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Andrea Pirlo nuevo seleccionador de Italia tras rechazo de Guardiola

La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) ha alcanzado un acuerdo con Andrea Pirlo para que se convierta en el nuevo seleccionador de Italia con un contrato de cuatro años, según publicó este viernes el diario La Repubblica. Falta la confirmación oficial del organismo, pero el movimiento ya sacude el tablero del fútbol italiano.

No es un nombre cualquiera. Es Andrea Pirlo. Campeón del mundo en 2006, cerebro de una generación dorada y figura icónica en Inter, AC Milan y Juventus, ahora llamado a dirigir desde el banquillo a una selección que lleva demasiado tiempo viviendo de recuerdos.

Pirlo, de 47 años, dirige actualmente al Dubai United, club del UAE First Division League. Antes de esa etapa, ya probó el traje de entrenador en la élite: tomó las riendas de la Juventus en la temporada 2020-21 y, pese a todas las dudas que generó su debut en un gigante europeo, levantó la Coppa Italia y la Supercopa italiana. No fue un ciclo largo, pero sí lo bastante exitoso como para dejar claro que no se arruga ante la exigencia.

Ahora, el reto es de otra dimensión.

De Guardiola a Pirlo: el giro en el banquillo azzurro

El acuerdo con Pirlo llega pocas horas después de que Pep Guardiola rechazara la posibilidad de convertirse en seleccionador de Italia, según reveló a Reuters una fuente conocedora de las conversaciones. El español, de 55 años, mantuvo contactos para explorar su llegada al banquillo azzurro. La propia FIGC, con su presidente Giovanni Malagò a la cabeza, había deslizado que habría margen económico para una figura de ese calibre.

Guardiola, sin embargo, dijo no. Y ese no condiciona el relato.

El técnico que marcó una era en el Manchester City dejó el club inglés al final de la pasada temporada tras una década deslumbrante: seis títulos de Premier League —incluida una racha inédita de cuatro consecutivos—, tres FA Cups, cinco League Cups y una Champions League. Todo ello después de haber construido otro imperio en el Barcelona, con dos Champions y tres Ligas, y de prolongar su dominio en el Bayern Munich con tres Bundesligas.

La FIGC también tanteó a Carlo Ancelotti, actualmente seleccionador de Brasil. Otro símbolo, otra vía de prestigio internacional. Ninguna de esas opciones cristalizó. La puerta que se abrió fue la de Pirlo.

Italia, en crisis profunda y con prisa por renacer

El contexto no admite maquillajes. Italia atraviesa una de sus crisis más hondas en décadas. La selección tetracampeona del mundo no se ha clasificado para las tres últimas fases finales de la Copa del Mundo. Un golpe tras otro para un país que vive el fútbol como una religión.

Desde la dimisión de Gennaro Gattuso en abril, tras el último fracaso en la clasificación mundialista, la FIGC buscaba un nuevo seleccionador que no solo dirigiera partidos, sino que encarnara un proyecto. La elección de Pirlo se interpreta como el primer paso de una reconstrucción más amplia: revisar el sistema de formación, recomponer la ruta del talento joven y reconectar a la selección con una identidad futbolística reconocible.

Ahí entra en juego el peso simbólico del nuevo técnico. Pirlo representa la elegancia del mediocentro que marcaba el ritmo, el jugador que veía el juego antes que nadie. Ahora deberá trasladar esa lectura al banquillo, en un escenario mucho más áspero: una liga que ha perdido influencia, una cantera que ya no produce con la misma continuidad y una afición cansada de promesas incumplidas.

La presión será inmediata. El margen de error, mínimo. La pregunta es si el genio que ordenó a Italia desde el círculo central podrá ahora ordenar todo un sistema desde la banda. La respuesta, para bien o para mal, marcará el rumbo del fútbol italiano en los próximos años.