteca, donde Bafana cayó 2-0 ante México, apareció de inmediato en su discurso. Para Broos, aquel coloso de Ciudad de México representa lo que debe ser un escenario mundialista; Atlanta, no.

“Es un estadio cubierto. Me gusta jugar en un estadio abierto. No siento realmente la atmósfera en un estadio así. Cuando lo comparas con el Azteca, por ejemplo, ¡ese sí es un estadio de fútbol!”, insistió.

Reconoció que la visibilidad para el público es excelente, que no hay zonas tapadas ni rincones ciegos. Pero su veredicto no cambió: prefiere un recinto concebido para el fútbol, no un gigante multiusos donde el sonido rebota y la pasión parece diluirse.

Pausas de hidratación bajo techo

El escenario no fue su única queja. Broos también apuntó a las pausas de hidratación, aplicadas pese a que el clima estaba controlado en el interior del estadio.

“Creo que son muy, muy útiles cuando hace calor”, admitió. “Pero en otros casos se pierde el ritmo del juego. Cuando en ese momento eres el mejor equipo y dominas, de repente tu dominio se bloquea durante cinco minutos o no sé cuánto... en ese estadio, no necesitamos beber después de 20 minutos”.

Para un equipo que había conseguido acorralar a Czechia en tramos del partido, esos cortes se sintieron como un freno innecesario. Justo cuando Bafana había encontrado la velocidad adecuada, el juego se congelaba por protocolo.

El futuro se decide ante South Korea

Más allá de la polémica con el estadio y las pausas, el empate deja a Sudáfrica viva y con un horizonte claro: todo se juega ante South Korea en el último duelo del Grupo A.

Los Taegeuk Warriors llegan golpeados por una derrota ajustada, 1-0, frente a México. El choque del jueves en el Estadio Monterrey se perfila como un examen de alta tensión para ambos. No hay red de seguridad: cada balón dividido, cada transición, puede marcar la diferencia entre seguir o hacer las maletas.

Para Bafana Bafana, sigue siendo una persecución histórica. En su cuarta participación mundialista, nunca han superado la fase de grupos. Un triunfo en Monterrey dispararía sus opciones de entrar en el Round of 32, ya sea como uno de los dos primeros de la zona o como uno de los mejores terceros del torneo. Sería, además, una victoria de prestigio lejos de casa en el mayor escaparate del fútbol.

Broos se agarra a lo que vio ante Czechia cuando su equipo estaba contra las cuerdas: carácter, reacción y una identidad que, según él, empieza a consolidarse.

“Si podemos hacer otra actuación como la de hoy, creo que tenemos una oportunidad de ir a la segunda ronda”, afirmó. “Estoy muy orgulloso de mi equipo, y este es el verdadero Bafana Bafana”.

El próximo capítulo ya tiene fecha y lugar: jueves 25 de junio, Estadio Monterrey, 03:00 (hora de Sudáfrica). Allí no habrá techo retráctil ni atmósfera enlatada. Solo 90 minutos crudos para descubrir si esta vez la historia de Bafana Bafana por fin cambia de guion.