La temporada de Arsenal ha cambiado de tono en apenas dos semanas. De hablarse en voz alta del cuádruple, el equipo de Mikel Arteta aterriza en Lisboa con dos trofeos menos y bastante más ruido alrededor. El Carabao Cup se escapó en la final ante Manchester City. La FA Cup se esfumó en un cuarto de final áspero en Southampton. Queda lo grande: Champions League y Premier League. Y ahora ya no hay margen para otro tropiezo.
Esta noche, en el primer asalto de los cuartos de final de la Champions ante Sporting CP, el equipo londinense se mide tanto al rival como a sus propios nervios. Con dudas físicas sobre piezas clave como Declan Rice y Gabriel, y con la crítica afilada tras los últimos golpes, Arsenal busca en Portugal algo más que un buen resultado: necesita recuperar autoridad.
Arteta bajo el foco
Mikel Arteta no se esconde. Tras la eliminación de la FA Cup en St Mary’s, asumió la responsabilidad sin matices: dijo estar “realmente decepcionado por la manera” en que su equipo dejó escapar la oportunidad de volver a Wembley y dejó claro que “alguien tiene que asumir la responsabilidad” y que ese “alguien” es él.
El técnico, sin embargo, se aferra al contexto. Insiste en que, pese a las derrotas recientes, lo que viene por delante es “el periodo más bonito de la temporada”. Champions League en cuartos de final y una carrera por la liga todavía abierta. Para Arteta, hablar de “periodo difícil” cuando se pelea por los dos grandes títulos suena casi a lujo.
En privado y en público, el vasco intenta modular el estado de ánimo del vestuario. Sabe que la burla por el cuádruple frustrado se multiplica y no quiere que sus jugadores se queden atrapados en esa narrativa. Toca levantarse, “ponerse cómodo” en la presión, como él mismo ha dicho, y volver a rendir como durante el resto del curso.
De la ilusión del cuádruple al filo de la navaja
El giro ha sido brusco. En apenas dos partidos de copa, Arsenal ha pasado de perseguir cuatro trofeos a sostenerse sobre dos únicas columnas. La caída en la Carabao Cup ante Manchester City dolió por la oportunidad perdida; la derrota en Southampton, por la forma. Arteta habló sin rodeos de “errores defensivos” que costaron el billete a Wembley y encadenaron, por primera vez en la temporada, dos derrotas consecutivas.
Ese pequeño bache llega justo antes de uno de los tramos más delicados del año. La visita a Lisboa no admite desconexiones. La Champions no perdona dudas, y el recuerdo fresco de St Mary’s convierte cada balón dividido en una prueba de carácter.
Un Sporting peligroso y con memoria reciente
Sporting CP no es un invitado de piedra en estos cuartos. El equipo portugués ha firmado una campaña europea sólida y llega con confianza tras un cruce de octavos que rozó la épica: remontó un 3-0 encajado en la ida en Noruega ante Bodø/Glimt con un 5-0 en la vuelta, resuelto en la prórroga en Lisboa. Ese despliegue de fe y energía ha devuelto al club a los cuartos de la Copa de Europa por apenas segunda vez en su historia.
En la nueva fase de liga de la Champions, Sporting terminó séptimo y volvió a plantarse en los cruces, confirmando que su presencia en esta ronda no es casualidad. Ante su público, y con el recuerdo de grandes noches europeas, el conjunto lisboeta ve en Arsenal tanto un desafío como una oportunidad.
Un historial que favorece a los ingleses
El pasado reciente, eso sí, mira hacia Londres. Arsenal llega a este duelo invicto en cinco enfrentamientos contra Sporting: dos victorias y tres empates. La última visita al José Alvalade terminó en goleada: 1-5 para los de Arteta en la quinta jornada de la fase de liga de la pasada temporada.
Aquel día marcaron Gabriel Martinelli, Kai Havertz, Gabriel, Bukayo Saka y Leandro Trossard. Gonçalo Inácio salvó el honor local. Un resultado que aún resuena en Lisboa y que, inevitablemente, planea sobre el ambiente del partido. Sporting sabe que ya fue desbordado en casa por este mismo rival; Arsenal sabe que repetir algo parecido hoy cambiaría el clima de su temporada en cuestión de horas.
La máquina perfecta en la fase de liga
El camino europeo de Arsenal hasta ahora ha sido impecable. Ocho partidos, ocho victorias en la fase de liga. Nadie había logrado un pleno así desde que se instauró el nuevo formato. Después, en octavos, superó a Bayer Leverkusen por 3-1 en el global de la eliminatoria, reforzando la sensación de equipo hecho para estas noches grandes.
Ese rendimiento contrasta con la imagen reciente en las copas domésticas, y ahí está el reto: trasladar la versión continental, dominante y segura, al tramo decisivo de la temporada, sin que el ruido externo ni la presión por los títulos pendientes atenace al grupo.
Madueke y la fe como combustible
En el vestuario, voces como la de Noni Madueke apuntan en la misma dirección: creer antes de que la realidad acompañe. El extremo habló de la necesidad de “manifestar” lo que el equipo quiere conseguir, una mentalidad que asocia a los grandes deportistas de la historia, convencidos de su grandeza incluso antes de demostrarla.
Madueke va más allá del resultado. Dice que su motivación es “llevar alegría” a quienes le rodean: familia, amigos, compañeros, la gente que llena el estadio o sigue los partidos desde casa. Si puede “tocar” a la gente “con algo tan simple como jugar al fútbol”, lo considera algo “realmente especial”.
También subraya la conexión con el Emirates. Describe esa sensación de notar a la grada “esperando lo próximo que vas a hacer”, un impulso que los jugadores “siempre persiguen”. Hoy, lejos de Londres, Arsenal tendrá que recrear esa energía sin su entorno habitual. Si quiere seguir aspirando a todo, deberá encontrarla en Lisboa.
Un cruce que puede marcar la temporada
La eliminatoria ante Sporting llega en un punto de inflexión. Con el cuádruple ya enterrado y las dos copas nacionales fuera del alcance, la Champions se convierte, junto a la Premier, en el gran termómetro del proyecto. Un mal resultado esta noche podría alimentar las dudas. Un golpe de autoridad, en cambio, reabriría la puerta de una primavera ilusionante.
Arsenal ya ha demostrado que puede arrasar en Europa. Sporting ya ha probado que no se rinde ni con un 3-0 en contra. Entre la presión inglesa y la resistencia portuguesa se decidirá mucho más que un simple primer asalto de cuartos. La cuestión es clara: ¿está preparado el equipo de Arteta para convertir el ruido en impulso y sostener su candidatura a la Champions hasta el final?





