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Análisis de la Premier League: Proyectos y Desafíos

La separación del grano y la paja en la Premier League ha empezado antes de tiempo. Hay proyectos que ya enseñan colmillo y otros que, pese a gastar fortunas, siguen sin encontrar lo que no se compra: una mentalidad fiable.

Hull, un recién ascendido con plan y sin complejo

Hull se ha colado en la historia: es solo el cuarto recién ascendido que gana sus dos primeros partidos de Premier League. Dos de los tres anteriores lograron la permanencia. El otro fue el propio Hull de 2016/17, un recuerdo que enfría cualquier lectura excesivamente optimista.

Aun así, el arranque supera con creces lo que muchos imaginaban. Se les colocaba casi por defecto en la casilla del equipo condenado a que sus resultados se comparasen semana a semana con el Derby County de 2007/08: evitar aquel ridículo registro de puntos, pero bajar igual, sin demasiada resistencia.

De momento, nada de eso. Con 36 jornadas por delante, los Tigers ya han recorrido más de la mitad del camino hacia esa cifra maldita de puntos. Y lo han hecho con una receta tan simple como efectiva: estructura, organización, trabajo colectivo y repetición.

Un portero fiable. Tres centrales físicos en una línea de cinco. Un centro del campo correoso. Mucha amplitud. Y refuerzos ofensivos ilusionantes aún por llegar antes del cierre del mercado. Con ese armazón, el Hull de Sergej Jakirovic promete seguir incomodando a cualquiera, agarrado a transiciones letales y a la pizarra en balón parado. No hace falta ser brillante cada semana si casi siempre eres competitivo.

Chelsea, espectáculo sin red

El experimento de Chelsea bajo Xabi Alonso es una montaña rusa. Divertida, eléctrica, probablemente insostenible a este ritmo, pero imposible de ignorar.

El técnico español, influido mucho más por la versión más desatada del fútbol inglés que por las escuelas de Rafael Benítez o José Mourinho, ha abrazado un credo muy claro: “marcaremos uno más que tú”. La estadística lo refleja: la temporada pasada Chelsea solo ganó un partido de Premier en el que encajó dos o más goles. En esta ya ha firmado un 3-2 y un 4-3, coqueteando con el desastre antes de recuperar a última hora un mínimo de sentido en la gestión de ventajas.

La delantera fluye, rota, intercambia posiciones y genera ocasiones con naturalidad. Los goles, salvo catástrofe, llegarán. La incógnita está atrás. El club confía en que el tiempo resuelva parte del problema: que Emi Martínez se adapte a sus nuevos compañeros y que Romeo Lavia deje de ser el mediocentro más veterano de un doble pivote sin jerarquías claras.

Por momentos, este Chelsea recuerda vagamente al Arsenal de hace cuatro años, en plena construcción, todavía frágil pero con una idea reconocible. El próximo examen, nada menor, será en el Emirates contra el propio Arsenal. Ahí se verá cuánto hay de proyecto serio y cuánto de ilusión pasajera.

Falta por saber cómo responde este equipo cuando le toca ir a remolque. Ante Fulham y Brighton siempre tuvo colchón en el marcador. El día que no lo tenga, se medirá de verdad su carácter.

Malick Yalcouye y la fórmula Brighton

A estas alturas, cualquier club que no trate de interponerse en cada fichaje desconocido que hace Brighton en el centro del campo roza la negligencia. El caso de Malick Yalcouye solo refuerza la sensación de que el club del sur de Inglaterra ha convertido el mercado en un laboratorio que casi siempre acierta.

Rashford y el eterno ciclo de redención en Old Trafford

Harry Maguire lo explicó sin rodeos al hablar de Marcus Rashford: cuando el equipo no rinde en Manchester United, siempre hay jugadores señalados, y él ha sido uno de ellos. También Luke Shaw, Kobbie Mainoo o incluso Bruno Fernandes han pasado por tormentas que parecían definitivas y han salido del otro lado.

Lo de Rashford, bajo el mandato de Ruben Amorim, pareció aún más grave: una desconexión profunda con el club de su vida. Sin embargo, en un entorno tan emocional como Old Trafford, a veces basta con un esfuerzo defensivo, una carrera hacia atrás y una entrada a tiempo para empezar a reconstruir puentes. El público siempre está dispuesto a perdonar… hasta la siguiente crisis.

Rayan Cherki, el caos que necesitaba el campeón

Rayan Cherki ha llegado a Manchester City con una etiqueta clara: talento desbordante y “caótico”, poco dado a respetar las zonas de seguridad de Enzo Maresca. Justo lo que, paradójicamente, necesita un campeón que corre el riesgo de volverse previsible.

Los datos son contundentes. Cherki tiene ya más goles y asistencias combinados en apenas 109 minutos esta temporada que varios fichajes ofensivos recientes de la Premier en todo el curso 2025/26: Savio, Yoane Wissa, Jamie Gittens, Anthony Elanga, Brennan Johnson, Kevin, Emile Smith Rowe, Dan Ndoye o Dilane Bakwa llegaron por más dinero del que ha costado el francés.

Cuando un equipo lo ha ganado casi todo, un punto de anarquía creativa puede ser un tesoro.

James McAtee, la solución que Nottingham Forest ya tenía en casa

James McAtee aterrizó en Nottingham Forest para ayudar a tapar los huecos que dejaban Anthony Elanga y, antes de su adiós pactado con Evangelos Marinakis, Morgan Gibbs-White. Un año después, podría ser la respuesta interna a la marcha de un centrocampista de 116 millones.

Oliver Glasner lo explicó con claridad: no veía prioritario fichar un sustituto directo para Elliot Anderson porque intuía que podía encontrar la solución dentro del propio vestuario y destinar el dinero a otras posiciones.

McAtee, llegado desde la academia del Etihad en 2025, necesitaba que se cerrara el círculo con el viaje inverso de Anderson en 2026 para ver despejado su camino. Dos jornadas le han bastado para justificar la apuesta: Glasner ya le ha dado 164 minutos de Premier, más que cualquier otro de sus cuatro entrenadores anteriores en el club, y casi tantos como Nuno Espírito Santo, Ange Postecoglou y Sean Dyche juntos.

La idea es simple: retrasar unos metros su posición, darle más balón y aprovechar su formación en un entorno de posesión dominante. En Anfield, si uno entrecerraba los ojos y se permitía un poco de imaginación, McAtee recordó por momentos a un perfil tipo Adam Wharton. No es mala señal para un jugador que parecía condenado a minutos residuales.

Everton, el caos como estado natural

En Goodison Park todo ha vuelto a la normalidad: las distintas patas del club han retomado su guerra fría habitual. Ese breve tramo en el que todos parecían remar en la misma dirección se ha sacrificado sin miramientos en el altar de 40 millones destinado a Harrison Armstrong.

Everton apunta a ser uno de los grandes protagonistas del cierre de mercado. En cuestión de semanas, una delantera que hoy pasa por Dewsbury-Hall, Ndiaye, Barry y George podría mutar en algo muy distinto, con nombres como Richarlison, Balogun y Jack Grealish orbitando por detrás. Demasiado ruido como para no mirar de reojo.

Y pese a todo, incluso mientras el club se repliega sobre sí mismo, un equipo de David Moyes siempre encuentra la forma de competir. Ver al Everton instalado en puestos europeos en los primeros compases de la temporada es casi una tradición de la Premier. Y las tradiciones, en Liverpool, pesan.

Brentford y Leeds, fiabilidad sin focos

Brentford sigue siendo lo que lleva años siendo: un muy buen equipo dirigido por un muy buen entrenador. Sin estridencias, sin titulares grandilocuentes, pero con una solidez que ya no sorprende a nadie.

Leeds, por su parte, acumula una sola derrota en sus últimos once partidos de liga, y ni siquiera cuenta: fue en la última jornada, a domicilio, ante un West Ham ya descendido. La máxima es clara: si no puedes ganar, al menos no pierdas. De momento, la están cumpliendo.

Regis Le Bris y el impacto desde el banquillo

Regis Le Bris se ha apuntado una pequeña marca estadística: es el primer técnico esta temporada en introducir dos suplentes que se combinan para un gol, uno asistiendo y otro marcando. Detalle menor, sí, pero síntoma de un entrenador que lee bien los partidos y sabe mover el banquillo.

Los que se quedan cortos

Spurs, mucho gasto y la misma fractura mental

Roberto De Zerbi lo clavó: “No puedes encontrar la mentalidad adecuada en el mercado de fichajes”. Para un club que está a punto de rozar el récord histórico de gasto en una sola ventana, es un problema enorme.

El italiano fue aún más lejos al analizar la derrota: tras el gol encajado, el equipo perdió confianza y no reaccionó como él exige. Recordó que, en un proyecto nuevo, los problemas son inevitables, pero la diferencia está en cómo se afrontan: no bajando la cabeza, sino respondiendo, más aún cuando quedaban veinte minutos para marcar uno, dos o incluso tres goles.

Puede sonar duro reprocharle a De Zerbi que no haya corregido en cuatro meses un déficit de mentalidad que él mismo detectó al llegar. Pero los números del mercado obligan. Ante Newcastle, Spurs alineó cinco fichajes en el once inicial, entre ellos dos campeones de la Premier y un ganador de la Serie A. Y aun así ofreció la imagen del equipo peor preparado de toda la liga para el arranque, en casa, frente a un rival al que le arrebató un centrocampista de 92,5 millones y que ha nombrado entrenador hace menos de un mes.

El contraste entre el gasto y la fragilidad mental amenaza con dinamitar el experimento.

Crystal Palace, un equipo que se apaga

Pierre Sage ya había mostrado su enfado tras el debut ante Everton: vio a sus jugadores “rendirse un poco” y no sostener el plan “durante todo el partido”. En su estreno, el equipo jugó bien la primera parte y se desplomó en la segunda. Ante Manchester City, la historia se repitió: aguantaron alrededor de una hora antes de bajar los brazos.

Si la tendencia se mantiene, Fulham se encontrará la próxima semana con un Palace intenso… durante unos 75 minutos. Después, nadie sabe qué versión aparecerá.

El contexto no ayuda. Ha sido un verano caótico para muchos clubes de la Premier, pero pocos han sufrido tanto como Palace: plantilla muy representada en el Mundial, condicionada por el sistema de coeficiente UEFA, final de ciclo, salida de jugadores clave y de su entrenador. Un cóctel perfecto para una pretemporada llena de ruido.

Oliver Glasner, ya en otro banquillo, confesó que celebraría el cierre del mercado con una pinta de cerveza. Su sucesor, y probablemente el resto de técnicos del país, brindarán por lo mismo.

Liverpool, problemas que no arregla un solo fichaje

En enero de 2016, tras un loco 4-5 en Norwich, Liverpool dejó claro que tenía potencial ofensivo de sobra… y agujeros enormes atrás. Entonces se preguntó si un fichaje como Teixeira podía resolver aquello. No lo hizo. El club renunció a ese movimiento de invierno, apostó por el trabajo en los entrenamientos y por ajustes graduales, y levantó sobre esa base un proyecto casi dinástico.

El paralelismo con la situación actual no es exacto, pero tampoco irrelevante. Bradley Barcola es mejor jugador y una oportunidad de mercado más jugosa, sobre todo si Cody Gakpo acaba saliendo. Aun así, su llegada no solucionará por sí sola los problemas que se acumulan en casi todas las líneas.

Ver a Liverpool encajar un gol desde un saque largo del portero y otro de penalti tras un saque de banda rápido, para luego responder con dos tantos muy bien elaborados, dejó una sensación extraña. Los 123 millones que el club planea invertir antes del cierre parecen necesarios, pero no tanto en ataque ni concentrados en un solo futbolista.

Andoni Iraola necesita más herramientas, sí, pero sobre todo en zonas menos vistosas del campo.

Bournemouth, doble maldición

A Bournemouth le han caído dos clichés demoledores en apenas dos jornadas: incapacidad para defender a balón parado y tendencia a dejarse puntos tras ir ganando.

Los números son crueles. Un solo punto en dos partidos pese a ir por delante en los minutos 83 y 90, y los tres goles encajados han sido obra de defensas. Los dos empates llegaron desde el córner. Un patrón que, si no se corta pronto, se convierte en condena.

Gary O’Neil, una mancha que no se borra

La derrota de su Ipswich en Old Trafford fue dolorosa, pero hay una estadística que le persigue aún más: Gary O’Neil sigue siendo el único entrenador que ha perdido un partido de Premier contra un equipo dirigido por Frank Lampard desde octubre de 2022, en una racha de 19 encuentros. Un dato incómodo para cualquiera que quiera consolidarse en la élite.

Coventry, un regreso que se hace cuesta arriba

Coventry ha vuelto a la máxima categoría, pero todo indica que lo ha hecho sin estar preparado. Ni en los despachos ni sobre el césped.

El calendario tampoco ha tenido piedad. Estrenarse fuera de casa ante el vigente campeón es, seguramente, el partido más difícil de la temporada. Recibir después al ganador del play-off de Championship obliga a un giro táctico casi opuesto en apenas una semana. Pocos equipos han tenido que cambiar tanto de plan en tan poco tiempo.

Y lo que viene no ayuda: la próxima parada es el Etihad, ante Manchester City. Todo apunta a que lo peor puede estar por llegar antes de que aparezca la primera ventana real para reaccionar.

Mientras tanto, Frank Lampard habla ya de “los detalles” tras haber pasado por “las bases”, sin que su equipo domine ni una cosa ni la otra. La Premier no suele tener paciencia con quien aprende sobre la marcha. La pregunta es cuánto tiempo tardará Coventry en descubrirlo por las malas.