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Andrey Santos: Alarmas encendidas por fichaje del Manchester United

El verano en Old Trafford se mueve rápido, pero no todo el mundo aplaude. El inminente fichaje de Andrey Santos por el Manchester United, tasado en un paquete de 50 millones de libras, ha dejado fríos a dos voces con mucho peso en la historia reciente del club: Paul Scholes y Nicky Butt.

El mediocentro brasileño, que llega desde el Chelsea, pasó el reconocimiento médico el jueves y, según Fabrizio Romano, firmará este viernes un contrato hasta junio de 2031 con opción adicional. Operación cerrada entre clubes, documentos firmados, y un mensaje claro desde la nueva dirección deportiva: juventud, potencial y apuesta a largo plazo.

Pero el entusiasmo no es general.

Butt, tajante: “Nada destaca”

Nicky Butt no se anduvo con rodeos en su entrevista con Paddy Power. Para él, la ecuación precio-rendimiento de Santos no termina de cuadrar.

“Si lo traen por 25-30 millones lo puedes entender, el Manchester United necesita construir una plantilla”, apuntó el excentrocampista, recordando que el club no solo debe reforzar el once inicial, sino también elevar el nivel del banquillo. Hasta ahí, lógica de proyecto.

El problema, según Butt, es el rango de precio y el rol implícito que conlleva: “No lo están fichando por 50 millones para que se siente en el banquillo, tiene que ser titular”.

Y ahí es donde le saltan las dudas. “Le he visto jugar unas cuantas veces, pero nada destaca que te haga decir: ‘Wow, tiene una gran habilidad con el balón o es una bestia física’”. Un diagnóstico duro, más aún viniendo de alguien que conoce la exigencia del centro del campo de Old Trafford.

Butt admite que el movimiento le ha pillado por sorpresa: “Ha salido totalmente de la nada. O es una genialidad del equipo de reclutamiento, que dice: ‘Este chico va a ser el próximo gran jugador, pagamos los 50 millones rápido y lo tiramos a la piscina’, o…”.

La estadística que esgrime para justificar su escepticismo es contundente: Santos solo fue titular en 13 partidos de liga con el Chelsea la pasada temporada, en un equipo que terminó décimo. “Por eso no me grita ‘gran fichaje’”, remató. Aun así, dejó una puerta abierta: “Espero estar equivocado, espero que resulte ser un gran jugador y nos deje boquiabiertos”.

“United no tiene tiempo para esperar uno o dos años”

El mensaje de Butt va más allá del nombre de Santos. Apunta al contexto competitivo y al margen de error que, a su juicio, es mínimo.

El exjugador sería más comprensivo con la apuesta por el brasileño si formara parte de un plan más ambicioso: “Si el United nos sorprende a todos y sale a fichar a otro centrocampista por 100 millones y él es uno más al que van a dar algo de tiempo, entonces lo entiendo”.

Butt compara el caso con otros mediocampistas que ya han demostrado oficio en la Premier League, como Elliot Anderson, Matheus Fernandes o Sandro Tonali, jugadores que “parecen llevar diez años en la división”. Frente a ellos, subraya, “este chico apenas ha jugado 10 partidos”.

No es una crítica gratuita al jugador, insiste, sino a la idea de volver a comprar “potencial” en lugar de certezas: “Necesitamos jugadores en el centro del campo que nos hagan mucho mejores. No me gusta cargar contra jóvenes o nuevos fichajes antes de que se prueben, pero aquí se está comprando potencial por encima de alguien que ya lo ha demostrado”.

Butt incluso lanza una advertencia con nombre propio: “Podría venir y dejarnos a todos impresionados, y entonces diríamos: ‘Qué fichaje, puede ser el mejor de los últimos cinco-diez años en el Manchester United’. Pero también podría acabar siendo otro Manuel Ugarte que no rinde al máximo nivel”.

Su conclusión marca el tono de urgencia: “Si lo tiran directamente a la piscina y tiene que rendir al máximo nivel… el United no tiene tiempo para dejar que la gente se adapte uno o dos años, tienen que rendir desde el primer día”.

Scholes, igual de escéptico: “¿Por qué el Chelsea vende a un chico de 22 años?”

En el podcast The Good, The Bad & The Football, Paul Scholes se alineó con las dudas de su excompañero. Sin rodeos, describió el ambiente alrededor del fichaje: “No creo que vaya a haber mucha emoción por esto, ¿no? Digámoslo así”.

Su primera pregunta va directa al corazón de la operación: “¿Por qué el Chelsea lo vende, un chico de 22 años?”. En un mercado donde los grandes clubes suelen proteger a sus jóvenes más prometedores, el hecho de que el conjunto londinense se desprenda de Santos despierta suspicacias.

Scholes amplía el foco hacia el mercado de centrocampistas que se le ha escapado al United. Recuerda que Sandro Tonali ya ha puesto rumbo al Tottenham, mientras otros nombres de primer nivel se alejan. Bruno Guimarães, por ejemplo, le parece “un muy buen jugador”, aunque duda de que se adaptara a las exigencias físicas del United, y apunta que todo indica que su destino preferido es el Arsenal.

Sobre Adam Wharton, de Crystal Palace, Scholes se muestra algo más abierto: “Podría ser una posibilidad. Sigue siendo un buen jugador y estará disponible al precio adecuado”. Pero su sentencia sobre la situación del club es clara: “Tienen que hacer algo”.

Valor de reventa vs. necesidad inmediata

Scholes también cuestiona la lógica estratégica que podría estar detrás del movimiento por Santos. A su juicio, la decisión no pasa solo por el cuerpo técnico, sino por las altas esferas del club.

“Al final, especialmente en el Manchester United, serán los de arriba en el club los que decidan los objetivos”, apuntó. Y deslizó una interpretación incómoda: “Creo que pueden ver valor en este jugador como activo vendible”.

Ahí coloca el dedo en la llaga. “¿El Manchester United comprando jugadores por su valor de reventa? Necesitamos jugadores para ahora”. El mensaje es inequívoco: con la vuelta a la Champions League y un calendario que exigirá jugar tres veces por semana, el margen para apuestas a medio plazo se reduce al mínimo.

Scholes lo resumió con crudeza: “Tenemos la Champions el año que viene, tenemos tres partidos por semana. Va a ser terrible sin estos jugadores”.

El fichaje de Andrey Santos, que sobre el papel encaja en la nueva línea de juventud y proyección del club, nace rodeado de interrogantes planteados por dos voces que conocen el listón de Old Trafford como pocos. El brasileño llega con una etiqueta de 50 millones, un vestuario exigente y un club que, según sus leyendas, ya no puede permitirse esperar.