Alcaraz brilla y Everton avanza en la Carabao Cup
Charly Alcaraz necesitó solo tres minutos para cambiar una noche que se estaba enredando en Goodison Park. Entró desde el banquillo en el tramo final y, en el minuto 80, soltó un derechazo curvado desde dentro del área que selló el 1-0 de Everton sobre unos Wolverhampton muy rotados en la tercera ronda de la Carabao Cup.
Gol, rugido del estadio y alivio colectivo. También para las autoridades en el palco: el primer ministro británico Andy Burnham y su homólogo canadiense Mark Carney, ambos reconocidos aficionados de Everton, celebraron la diana como uno más.
Un Everton dominante ante unos Wolves de laboratorio
El equipo de David Moyes mandó de principio a fin ante un rival de Championship que presentó hasta nueve cambios respecto al once que venía de ganar en Bramall Lane a Sheffield United. El experimento de Wolves salió caro en continuidad, pero casi se sostiene gracias a un viejo conocido de Goodison.
Joao Virginia, en su debut con Wolves y frente a su antiguo club, sostuvo a los visitantes durante más de 80 minutos. En el tiempo añadido del primer tiempo protagonizó la parada de la noche: un reflejo felino a bocajarro para sacar de la escuadra un cabezazo de Thierno Barry que ya se cantaba como gol.
Everton acumuló llegadas, centros laterales, segundas jugadas. Faltaba precisión en el último toque. Sobraba paciencia en la grada.
Lesión de Jimenez y respuesta de Pickford
Wolves había arrancado con su héroe del fin de semana, Raul Jimenez, titular tras su actuación decisiva en Bramall Lane. El plan duró poco. A mitad de la primera parte, el delantero mexicano tuvo que abandonar el campo lesionado, encendiendo las alarmas en el banquillo visitante.
Su sustituto, Adam Armstrong, tardó en aparecer, pero cuando lo hizo obligó a intervenir a Jordan Pickford. Nada más comenzar la segunda parte, el guardameta de Everton voló para desviar el primer disparo a puerta de Wolves en todo el encuentro. Un aviso aislado, más que una amenaza sostenida.
Al otro lado, Virginia seguía agrandando su figura. Ya en la segunda mitad frustró también a Brennan Johnson, otro revulsivo de Moyes, con una mano firme en un mano a mano que mantenía el 0-0 y el partido abierto.
El golpe de Alcaraz
El guion pedía un héroe y Alcaraz se ofreció encantado. Recién ingresado, encontró espacio en la frontal, encaró, se perfiló y soltó un disparo potente y curvado, imposible para Virginia. Un gol con sabor especial: solo el segundo que firma con la camiseta de Everton, 13 meses después del primero, también en esta competición.
El tanto hizo justicia al dominio local y blindó un inicio de temporada sin derrotas para Everton. Más que un simple pase de ronda, la sensación de un equipo que, por fin, se ve capaz de competir por algo tangible.
Desde 1995 no levanta un título el club de Goodison Park. Con la Carabao Cup como vía más corta hacia la plata, noches como esta alimentan una pregunta que lleva demasiado tiempo en el aire: ¿será esta, por fin, la temporada en la que Everton rompa su sequía de trofeos?



