Xabi Alonso debuta con un 6-4 loco y busca equilibrio en Chelsea
Xabi Alonso debuta con un 6-4 loco y mira al mercado: “Necesitamos equilibrio de verdad”
La primera noche de Xabi Alonso al mando de Chelsea no fue un ensayo de verano cualquiera. Fue un 6-4 frenético ante Western Sydney Wanderers en el Accor Stadium, un partido de pretemporada que pareció, por momentos, un duelo de eliminatoria sin red. Goles, desajustes, jóvenes desatados y una estrella que decidió el choque en nueve minutos.
Y, de fondo, el ruido del mercado.
Alonso esquiva el tema Welbeck–Henderson, pero marca línea
Alonso, recién aterrizado en el banquillo de Stamford Bridge, evitó confirmar el interés del club en dos veteranos de la Premier: Danny Welbeck, de 35 años y en Brighton, y Jordan Henderson, de 36 y en Brentford. Las conversaciones por Welbeck se dan por avanzadas y el nombre de Henderson también está sobre la mesa, dentro de una estrategia que rompe con la obsesión exclusiva por el talento joven y los contratos larguísimos.
El técnico, sin embargo, no quiso entrar al detalle.
“Desde hoy hasta el último día de mercado habrá muchos vínculos, muchos rumores, así que comentar todos va a ser una tarea complicada”, admitió. Y ahí cambió el foco hacia lo que sí le importa: “Necesitamos un equilibrio de verdad, en cualidades, en posiciones, en balance. Queremos una plantilla completa y queremos hacer un buen equipo”.
Mensaje claro: menos colección de promesas, más equipo reconocible.
Un once verde, un banquillo de lujo
Sobre el césped, Alonso apostó por un once muy joven. Liam Delap y Tosin Adarabioyo eran los más curtidos de la alineación inicial. El resto, una declaración de intenciones: piernas frescas, hambre y margen de crecimiento.
Las grandes figuras tuvieron que esperar. Hasta el minuto 63 no aparecieron Cole Palmer, João Pedro y compañía. Para entonces, el amistoso ya se había convertido en un intercambio de golpes sin control aparente.
El que cambió la noche fue João Pedro. El brasileño, que se quedó fuera de la lista de Carlo Ancelotti para el Mundial, salió con algo que demostrar. Lo hizo a lo grande: hat-trick en nueve minutos para voltear el partido y poner a Chelsea a los mandos de un encuentro que se le había complicado más de la cuenta ante un rival de la A-League.
João Pedro, hambre de estrella
João Pedro viene de un estreno brillante con Chelsea: 20 goles en su primera temporada tras llegar desde Brighton por 60 millones de libras. No parece suficiente para él.
“Muy hambriento”, lo definió Alonso. “João está realmente, realmente determinado a hacer una gran temporada. Quiere, después de un gran año pasado, cuando marcó muchos goles, seguir anotando más y más”.
En Sídney lo respaldó con hechos. Entró, pidió la pelota, aguantó golpes, aceleró donde otros dudaban y resolvió el choque con una mezcla de calma y agresividad de delantero grande. Un contraste brutal con la noche de Delap.
Satpayev, el adolescente a prueba que abrió el marcador
Antes de que los focos se posaran en João Pedro, los chavales ya habían dejado huella. Dastan Satpayev, 17 años, todavía sin contrato oficial con el club y presente como jugador a prueba, tardó seis minutos en hacerse notar.
El kazajo atacó el espacio como un veterano tras un pase filtrado perfecto de otro adolescente, Ryan Kavuma-McQueen. Control, zancada y disparo violento al primer palo. Gol. Una acción limpia, directa, que explicó por qué el cuerpo técnico le ha abierto la puerta en esta pretemporada.
Chelsea, sin embargo, no supo sostener esa ventaja. La línea defensiva sufrió durante toda la primera parte ante un frente de ataque de los Wanderers mucho más activo de lo previsto.
Problemas atrás y trabajo para Austin MacPhee
El nuevo cuerpo técnico ya tiene un área subrayada en rojo: las jugadas a balón parado. El especialista en este apartado, Austin MacPhee, llegado desde Aston Villa, tendrá material de sobra para trabajar.
La facilidad con la que Brandon Borrello y Anthony Pantazopoulos ganaron balones aéreos en los saques de esquina fue alarmante. En uno de ellos, Pantazopoulos apareció en el segundo palo para empujar el balón y castigar la pasividad de la zaga londinense. Una acción que resumió la fragilidad defensiva de Chelsea en el primer acto.
Los Wanderers, animados, no se quedaron ahí. Aydan Hammond aprovechó otro desajuste para adelantar a los australianos, antes de que el portugués Dário Essugo, con una definición elegante, firmara el 2-2 al descanso. El partido era un ida y vuelta permanente, con más ritmo ofensivo que estructura.
Un 6-4 que no dio respiro
La segunda parte no aflojó. El lateral izquierdo Landon Emenalo, muy incisivo en ataque, protagonizó una acción desafortunada atrás: su despeje rebotó y dejó el balón franco a Dylan Scicluna, que no perdonó y puso el 3-2 para los locales.
Ahí Alonso miró al banquillo. Y lo desató.
João Pedro empezó a imponerse físicamente en la frontal del área. En una de esas acciones, aguantó varias entradas, protegió el balón y lo sirvió atrás para Jamie Gittens, que definió desde cerca. 3-3. El partido parecía inclinarse por fin hacia Chelsea.
No duró mucho.
Un error de Estêvão Willian en la salida, perdiendo la pelota al borde de su área, permitió a Awan Lual plantarse ante Robert Sánchez y colar el balón entre las piernas del guardameta. 4-3. Tercer golpe de los Wanderers, tercera vez que se ponían por delante.
El equipo australiano, que también se encuentra en plena pretemporada y viene de acabar último en su liga, no pudo sostener más la embestida.
La calidad se impuso. João Pedro, encendido, encontró espacios donde ya no quedaban fuerzas. Primero definió con temple para igualar. Después repitió con la misma frialdad en apenas cinco minutos. Y remató su exhibición empujando un balón suelto en un córner para cerrar su triplete y el 6-4 definitivo.
Un amistoso con marcador de videojuego, pero con lecturas muy reales.
Delap, otra noche sin premio
Mientras João Pedro se marchaba con el balón bajo el brazo y la sensación de ser el hombre del proyecto ofensivo, Liam Delap vivía otra velada frustrante. El delantero de 23 años, vinculado repetidamente con una salida de Stamford Bridge, tuvo un par de ocasiones claras pero no encontró portería.
Alonso, al menos de puertas afuera, se mostró satisfecho con su actitud desde que volvió de las vacaciones: “Lo veo de buen ánimo, con un buen deseo de alcanzar la forma adecuada, el fútbol adecuado, sentirse bien y lo está haciendo muy bien”.
El mensaje suena a respaldo, pero el verano es largo y el mercado no perdona a los delanteros que no marcan.
Un Chelsea en construcción, entre la experiencia y la revolución
La noche en Sídney dejó una imagen clara: Chelsea está en plena obra. Hay talento joven, desborde y gol con João Pedro; hay promesas como Satpayev y Kavuma-McQueen; hay lagunas defensivas y un balón parado por pulir. Y, sobre todo, hay un entrenador que pide “equilibrio de verdad” mientras su club sondea a veteranos como Welbeck y Henderson para apuntalar el vestuario.
El marcador fue de pretemporada. La batalla por el modelo de equipo, no. Esa acaba de empezar.



