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Análisis del mercado de fichajes en la Premier League 2026

Han pasado dos días desde que se cerró el que quizá haya sido el mercado de fichajes más absurdo que ha visto la Premier League, y todavía cuesta procesar la magnitud del disparate. ¿Quién ganó? ¿Quién perdió? ¿Importa de verdad? Este fue el verano en el que la “chelseaficación” del mercado quedó consumada: cifras desorbitadas lanzadas con una ligereza tal que casi daba la sensación de que el dinero ya ni siquiera era real.

Todo huele a burbuja inmobiliaria. Hagas lo que hagas, el valor parece subir igual. Te gastas 100 millones en un fiasco y no pasa nada: siempre aparecerá alguien dispuesto a darte 80 millones por él un año después. ¿Cómo aplicar lógica a un mundo en el que Chelsea paga 60 millones por Mykhailo Mudryk, lo ve rendir muy poco, luego sancionado, y aun así acaba cerrando un acuerdo que podría dejarle beneficios dentro de un año?

No se puede. Pero hay que intentarlo. Así que toca volver tres semanas atrás, antes de que el balón de la Premier League se interpusiera en este circo, cuando se señalaron los 10 agujeros más evidentes de la liga. Ahora la pregunta es simple: ¿se han tapado? ¿O ni siquiera importa?

El nueve de Tottenham

No hay mejor lugar para empezar. Porque la respuesta es… un “sí pero no” de manual.

Tottenham ha incorporado a Savio, Omar Marmoush y Mykhailo Mudryk. No ha logrado, al menos de momento, dar salida ni a Dominic Solanke ni a Richarlison, los dos futbolistas que mantienen la relación más tensa con el igualmente tenso Roberto De Zerbi.

El técnico ya ha hablado de una cifra de goles de dos dígitos para Savio esta temporada. La sensación es clara: el gol será una tarea colectiva. Marmoush parece un fichaje inteligente; el último delantero que decidió que pelear minutos con Erling Haaland en Manchester City era un suicidio deportivo no ha salido precisamente mal parado. Pero tampoco es un nueve puro.

La ausencia de movimientos por un ‘9’ clásico —los otros grandes objetivos ofensivos que se cayeron fueron Cody Gakpo e Iliman Ndiaye— invita a pensar que De Zerbi, sencillamente, no quiere uno. Más aún cuando el club le ha concedido prácticamente todo lo que pidió.

El problema es que, tras dos jornadas, Spurs no ha marcado ni ha dado la sensación de estar cerca de hacerlo. Sea lo que sea este nuevo ataque, tiene que empezar a serlo ya. O el inicio titubeante de este Tottenham que por fin se comporta como un grande en el mercado puede convertirse en otra temporada entera de frustración y sombras.

El centro del campo de Manchester City

Este diagnóstico nació del clásico arrebato post-Community Shield, terreno siempre resbaladizo incluso cuando la temporada ya ha empezado. Pero en Cardiff, aquel centro del campo formado por Elliott Anderson y Mateo Kovacic no daba precisamente la sensación de ser sostenible.

La reacción fue la que City se ha acostumbrado a tener: otro fichaje de nueve cifras para arreglarlo. Enzo Fernandez llegó desde Chelsea para convertirse en el rostro de un verano de derroche desatado.

El argentino ya se había ganado el papel de villano de la Premier por sus gestos en el Mundial con Argentina. Cambiar de uno de los clubes más señalados por su gasto descontrolado al otro solo refuerza esa imagen. Muchos van a desear que él y City se estrellen, aunque eso signifique que el hasta ahora apreciado Anderson quede como daño colateral.

La defensa de Manchester United

El centro del campo se retocó donde hacía falta. La zaga, no. Y las consecuencias han llegado rápido. En las dos primeras jornadas, dos recién ascendidos han marcado cuatro goles a un equipo que, hace apenas cuatro años, ya hacía aguas encajando cuatro en Brentford.

La defensa envejecida y castigada va a sufrir cuando lleguen los dos partidos por semana. Y buena parte del plan se sostiene sobre una condición temeraria: que Luke Shaw se mantenga sano y fiable durante casi cuatro meses seguidos. Es mucha fe para tan poco margen de error.

La incógnita física de Liverpool

Mientras las miradas se centraban en el caos de City, Chelsea y Spurs, Liverpool se descolgó con el mayor gasto neto del verano. Y, sin embargo, la plantilla no parece claramente mejor que la del curso pasado.

Bradley Barcola es un fichaje tan excitante como caro para el ataque. Pero para que signifique algo, Liverpool necesita que un par de las grandes inversiones del verano anterior —también jóvenes, también brillantes sobre el papel— den por fin el salto que se espera de ellas.

En lo físico, los datos engañan. Dos partidos, dos empates 2-2, dos goles en los minutos finales para rescatar puntos. ¿Buena señal? Quizá. O quizá un eco de la temporada pasada: entonces los goles agónicos maquillaban problemas profundos que acabaron explotando. Puede que sea casualidad. Puede que no signifique nada. O puede que estemos viendo otra vez el mismo truco.

El portero de Chelsea

Aquí sí hay un “tick” claro. Problema evidente antes de empezar la temporada. Aún más evidente tras la primera jornada. Y resuelto después.

En un verano de desacuerdos constantes, hay un raro consenso: Emi Martinez es mejor portero que Robert Sanchez. Punto. Y Chelsea, por una vez, ha ofrecido un momento de unión general.

Claro que esto es el verano de 2026, y el foco del problema ya ha girado hacia el centro del campo. La salida de Fernandez, sin sustituto, abre otro agujero. La ausencia de competiciones europeas les da algo de oxígeno: con lo que tienen, pueden llegar a enero.

Mientras Moises Caicedo se mantenga sano, un reparto de minutos entre Romeo Lavia, Valentin Barco y Reece James puede bastar hasta que llegue la siguiente oportunidad de lanzar 80 millones a la mesa.

La otra vía es la más desesperada, pero también la más entretenida: bucear en el mercado de agentes libres. Con el historial de Spurs fichando descartes y piezas sobrantes de Chelsea, tendría su punto de comedia ver a los Blues recurriendo a Yves Bissouma o, si quieren abrazar el caos por completo, a Tanguy Ndombele para rellenar el cupo hasta enero.

El nuevo centro del campo de Aston Villa

Otro caso en el que, al menos, se puede señalar una acción concreta. Leon Goretzka llegó libre tras su salida del Bayern Munich en un movimiento discreto de finales de agosto que puede acabar pareciendo una obra maestra… cuando la gente recuerde que ocurrió.

Villa ha sobrevivido a otro verano de sacudidas, siempre con ese aire de club permanentemente a la defensiva, con chips en ambos hombros. Ha habido muchos más cambios de los deseables, y aun así el balance no es malo. Han fichado con criterio en casi todas las líneas, pese a ver cómo buena parte de la columna vertebral que les había llevado al éxito reciente —Martinez, Konsa, Tielemans, Rogers, Watkins— se desmontaba.

Su arranque, sin goles ni puntos, preocupa menos que el de otros equipos en idéntica situación. Da más la sensación de tropiezo puntual que de caída prolongada.

El “Newcastle” de Newcastle

Este punto se puede archivar rápido. Matthias Jaissle parece un acierto rotundo y, por ahora, todo funciona.

La única sombra es incómoda: esos cuatro puntos ante Liverpool y Tottenham dicen quizá más de Liverpool y Tottenham que de Newcastle. La verdadera medida de estos resultados llegará cuando se enfrenten a un rival menos caótico. Bournemouth este fin de semana se presenta como un termómetro mucho más fiable.

El banquillo de Fulham

Alvaro Arbeloa, el “Temu Xabi Alonso”, ya lidera las apuestas para ser el primer despedido, pese a los problemas de Tottenham y al hecho de que el señor Marinakis lleva semanas sin echar a nadie y debe de estar con el dedo inquieto.

Se entiende por qué Fulham y Marco Silva pensaron que quizá era momento de separar caminos. Pero lo suyo parecía una de esas raras simetrías perfectas: el entrenador adecuado, en el club adecuado, en el momento adecuado.

Esa ruptura explica en parte por qué Arbeloa siempre daba la sensación de ser el más frágil entre los nuevos técnicos de la Premier esta temporada. El traje le queda grande de entrada. Y la paciencia en esta liga suele ser corta.

Coventry y su aroma a Sky Bet

Coventry sigue oliendo a Sky Bet a kilómetros. La derrota ante Hull no ayuda, y el calendario que viene asusta: Man City, Brighton, Forest y Newcastle en el próximo mes. Pueden llegar a finales de octubre, antes de la tradicional terapia que ofrece un viaje al “Dr Tottenham”, con la sensación de ir ya descolgados.

Mientras los focos se centran en las fortunas gastadas por los gigantes, hay un síntoma aún más claro de hasta qué punto se ha ido todo de madre: lo caro y difícil que es “des-Championshipizar” a un recién ascendido. Coventry ha gastado 150 millones para acabar con una plantilla que, en el mejor de los casos, parece una “Championship Deluxe”.

La defensa de Crystal Palace

Aquí no ha cambiado la sensación inicial: hay motivos serios para temer por ellos. Dos derrotas, una de ellas ante un Manchester City todavía en obras que les pasó por encima sin demasiada oposición.

Palace ha incorporado a Axel Disasi cedido por Chelsea, porque en algún momento parece que todos los clubes de la Premier están obligados a tener a Axel Disasi cedido por Chelsea. Hay una especie de turno rotatorio no escrito.

También han sumado a Honest Ahanor… que está cedido desde Atalanta, pero en realidad fichará por Chelsea el próximo verano. Una operación que provoca cierto vértigo: un jugador llamado literalmente “Honest” en un acuerdo que se pasea a carcajadas por un vacío legal. No es el único, pero es de los que más claramente desafían el espíritu de las normas.

El toque final a esta versión “Chelsea B” lo pone el regreso de Ben Chilwell, que ya estuvo cedido en Palace hace un par de temporadas y ahora llega desde Strasbourg. Y aquí sí hay un patrón aprendido a base de ventanas de fichajes: un club solo ficha a un Ben Chilwell lesionado en el último día de mercado cuando está, de verdad, muy angustiado.