Atlético acusa al Barça de campaña de difamación por Julián Álvarez
El mercado todavía no ha abierto, pero la guerra ya está declarada. Atlético de Madrid ha acusado públicamente al Barcelona de orquestar una “campaña de difamación” y de difundir “fake news” en torno al futuro de Julián Álvarez, objetivo prioritario del club azulgrana para reforzar su delantera.
El choque no es menor. Llega en una semana en la que el Barça ha cerrado el fichaje de Antony Gordon por 69 millones de libras y se le ha vinculado con una oferta millonaria por el delantero argentino, tasado por el Atlético en hasta 130 millones de libras y, según el club rojiblanco, absolutamente intransferible.
El contraataque rojiblanco: parodia y dardo directo
La respuesta del Atlético no se quedó en un comunicado frío. Optó por el golpe de efecto. En sus redes sociales, el club madrileño publicó montajes de Lamine Yamal, Pedri y Raphinha vestidos con la camiseta rojiblanca, como si fueran nuevos fichajes del Metropolitano.
Las imágenes iban acompañadas de ofertas deliberadamente ridículas. Para Yamal, por ejemplo, se hablaba en tono de broma de incluir entradas para un concierto de Bad Bunny, una suscripción anual y una bolsa de pipas como parte del supuesto traspaso. Una caricatura del ruido mediático que rodea cada movimiento del Barça en el mercado.
Junto a la foto de Raphinha con la camiseta del Atlético, el mensaje era claro y directo: “No creas todo lo que ves, sobre todo si está relacionado con el Barça”.
El club subía así el tono, señalando sin rodeos el origen de lo que considera una campaña orquestada desde el entorno azulgrana.
“Propaganda culé” y defensa cerrada de Álvarez
El Atlético fue más allá en otro de sus mensajes, en el que aprovechó para desmentir también, con ironía, un supuesto interés en Deco, director deportivo del Barcelona, para que se uniera a su estructura de scouting en el mercado brasileño.
“Queremos aprovechar esta oportunidad para negar categóricamente que hayamos hecho una oferta al director deportivo del FC Barcelona para unirse a nuestro equipo de ojeadores en el mercado brasileño”, escribió el club, antes de cambiar de registro y entrar de lleno en el conflicto principal.
“No, Atlético de Madrid nunca haría algo así. Sin embargo, en los últimos meses estamos sufriendo una campaña de difamación contra uno de nuestros jugadores. Información filtrada con segundas intenciones, ‘fake news’, faltas de respeto constantes, la versión culé de la máquina de propaganda inventando historietas, llamadas antes de enfrentamientos directos”.
El mensaje no mencionaba a Julián Álvarez por su nombre, pero el contexto no dejaba lugar a dudas. El delantero argentino, 26 años, 20 goles en 49 partidos esta temporada, se ha convertido en el epicentro de una batalla política y mediática entre dos de los grandes del fútbol español.
Silencio en Barcelona, tensión en el mercado
Desde el Barcelona, silencio absoluto. El club azulgrana declinó hacer comentarios cuando fue consultado por un medio británico, mientras la Real Federación Española también fue contactada sin ofrecer de momento una postura pública.
La ventana de fichajes abre el 15 de junio y se cierra el 1 de septiembre. Falta un mundo. Pero el primer gran pulso del verano ya está sobre la mesa: un Atlético atrincherado en la idea de que Julián Álvarez no se vende “a ningún precio” y un Barça señalado por su rival directo como responsable de una campaña de presión y ruido mediático.
Si este es solo el prólogo, ¿hasta dónde llegará la batalla cuando el mercado eche realmente a rodar?



