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Aston Villa sorprende al Tottenham en un emocionante 3-2

Aston Villa fue al norte de Londres, miró a los ojos a un Tottenham de 300 millones de libras en fichajes… y lo dejó sin excusas. Victoria visitante por 3-2, primer triunfo de la temporada en la Premier League para el equipo de Unai Emery y más presión, mucha más, para Roberto De Zerbi.

Los dos llegaban tocados, con reconstrucciones veraniegas aún a medio hacer. Tottenham, especialmente, arrastraba un dato sonrojante: cuatro jornadas de liga sin marcar. Había habido algún brote verde en los 0-0 ante Nottingham Forest y Everton, sí, pero nada que maquillara la falta de pegada.

En el arranque, el guion pareció otro. Spurs salió agresivo, con ritmo y colgándose del área rival. Sandro Tonali mandó desde la izquierda, Savio conectó un primer disparo que Zion Suzuki blocó bien y, en la segunda jugada, el nuevo portero de Villa voló para desviar un potente remate. El estadio se encendía.

El golpe llegó pronto: Pedro Porro se lesionó en el tobillo y tuvo que dejar el campo. Entró Archie Gray y, casi sin presentarse, rozó el gol. Savio lo filtró con un pase delicioso y el canterano se topó con las piernas de Suzuki. En la jugada posterior, el propio Savio enganchó una volea magnífica que el guardameta volvió a sacar con una estirada de reflejos.

Tottenham mandaba. Villa resistía.

El golpe psicológico antes del descanso

Cuando el dominio local parecía encaminado al 0-0 al descanso, Aston Villa encontró el hueco. Antes, Antonin Kinsky, portero de Spurs, había tenido que intervenir ante un disparo potente de Emi Buendia, y Nicolas Jackson había girado bien en el área para acabar cruzando en exceso.

Tottenham también reclamó. Un tiro lejano de Tonali se marchó desviado tras un toque y los locales pidieron penalti por un posible contacto sobre Dominic Solanke tras un centro de Johan Manzambi. El árbitro no compró la protesta.

Y justo cuando el primer tiempo agonizaba, llegó el mazazo. Micky van de Ven, capitán de Spurs, estaba fuera del campo siendo atendido tras un golpe en la cara con Tyrone Mings. Andy Robertson intentó evitar un córner, pero solo consiguió mantener la pelota viva para que John McGinn la recuperara. El balón acabó en los pies de Boubacar Kamara, centro tenso al corazón del área y Manzambi apareció para empujar el 0-1 en el añadido.

Un gol que dolió más por el momento que por la forma.

De Zerbi mueve el banquillo… y pierde el medio

De Zerbi reaccionó al descanso: dentro Mohammed Kudus, fuera Mateus Fernandes. Sobre el papel, más talento ofensivo. En la práctica, Villa empezó a ganar metros y, sobre todo, el centro del campo.

Jackson dispuso de dos oportunidades claras. En una, Kinsky se jugó el físico con una parada valiente. En otra, el delantero definió mal. Tottenham, mientras, buscaba aire. Y lo encontró por un instante.

Al cumplirse la hora de juego, Tonali encontró a Robertson por la izquierda, centro tenso y Kudus apareció para rematar a la red. El estadio estalló, el banquillo saltó… hasta que el VAR dibujó sus líneas y señaló fuera de juego. El supuesto fin de la sequía goleadora se deshizo en segundos.

De Zerbi metió a James Maddison para ganar control y pausa. No tuvo tiempo ni de asentarse.

Jackson y Buendia sentencian

En la siguiente acción, Aston Villa castigó. Un balón largo cayó en la zona de Jan Paul van Hecke, que no logró despejar con claridad. Jackson olió el error, encaró, giró a Van de Ven con un movimiento seco y colocó el balón ajustado al palo. 0-2, silencio y miradas perdidas en la grada.

Tottenham se tambaleaba. Y Buendia decidió cerrar la noche con un golpe de clase. A once minutos del final, el argentino recibió a unos 25 metros de la portería, levantó la cabeza y soltó un derechazo perfecto, imparable, directo a la escuadra. Un golazo que encendió a la afición visitante y desató el cántico cruel, claro y directo: “you’re getting sacked in the morning”.

Con 0-3, el partido parecía una sentencia. Solo quedaba el orgullo.

Reacción tardía y bronca final

Tottenham, herido, al menos encontró el gol que llevaba semanas persiguiendo. A tres minutos del 90, Kudus apareció por la derecha y puso un centro raso que Conor Gallagher empujó en el área pequeña. Sequía rota, marcador maquillado.

Ya en el tiempo añadido, Van Hecke se elevó para cabecear un balón parado servido por Robertson y firmar el 2-3. Demasiado tarde para heroicas, insuficiente para calmar a una afición cansada.

El pitido final llegó acompañado de abucheos. No era solo por el resultado. Era por la sensación de fragilidad, por otro inicio potente que se derrumba en cuanto llegan los golpes, por una inversión gigantesca que aún no encuentra respuestas.

Los números son demoledores: Tottenham solo ha ganado tres de sus últimos 25 partidos de Premier League en casa. Tras este nuevo tropiezo, encarará el parón internacional en puestos de descenso.

La inversión está hecha. El tiempo, no tanto. ¿Cuánto margen le queda a De Zerbi antes de que la paciencia se agote del todo en el norte de Londres?

Aston Villa sorprende al Tottenham en un emocionante 3-2