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Al-Ahli gana el fichaje de Abdullah Radif tras la salida de Jaissle

El ambiente en Al-Ahli era gris. La marcha de Matthias Jaissle rumbo a Newcastle United había dejado a la grada entre la incredulidad y el enfado. Pero mientras los aficionados seguían digiriendo la salida del técnico alemán, la dirección deportiva movía ficha en silencio. Y el resultado es un golpe directo a un rival de la misma liga.

Según reveló el diario saudí Asharq Al-Awsat, Al-Ahli ha cerrado el fichaje de Abdullah Radif, exdelantero de Al-Hilal, después de imponerse en una batalla inesperada con Al-Diriyah, recién ascendido a la Roshn League. No es una estrella mediática. Es, sobre todo, un movimiento estratégico.

Radif, de 23 años, llega como agente libre tras la expiración de su contrato con Al-Hilal y firmará por cuatro temporadas, hasta 2030. El acuerdo entre jugador y club ya estaba encaminado, pero el guion se torció cuando apareció Al-Diriyah, que irrumpió con fuerza y estuvo muy cerca de arrebatar la operación.

La respuesta de Al-Ahli fue contundente: blindar el acuerdo y acelerar todos los pasos. Solo falta el anuncio oficial, previsto en las próximas horas, una vez completados los trámites administrativos y estampada la firma del delantero.

No es la primera vez que el futuro de Radif da un giro brusco. El atacante había llegado a un acuerdo para unirse a Al-Ittihad por tres temporadas, en una operación valorada en 27 millones de riales, a razón de 9 millones por año. Todo estaba encaminado hasta que Al-Ittihad se retiró por falta de liquidez para cerrar el fichaje. De un contrato millonario frustrado a un nuevo comienzo en Yeda.

Formado y promovido al primer equipo de Al-Hilal hace cinco años, Radif vivió una etapa marcada por las cesiones: Al-Taawoun, Al-Shabab, Al-Ettifaq y, más recientemente, Al-Feiha. En este último club disputó solo ocho partidos en la segunda mitad de la pasada temporada, sin goles pero con dos asistencias. Números discretos, pero suficientes para que varios equipos de la élite saudí siguieran creyendo en su potencial.

En Al-Ahli, el delantero saudí no llega para ser la referencia inmediata, sino para alimentar la competencia interna. Está previsto que sea el tercer nueve de la plantilla, por detrás del inglés Ivan Toney y del saudí Firas Al-Buraikan, y en pugna directa con el brasileño Ricardo Matias por minutos y jerarquía en la rotación ofensiva. Un rol exigente: menos margen de error, más obligación de impacto inmediato.

Su incorporación lo convierte en el sexto fichaje de Al-Ahli en este mercado estival. Antes que él aterrizaron el gambiano Aboubakar Sidi Kinte, el portugués Francisco Trincao, el armenio Eduard Spertsyan y los saudíes Meshaal Al-Mutairi y Nayef Masoud. La reconstrucción no se limita al banquillo; también se nota en la profundidad y el perfil de la plantilla.

En medio del ruido por la marcha de Jaissle y el debate sobre el rumbo del proyecto, la operación Radif envía un mensaje claro: Al-Ahli no piensa quedarse paralizado. Pierde a su entrenador, pero gana un delantero joven, con recorrido, y le arrebata una pieza a un rival directo en la Roshn League.

La pregunta ahora es sencilla y brutal: ¿estará a la altura de la apuesta en un club que ya no tiene tiempo para esperar?