Zidane vuelve a casa: Francia anuncia a su nuevo seleccionador
La espera se acaba. La Fédération Française de Football ya ha puesto fecha y hora al anuncio que puede cambiar el rumbo de Les Bleus durante la próxima década. El martes 28 de julio de 2026, a las 11:00, en la sede de la federación, el presidente Philippe Diallo se sentará ante los micrófonos para presentar al nuevo seleccionador de Francia. Didier Deschamps se hace a un lado. Todos los caminos, todas las filtraciones, apuntan a un solo nombre: Zinedine Zidane.
No habrá homenajes ni grandes ceremonias para despedir a Deschamps, el hombre que ha dirigido a la selección durante 14 años. Ningún tour de despedida. Se cierra una era y, casi sin transición, se abre otra. El foco salta directamente al banquillo vacío y al regreso más esperado del fútbol francés.
El regreso del mito al banquillo
Zidane lleva cinco años lejos de la banda. Desde su salida de Real Madrid en junio de 2021, su silencio como entrenador ha alimentado rumores, deseos y teorías. Ofertas no le han faltado. Las rechazó todas. Esperaba solo una: Francia.
Durante años, su nombre ha orbitado alrededor de Les Bleus como una certeza aplazada. El candidato número uno para suceder a Deschamps, compañero de generación y campeón del mundo en 1998, ya tiene un acuerdo cerrado con la federación. Solo quedan por definirse algunos detalles del cuerpo técnico que le acompañará en esta nueva etapa antes de que su nombramiento se haga plenamente oficial tras la reunión extraordinaria del comité ejecutivo del mismo martes.
Ni siquiera las recientes reformas parlamentarias sobre el tope salarial han frenado la operación. Zidane cuenta con una exención especial concedida por las autoridades competentes, un gesto que refleja el peso simbólico y deportivo de su llegada. Francia no ha querido perder a su leyenda por una cuestión burocrática.
Un calendario sin red: Turquía, Bélgica, Italia
El margen para adaptarse será mínimo. Nada de amistosos suaves, nada de rodaje sin presión. Zizou entra directamente en el fuego de la UEFA Nations League, con un calendario que no concede respiro entre septiembre y noviembre.
Su primera prueba llega el 25 de septiembre, a domicilio, frente a Turquía. Un estreno áspero, en un ambiente siempre caliente, ideal para medir el pulso competitivo del nuevo proyecto desde el primer minuto.
Tres días después, el 28 de septiembre, Francia viaja a Bélgica. Un clásico moderno del fútbol europeo, un examen de altura para comprobar hasta qué punto Zidane es capaz de imponer su sello táctico en tiempo récord.
Y entonces, el regreso al gran escenario. El 2 de octubre, Zizou dirigirá por primera vez a Les Bleus en el Stade de France, frente a Italia. No será un partido cualquiera. Cinco años de su carrera como jugador en Juventus, una rivalidad histórica entre dos potencias vecinas y un contexto cargado de matices.
La historia se enreda aún más con los rumores que vinculan a Deschamps con el banquillo de la selección italiana tras su salida de Francia. Si ese movimiento se confirma, cada duelo entre Francia e Italia adquirirá un tono casi novelístico: el relevo en los banquillos convertido en un cruce de caminos en la banda.
El calendario de la Nations League no se detiene ahí. El 5 de octubre, Francia recibirá de nuevo a Bélgica, esta vez en territorio francés, en un duelo que puede resultar clave para la clasificación del grupo. El 12 de noviembre, la selección viajará a Italia para el segundo capítulo de ese enfrentamiento cargado de historia. Y el 15 de noviembre, cerrará la fase de grupos en casa frente a Turquía.
El programa de Francia en la UEFA Nations League bajo Zidane:
- Turquía v Francia, 25 de septiembre
- Bélgica v Francia, 28 de septiembre
- Francia v Italia, 2 de octubre
- Francia v Bélgica, 5 de octubre
- Italia v Francia, 12 de noviembre
- Francia v Turquía, 15 de noviembre
Del legado a la expectativa
Deschamps deja una herencia pesada: títulos, finales, una selección acostumbrada a competir siempre al máximo nivel. Zidane recoge ese testigo con la autoridad de quien ya ha demostrado en la élite que sabe gestionar vestuarios repletos de estrellas, manejar la presión extrema y ganar.
Esta vez, sin embargo, el desafío es distinto. No se trata de un club, sino de un símbolo nacional. No se trata de fichar, sino de seleccionar. De moldear generaciones, no plantillas. De gestionar egos, sí, pero también identidades.
El martes, cuando Philippe Diallo se siente ante la prensa y pronuncie el nombre del nuevo seleccionador, el país entero mirará hacia el mismo lugar: el banquillo de Les Bleus. Y la pregunta dejará de ser si Zidane volvería algún día. Pasará a ser otra mucho más exigente: hasta dónde puede llevar a Francia ahora que, por fin, el equipo vuelve a estar en sus manos.



