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Arsenal busca a Guimarães y persigue a Vinicius

Arsenal se mueve como un club que se sabe ya en la élite… y que no piensa bajar un peldaño. En el norte de Londres dan por muy avanzadas las negociaciones para cerrar el fichaje de Bruno Guimarães desde Newcastle United, al tiempo que mantienen vivo un intento tan ambicioso como complicado: sacar a Vinicius Junior del Real Madrid.

Riccardo Calafiori, uno de los nuevos rostros del vestuario, no se esconde. El italiano ha puesto voz al nuevo listón competitivo del club.

“Por supuesto que estamos a ese nivel ahora, estamos arriba. Queremos ganar la liga otra vez y queremos ser incluso mejores que la temporada pasada, si podemos, así que necesitamos ese tipo de jugadores, creo”, dijo en Sky Sports, dejando claro que el Emirates ya no se conforma con pelear: quiere dominar.

Guimarães, un fichaje de peso para el centro del campo

La persecución de Bruno Guimarães ha sido uno de los culebrones del verano en la Premier League. Ahora, el desenlace está cerca.

Arsenal y Newcastle han alcanzado un acuerdo en torno a las 75 millones de libras por el centrocampista brasileño, ex de Lyon. Una cifra intermedia entre la primera oferta de los ‘gunners’, de 70 millones, y la valoración inicial de las ‘urracas’, que se plantaban en 80.

El propio Guimarães ha empujado la operación desde dentro. El jugador dejó claro a la directiva del Newcastle que su deseo era mudarse al norte de Londres. Ese gesto ha terminado por acercar a los clubes y acelerar un traspaso que Mikel Arteta llevaba tiempo persiguiendo.

Para el técnico español, la llegada de Guimarães es mucho más que un refuerzo: es una declaración de intenciones. Más acero, más creatividad, más personalidad en la sala de máquinas. Un fichaje que encaja con la idea de elevar un once que ya ha demostrado estar a la altura de los mejores.

Vinicius, el sueño imposible que aún respira

Si lo de Guimarães parece cuestión de tiempo, el caso de Vinicius se mueve en otro plano. Es el golpe de efecto que todo gran club persigue alguna vez: arrancar a la estrella de un gigante europeo en plena madurez.

Arsenal trabaja en la sombra mientras las negociaciones de renovación entre Vinicius y el Real Madrid se han ido atascando. El brasileño termina contrato el próximo verano, un detalle que mantiene abierta una rendija: si no firma la ampliación, podría salir gratis dentro de un año.

Ahí se agarra el club londinense, dispuesto, según se apunta, a ofrecerle unas condiciones económicas muy atractivas.

Pero el escenario ha cambiado en los últimos días. El Real Madrid ha mejorado su propuesta de renovación para blindar a su delantero y frenar el creciente interés procedente del campeón de Inglaterra. Un movimiento que enfría las opciones de Arsenal, aunque no las borra del mapa mientras el contrato siga sin firmarse.

La situación, en cualquier caso, sigue abierta. El tiempo corre, y cada partido, cada gol, cada gesto de Vinicius en Madrid pesa en la balanza.

Un verano agitado y un inicio de curso sin red

Entre rumores, reuniones y cifras astronómicas, la realidad inmediata de Arsenal es menos glamourosa: el equipo llega justo de preparación.

La derrota por 3-1 ante Real Betis en un amistoso en Dublín dejó al descubierto un grupo corto de efectivos y falto de ritmo. Calafiori fue titular en ese encuentro y no escondió la preocupación por la falta de rodaje de las estrellas que regresan del Mundial.

“Creo que va a ser un inicio de temporada complicado por eso. Todos los grandes equipos van a tener este problema y, por supuesto, todavía les estamos esperando. Espero que estén realmente en forma y listos para ayudarnos. En 10 días vamos a jugar la final, así que tenemos que estar preparados”, advirtió el defensa.

Esa final es la Community Shield ante Manchester City, dentro de apenas diez días. Un título en juego, un examen de nivel y, quizá, la primera puesta en escena de un Arsenal que quiere presentarse al curso con Guimarães en el centro del campo… y sin renunciar al sueño de ver a Vinicius vestido de rojo.

El mercado marcará el tono de la temporada. La pregunta es clara: ¿podrá Arsenal convertir estas ambiciones en una plantilla capaz de sostener otra carrera por el título hasta el final?