Alkorta: El problema de Real Madrid son los egos, no el talento
En el Real Madrid ya nadie discute el potencial de la dupla Kylian Mbappé–Vinicius. Lo que se cuestiona es por qué no termina de arrancar. Para Rafa Alkorta, la respuesta no está en la pizarra, sino en las personalidades.
“Desde que llegó Mbappe, el problema ha sido de egos”, afirmó el exdefensa blanco. “Nunca he entendido el tema del ego, ni lo viví en un vestuario, pero la realidad es que la conexión no ha terminado de encajar”.
Un diagnóstico crudo. Y directo al corazón del proyecto.
Mourinho, ante el reto que no lograron Xabi Alonso ni Arbeloa
El portugués aterriza en el banquillo con una misión muy clara: hacer funcionar a dos superestrellas que, hasta ahora, han brillado más por separado que como sociedad.
“Mbappe marca 50 goles por temporada, y ojalá Mourinho consiga que los dos rindan bien juntos”, apuntó Alkorta. “Si Vinicius se queda, Mourinho le va a exigir cosas que otros entrenadores no pudieron sacarle. Seguro que ya le ha dejado claras sus expectativas”.
Las palabras del exinternacional español llegan en pleno momento clave: los representantes de Vinicius se han reunido con el club para abordar la ampliación de su contrato, que hoy expira en 2027. Las posturas, según se ha filtrado, se han acercado y en el entorno se respira un optimismo moderado.
Alkorta aplaude el movimiento: “La afición estará contenta de que esté cerca de renovar”. Pero acto seguido lanza otro dardo futbolístico: “Mourinho está intentando hacer lo que ni Xabi Alonso ni [Álvaro] Arbeloa pudieron con la dupla Mbappe–Vinicius. Han tenido muy poca química con balón y ninguna sin él. Creo que los dos últimos años de Vinicius no han sido buenos”.
Sin paños calientes.
Una pretemporada con mensaje
Mientras los despachos hierven, el césped espera. El Real Madrid continuará su preparación con un amistoso ante Ferencvaros el sábado. Cuatro días después, otro examen: Deportivo La Coruña. Dos partidos para mirar más allá del marcador y centrarse en los gestos, las miradas, los desmarques compartidos entre Mbappe y Vinicius.
Porque el verdadero juicio llegará el 22 de agosto, en el RCDE Stadium, en el estreno liguero ante el Espanyol. Ahí no valdrán ensayos ni excusas.
Mourinho sabe que esos encuentros veraniegos son algo más que rodaje físico. Son el laboratorio donde debe empezar a resolverse la ecuación que condiciona toda la temporada: cómo hacer que dos egos gigantescos se conviertan en una sociedad temible, y no en una batalla silenciosa.
En Madrid, el talento ya lo tienen. Lo que está por ver es si, esta vez, el vestuario acompaña.




