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Atlético arrasa con 4-0 a Osasuna y lanza aviso a la Liga

El Atlético rugió en el Riyadh Air Metropolitano. No ganó, arrolló. Un 4-0 rotundo ante Osasuna que no solo sostiene al equipo de Diego Simeone en la pelea por el título, sino que lanza un mensaje claro al resto de la Liga: hay candidato.

Desde el inicio, el Atlético jugó con una determinación poco propia de un tramo tan temprano de temporada. Intensidad alta, líneas juntas, presión asfixiante. El público lo olió rápido: esa noche no iba a haber concesiones.

David enciende la noche y hace historia

El partido se rompió en el minuto 24. David, uno de los fichajes del verano, apareció en el área con la frialdad de un veterano y abrió el marcador. Gol y alivio. A partir de ahí, el Atlético jugó con viento a favor.

Ese tanto no fue uno más. Con esa diana, David se convirtió en el primer jugador de Los Rojiblancos en todo el siglo XXI que marca en cada uno de sus dos primeros partidos de Liga con el club. Un estreno de crack. Un registro que lo coloca, de golpe, en la portada de la temporada rojiblanca.

El delantero no se quedó en la estadística. Se adueñó del ataque. Ofreció apoyos, atacó espacios, dio aire al equipo. Y cuando el partido pedía una segunda estocada, volvió a aparecer.

Lee Kang-in remata la jugada perfecta

Nada más arrancar la segunda parte, el Atlético aceleró de nuevo. Minuto 54. David se inventó una asistencia limpia, vertical, de las que desarman defensas. Lee Kang-in, otro de los recién llegados, atacó el pase con decisión y definió con calma para el 2-0.

El estadio explotó. El gol no solo ampliaba la ventaja, también certificaba la sociedad naciente entre David y Lee Kang-in. Uno marca, el otro acompaña. Uno asiste, el otro sentencia. La noche empezaba a tener protagonistas muy claros.

Osasuna, mientras tanto, se deshacía en su propio campo. Incapaz de frenar la circulación rojiblanca, sin respuesta ante la presión y cada vez más hundido en su área.

Le Normand y Baena cierran la goleada

La superioridad terminó reflejada en el marcador con dos golpes más. En el minuto 63, Robin Le Normand se sumó a la fiesta con el tercer tanto, aprovechando la inercia ofensiva del equipo y la fragilidad de una zaga visitante ya superada.

El 4-0 llegó en el 82’, obra de Alex Baena, que puso el broche definitivo a una noche casi perfecta para el Atlético. El resultado pudo ser aún más amplio, pero el mensaje ya estaba escrito en grande sobre el marcador.

Para Osasuna, la derrota fue un mazazo. Se queda en la 13ª posición, con solo siete puntos en seis jornadas y demasiadas dudas atrás después de una actuación defensiva muy pobre en la capital.

Un Atlético sin Julián Álvarez… pero sobrado de recursos

Todo esto, sin Julián Álvarez. El argentino ni siquiera entró en la convocatoria, todavía condicionado por un problema muscular que lo mantiene al margen. Simeone ya había avisado en la previa de esas molestias, lo que abría interrogantes sobre la pegada del equipo.

La respuesta fue contundente. Cuatro goles, un ataque fluido y varios jugadores reclamando protagonismo. La profundidad de plantilla del Atlético quedó expuesta de la mejor manera: en el campo, con fútbol y goles, sin echar de menos a una de sus estrellas.

La Liga se aprieta… y llega el Derbi

Con este triunfo, Los Rojiblancos se colocan terceros, con 13 puntos en seis partidos. A solo dos de Real Madrid y del líder Barcelona. La clasificación, de repente, se estrecha y el Atlético se instala donde quería estar: en la zona alta, respirando en la nuca de los gigantes.

Y ahora, el gran examen. En el mismo Riyadh Air Metropolitano, el Atlético recibirá a Real Madrid en un Derbi de alto voltaje. No es solo un partido de rivalidad: es una oportunidad real de adelantar al vecino en la tabla y de reforzar, ante todo el país, su candidatura al título.

Un buen resultado ante Los Blancos puede cambiar el tono de la temporada. Un tropiezo, en cambio, devolvería dudas y rebajaría el impacto de esta goleada.

Osasuna, por su parte, tendrá que recomponerse rápido. Volverá a casa para medirse a Rayo Vallecano con la obligación de limpiar la imagen ofrecida y cortar de raíz una dinámica que, si se alarga, puede complicar mucho su año.

El Atlético ya ha enseñado los dientes. La cuestión ahora es simple: ¿mantendrá este nivel cuando la Liga le ponga enfrente su prueba más dura?