Ancelotti y Mancini frustrados tras su viaje a Inglaterra
Carlo Ancelotti y Roberto Mancini volvieron a Inglaterra con la libreta preparada y una lista clara de nombres a seguir. Salieron del Tottenham Hotspur Stadium con muy poco que anotar.
Los dos técnicos italianos, campeones de la Premier League en su día con Chelsea y Manchester City respectivamente, aprovecharon el Tottenham–Newcastle del sábado por la tarde para seguir de cerca a varios internacionales de Italia y Brasil. Sobre el papel, era una ocasión perfecta. Sobre el césped, casi todos los protagonistas que esperaban ver brillaron por su ausencia.
Objetivos de Observación
Mancini tenía un objetivo principal: Sandro Tonali. El centrocampista sí fue titular con Newcastle y ofreció al seleccionador italiano, al menos, una referencia directa en un partido de alta exigencia. En el otro lado, Destiny Udogie solo apareció desde el banquillo para Tottenham, dejando unos minutos sueltos, insuficientes para un análisis profundo.
El resto del plan se vino abajo.
Los brasileños que estaban en la agenda de seguimiento no pisaron el campo. Ni rastro de Richarlison, Savio o Sousa, ni tampoco de Joelinton en Newcastle. Una cadena de lesiones, decisiones técnicas y situaciones contractuales vació el escaparate que Ancelotti y Mancini habían viajado a ver.
Savio se perdió el duelo por lesión, justo después de estrenarse como goleador con Tottenham ante Charlton tras su fichaje de 85 millones de libras procedente de Manchester City. Joelinton también quedó fuera por problemas físicos. Dos bajas pesadas para cualquiera que quisiera medir su estado real de forma.
El caso de Richarlison fue distinto, pero igual de frustrante para los observadores de la canarinha. No tuvo minutos en medio de las especulaciones constantes sobre su futuro en Londres. Sousa, por su parte, ni se acercó al once: sigue por detrás de Robertson y del propio Udogie en la rotación, lejos de un rol protagonista.
Una Pequeña Odisea
Para Ancelotti, el viaje fue casi una pequeña odisea. El viernes por la noche estaba en Francia, en la grada, viendo a su hijo Davide dirigir a Lille frente a Paris Saint-Germain. Parecía la antesala perfecta a un fin de semana redondo. Lille mandaba por dos goles hasta el tiempo añadido. Y entonces, el golpe.
Vitinha recortó distancias en el minuto 91. Marquinhos empató en el 95. En cuestión de cuatro minutos, la victoria se escapó de las manos de Davide y el padre se marchó del estadio con la sensación de oportunidad perdida. De ahí, vuelo a Londres y cambio de escenario… pero no de sensación.
En el norte de la capital inglesa, el guion volvió a girar en contra de los planes del veterano técnico. Con la mirada puesta en los posibles internacionales de Italia y Brasil, Ancelotti se encontró con un partido decidido por un sueco. Anthony Elanga firmó el 0-1 para Newcastle en el minuto 60 y desniveló un encuentro que hasta entonces se mantenía tenso y parejo.
Ese gol dio aire a Newcastle, aseguró el triunfo visitante y cerró definitivamente la ventana de observación para los dos seleccionadores. El marcador ya no se movió, y tampoco la situación de la mayoría de jugadores que Ancelotti y Mancini habían ido a examinar.
Un fin de semana de vuelos, cambios de país y partidos de alto nivel, para acabar con la libreta casi en blanco. La próxima vez que ambos vuelvan a la Premier League, ¿encontrarán por fin a todos sus candidatos sobre el césped o tendrán que seguir persiguiendo sombras entre lesiones, rotaciones y futuros por decidir?




