Atlético se desmorona en San Mamés y busca a Julián Álvarez
El golpe fue seco, inesperado y contundente: 3-0 en San Mamés y primera derrota de la temporada para un Atlético de Madrid que se derrumbó en apenas dos minutos. Entre el desconcierto y la autocrítica, un nombre emerge como necesidad urgente: Julián Álvarez.
La apuesta sin ‘9’ que salió cara
El plan inicial fue arriesgado. El entrenador rojiblanco decidió arrancar sin un delantero centro puro. Álex Baena y Kang-in Lee ocuparon las zonas más adelantadas, con la idea de atacar entre líneas y sorprender a la defensa del Athletic. Sobre el papel, un dibujo fluido; sobre el césped, un equipo sin colmillo.
En el banquillo esperaban dos delanteros de oficio: Julián Álvarez y Jonathan David, este último recién llegado cedido en el último día de mercado. Ninguno fue titular. Y el Atlético lo pagó.
El partido llegó al descanso abierto, con opciones, pero sin la pegada que suele marcar diferencias en este nivel.
Dos minutos de caos
Todo se vino abajo nada más salir de vestuarios. Minuto 46, aparece Nico Williams. Minuto 48, golpea Robert Navarro. Dos zarpazos, dos desajustes, dos desconexiones que tiraron por tierra todo el trabajo previo.
Dávid Hancko no escondió la crudeza del momento: «Se podría decir que perdimos el partido en solo 120 segundos. Fue un inicio muy malo de la segunda parte, perdimos la concentración durante dos minutos y no sé si nos relajamos tras el descanso. Fueron momentos difíciles, y quizá sea bueno que este tropiezo llegue pronto al inicio de la temporada».
Marcos Llorente coincidió en el diagnóstico, pero fue aún más directo: «Regalamos el partido en los primeros cinco minutos de la segunda parte. Esos cinco minutos mataron nuestra ambición y después no pudimos imponer presión ni marcar un gol para incomodar al rival. Esto no puede volver a pasar porque hicimos una buena primera parte, y tenemos que corregir los errores y estudiar las razones de lo que sucedió».
Oihan Sancet remató la faena más tarde, con el tercer tanto, para convertir la noche en una lección dolorosa.
La entrada de Julián Álvarez, foco de todas las miradas
Con el marcador ya 2-0 en contra, el técnico miró al banquillo y recurrió a Julián Álvarez en la segunda parte. Era su primera aparición desde el cierre del mercado estival, después de que el club se negara a negociar su salida al Barcelona y lo obligara a continuar.
El argentino saltó al césped de San Mamés con más de media hora por delante y la misión de cambiar el guion. No lo consiguió. No hubo remontada, ni siquiera un gol para agarrarse al partido. Pero sí dejó detalles que no pasaron desapercibidos en el vestuario.
Hancko destacó su impacto inmediato: «Se vio claramente que estaba en buena forma y que quería asumir responsabilidad y marcar diferencias. Por supuesto, un delantero pierde algunos balones contra bloques defensivos, pero vimos esos destellos ofensivos cuando se giró y disparó con la zurda».
El defensa fue más allá: «Marca diferencias para nosotros y estoy muy contento de que se haya quedado. Todo el equipo lo apoya y está detrás de él, lo necesitamos y creo que él también nos necesita a nosotros».
Llorente, mensaje claro: “Desesperadamente necesitamos sus goles”
Si alguien puso palabras al sentir del vestuario, fue Marcos Llorente. El centrocampista no maquilló la situación y señaló la importancia de que el argentino recupere cuanto antes su versión más letal.
«Julián es un jugador decisivo para nosotros, y él lo sabe bien. Se irá acoplando poco a poco al equipo, y cuanto antes mejor porque desesperadamente necesitamos sus goles, y tenemos que apoyarlo para que vuelva a su nivel del 100% lo antes posible», afirmó en declaraciones a ESPN.
No es solo una cuestión táctica. Es un mensaje de jerarquía interna: el vestuario coloca a Álvarez en el centro del proyecto ofensivo. El club lo retuvo ante el interés del Barcelona; ahora necesita que esa apuesta se traduzca en goles.
Mientras tanto, Jonathan David, fichado a última hora del mercado para reforzar la delantera, no disputó ni un minuto. Se quedó mirando desde el banquillo cómo el equipo caía sin remedio. Su debut tendrá que esperar, pero el contexto ya es de máxima exigencia.
Un calendario que no perdona
El tropiezo llega justo antes de una semana que puede marcar el tono del arranque de curso. El Atlético viaja ahora a Anfield para medirse al Liverpool en la Champions League, un escenario que no perdona dudas ni fragilidades. Después, otra salida de alto riesgo: visita a la Real Sociedad en La Liga.
El equipo sabe dónde se rompió el plan: esos dos minutos fatales en Bilbao. También sabe a quién mira para cambiar la historia. La pregunta es si Julián Álvarez responderá a tiempo, con los goles que el vestuario ya le reclama sin rodeos.




