El 4-4-2 de Atletico Madrid se impuso al 4-1-4-1 de Club Brugge KV no desde la posesión, sino desde el control de los momentos. El conjunto belga manejó más balón (55% frente al 45%), con 556 pases y un 87% de acierto, intentando asentarse en campo rival y mandar desde la circulación. Sin embargo, Atletico Madrid aceptó estar algo más tiempo sin pelota (464 pases, 84% de precisión) para priorizar transiciones rápidas y ataques más verticales. El 1-1 al descanso reflejaba un duelo equilibrado en el juego, pero la segunda parte evidenció que el equipo de Diego Simeone controló mejor los espacios y los ritmos, castigando cada desajuste rival.
Eficiencia ofensiva
A nivel de volumen, el partido fue parejo: 14 tiros totales de Atletico Madrid por 11 de Club Brugge KV. Sin embargo, la diferencia estuvo en la calidad y en la selección de los remates. Atletico Madrid concentró 10 de sus 14 disparos dentro del área, apoyado por un xG de 2.32, señal de ataques más limpios y llegadas claras. Además, con solo 2 saques de esquina generó suficiente amenaza, lo que indica que no dependió de acumulación de centros o segundas jugadas, sino de ataques mejor estructurados y finalizaciones más cercanas al arco.
Club Brugge KV, pese a sus 7 córners y 6 tiros desde fuera del área (más de la mitad de sus 11 remates), mostró un perfil ofensivo más forzado, recurriendo con frecuencia al disparo lejano. Su xG de 1.81, relativamente cercano al del rival, sugiere que sí encontró algunas ocasiones de valor, pero no con la misma continuidad ni en fases tan favorables. Atletico Madrid, con 5 tiros a puerta y 4 goles, fue de una eficiencia casi máxima, mientras que Club Brugge KV, con 6 tiros a puerta y solo 1 gol, evidenció menor pegada en zonas decisivas.
Disciplina defensiva e intensidad
El encuentro fue sorprendentemente poco brusco para un cruce de UEFA Champions League: solo 5 faltas cometidas por Atletico Madrid y 8 por Club Brugge KV, con 1 y 2 tarjetas amarillas respectivamente. Esto apunta más a un partido abierto que a un plan de interrupciones constantes. La agresividad de Atletico Madrid se canalizó más en la compacidad que en el choque, mientras que Club Brugge KV tampoco logró imponer un ritmo físico que desordenara al rival.
En las áreas, los datos de porteros son reveladores: Jan Oblak realizó 5 paradas, lo que indica que Atletico Madrid sí tuvo que sostener fases de presión belga, especialmente cuando el marcador aún estaba abierto. En el otro lado, Simon Mignolet solo registró 1 parada frente a 5 tiros a puerta, reflejo de una defensa que permitió remates demasiado francos o mal protegidos. Ambos equipos presentan un valor de goals_prevented de -1, señal de que ninguno de los guardametas superó las expectativas del modelo; la diferencia estuvo en la protección defensiva y en la contundencia rival.
Conclusión
En definitiva, la victoria de Atletico Madrid se explica por una mezcla de control de espacios, mayor claridad en el área rival y una eficiencia demoledora: con menos posesión y un volumen de tiros similar, convirtió sus ataques en goles, mientras Club Brugge KV transformó su dominio de balón y de córners en producción ofensiva más estéril.





