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Anthony Gordon y su futuro en el mercado de fichajes

Es un verano enorme para Anthony Gordon. Y no solo por lo que ocurre ahora mismo en St James’ Park.

El atacante de Newcastle vive atrapado entre dos frentes: intentar rescatar a su equipo de una temporada errática y, al mismo tiempo, abrirse paso hacia un papel protagonista con Inglaterra en un Mundial que se acerca a toda velocidad. En medio de todo eso, su futuro se ha convertido en uno de los grandes hilos argumentales del próximo mercado.

Bayern en el horizonte

Desde hace semanas, el nombre de Gordon circula con fuerza en los despachos de Bayern Munich. El club alemán ve en el ex del Everton, hoy con 25 años, una oportunidad de mercado y ha acelerado su interés recientemente. Fuentes bien situadas apuntan a que el jugador sabe del aprecio que le tienen en el campeón de la Bundesliga y, a día de hoy, está abierto a estudiar un salto a Alemania.

El atractivo es evidente. Bayern paga bien, pelea cada temporada por títulos grandes y, además, le ofrecería la posibilidad de compartir vestuario con el capitán de Inglaterra, Harry Kane. Un argumento poderoso para cualquier internacional inglés en pleno despegue.

La duda aparece en el césped. Con Luis Díaz aparentemente dueño del costado izquierdo en el Allianz Arena, la pregunta es cuántos minutos reales tendría Gordon en su posición natural. Sería un fichaje de peso, sí, pero no con la titularidad garantizada.

El otro gran obstáculo es el precio. Newcastle está en una posición relativamente fuerte para exigir, como mínimo, 70 millones de libras este verano. Pagó 45 millones al Everton hace tres años y, aunque en la temporada siguiente llegó a ofrecer al jugador a Liverpool, ahora la situación contractual le da margen: a Gordon le restan cuatro años de contrato. El club tiene palanca, aunque sus cuentas están condicionadas por las normas de beneficio y sostenibilidad. Y Bayern lo sabe.

Newcastle, obligado a vender joyas

En Tyneside asumen que, si el equipo se queda fuera de competiciones europeas, habrá que sacrificar al menos una de las grandes piezas para darle a Eddie Howe fondos con los que reforzar la plantilla. Gordon está en esa lista corta de futbolistas que podrían dejar un traspaso importante, junto a Tino Livramento, Bruno Guimarães, Sandro Tonali y Lewis Hall.

El inglés, por edad, rendimiento y margen de crecimiento, es uno de los activos más valiosos del club. Y eso lo convierte, inevitablemente, en candidato a ser vendido.

La presión económica convive con la deportiva. Newcastle necesita resultados en el tramo final del curso y Gordon es uno de los pocos capaces de cambiar partidos desde la banda. Cada gol, cada asistencia, cada carrera de vuelta para ayudar al lateral suma valor… tanto en el campo como en el mercado.

Arsenal observa de cerca

Bayern no está solo. Arsenal mantiene un interés de largo recorrido en Gordon y llegó a valorar una oferta en el verano de 2024. Ese interés sigue vivo y el club londinense vuelve a mirar el mercado de extremos izquierdos de cara a este verano.

El papel de Arsenal en esta puja dependerá del precio final. El líder de la Premier League quiere una ventana de fichajes más equilibrada, con varias prioridades encima de la mesa. Gordon gusta, pero no a cualquier coste. Si Newcastle mantiene el listón en torno a esas 70 millones de libras, en el norte de Londres tendrán que decidir cuánto están dispuestos a arriesgar por un jugador que llegaría a un equipo ya muy competitivo.

La batalla por la banda izquierda de Inglaterra

Mientras tanto, Gordon se juega algo igual o más importante: su sitio en el once de Thomas Tuchel para el Mundial. El seleccionador tiene clara la base de su equipo, pero todavía hay huecos por definir. Uno de ellos está precisamente en el extremo izquierdo.

Gordon compite ahí con Marcus Rashford y Morgan Rogers. Tres perfiles distintos, tres caminos diferentes hacia el mismo objetivo.

Tuchel valora especialmente el trabajo total de Gordon. Le ve más disciplinado sin balón que Rashford o Rogers, un matiz que puede resultar decisivo cuando los partidos del torneo se vuelvan más cerrados y tácticos. El inglés no solo desborda y llega a zonas de remate; también baja, cierra líneas de pase, tapa al lateral. Detalles que los seleccionadores no olvidan.

Rogers brilló como mediapunta durante la fase de clasificación, ocupando el espacio que dejó la ausencia de Jude Bellingham. Pero con el centrocampista de Real Madrid llamado a recuperar ese rol en el Mundial, la puerta más accesible para el jugador de Aston Villa podría ser precisamente la banda izquierda… a costa del propio Gordon.

En paralelo, Tuchel fue quien rescató a Rashford del olvido internacional cuando asumió el cargo. El técnico alemán admira su velocidad y capacidad de desborde, y considera al cedido por Barcelona una pieza importante de su plan ofensivo. Esa confianza pesa.

Todo indica que Tuchel ya tiene una idea bastante clara de quién será su extremo izquierdo titular, siempre que las lesiones no lo alteren, para el debut contra Croacia el 17 de junio. Pero aún hay margen para que el rendimiento en las próximas semanas incline la balanza.

Ahí es donde entra la recta final de temporada.

Cada partido con Newcastle se convierte para Gordon en un examen doble: escapar de la irregularidad del equipo, reforzar su candidatura con Inglaterra y, de paso, elevar su cotización en un mercado en el que Bayern, Arsenal y cualquiera que busque un extremo de alto nivel tomarán nota. Porque no todos los veranos definen una carrera, pero este, para Anthony Gordon, tiene toda la pinta de hacerlo.