El viaje de Arsenal a Alemania llega con más interrogantes que certezas. El equipo de Mikel Arteta visita este miércoles a Bayer Leverkusen en la ida de los octavos de final de la Champions League, un cruce que el técnico afronta con la enfermería más llena de lo que le gustaría y con la sensación de que cada decisión en la alineación puede marcar el rumbo de la eliminatoria.
Arteta salió del triunfo copero en el campo de Mansfield con una sonrisa en el marcador, pero con varios sustos en el cuerpo. Allí confirmó que Declan Rice, Gabriel Magalhães y Martin Zubimendi no habían sido convocados por distintos problemas físicos, más preventivos que dramáticos, pero suficientes como para encender las alarmas a las puertas de un duelo europeo de este calibre.
Para colmo, Riccardo Calafiori y Leandro Trossard tuvieron que abandonar el partido por molestias musculares en Field Mill. Ambos están pendientes de evolución y será en la rueda de prensa del martes cuando el entrenador aclare si alguno llega a tiempo para subirse al avión rumbo a Alemania. De momento, nadie en el club se atreve a dar nada por seguro.
La lista de tocados no termina ahí. Mikel Merino, Ben White y Martin Ødegaard siguen entre algodones. El caso del capitán preocupa de manera especial: su peso en el juego es indiscutible y su ausencia obliga a redibujar el centro del campo. En el lateral derecho, la posible baja de White abre un abanico de soluciones que Arteta ya ha tenido que explorar en otras fases de la temporada.
Incertidumbre en Defensa
La gran incógnita en defensa se llama William Saliba. El central francés se ha perdido los dos últimos encuentros por un problema en el tobillo y su presencia en Leverkusen está en el aire. Si recibe el alta, formará pareja con Gabriel en el eje de la zaga, un tándem que ha sido el sostén del equipo en las grandes noches. Si no llega, el plan B apunta a Cristhian Mosquera, que se perfila como acompañante del brasileño en el centro de la defensa.
En la portería no hay debate: David Raya será el elegido bajo palos. En los laterales, el dibujo ideal de Arteta pasa por Jurrien Timber en la derecha y Piero Hincapié en la izquierda, aunque el ecuatoriano también ha demostrado que puede actuar como central zurdo si el técnico decide reordenar piezas sobre la marcha. No se descarta, incluso, que Myles Lewis-Skelly tenga su oportunidad en el lateral izquierdo si las bajas aprietan, con Hincapié desplazado hacia el interior de la línea defensiva, tal y como ya ocurrió en los minutos finales en Brighton.
Plan de Partido
En la medular, el plan de partido gira en torno a Rice y Zubimendi. En el club confían en que ambos estén disponibles y, si es así, su presencia se da prácticamente por hecha. Con ellos como ancla y motor, el tercer hombre del centro del campo es la gran decisión. Eberechi Eze se ha ganado un sitio en la conversación tras su golazo ante Mansfield, una actuación que dejó claro que puede aportar desequilibrio y llegada desde la segunda línea. La alternativa pasa por Kai Havertz, más acostumbrado a los escenarios europeos y capaz de moverse entre líneas con una lectura táctica distinta.
Arriba, si Trossard no se recupera a tiempo, la banda izquierda se abre como una oportunidad de peso para Gabriel Martinelli. El brasileño ya demostró el curso pasado que no se encoge en los cruces de Champions: fue titular habitual en las eliminatorias y llegó a marcar en el Santiago Bernabéu frente a Real Madrid, una carta de presentación que no se olvida fácilmente.
En el costado derecho no hay debate: Bukayo Saka es intocable. El inglés viene de celebrar su partido número 300 con Arsenal con un gol decisivo en Brighton y llega a la cita en plena madurez competitiva. Su capacidad para aparecer en los momentos clave le convierte en una de las grandes esperanzas ofensivas del equipo en esta eliminatoria.
El puesto de ‘9’ tiene dueño: Viktor Gyökeres será la referencia en el área. El sueco llega con confianza tras un notable papel en la fase de grupos, en la que vio puerta en cuatro ocasiones, y se ha asentado como un delantero que mezcla bien el trabajo de espaldas, la agresividad en el área y la pegada en noches grandes. Detrás de él, Noni Madueke asoma como revulsivo de lujo desde el banquillo, un recurso para agitar el partido si el guion se atasca.
Con tantas piezas por encajar, lo único claro es que Arteta cambiará casi por completo el once respecto al que venció en Mansfield. Aquel día rotó de forma masiva pensando precisamente en este cruce ante Leverkusen. Ahora necesita que la apuesta le salga bien: que los tocados lleguen, que los titulares recuperen ritmo y que los que entren desde atrás estén listos para responder.
La Champions no espera a nadie. Y Arsenal, entre vendajes y decisiones tácticas, se juega en Alemania mucho más que un simple buen resultado: se juega demostrar que está preparado para vivir con naturalidad en las rondas decisivas de Europa.


