El partido en el Gewiss Stadium se definió por el contraste entre control del balón y control del espacio. Borussia Dortmund manejó más la posesión (56% frente al 44% de Atalanta), con 515 pases y un 80% de acierto, intentando imponer un ataque más pausado desde su 3-4-2-1. Sin embargo, Atalanta, también en 3-4-2-1, orientó su plan a la verticalidad y a castigar cada pérdida rival. Pese a tener menos balón (394 pases, 78% de precisión), los italianos gobernaron las zonas clave, especialmente el carril central y las segundas jugadas, transformando su menor posesión en un dominio territorial y emocional que se reflejó en el 4-1 final.
Eficiencia ofensiva
Atalanta construyó un plan ofensivo agresivo y muy eficiente. Con solo un 44% de posesión, generó 14 tiros totales, el doble que Dortmund (7), y sobre todo 8 tiros a puerta frente a solo 4 de los alemanes. El dato de 12 disparos dentro del área indica un ataque enfocado en romper líneas y llegar con mucha gente a zonas de remate, apoyado por los carrileros y los mediapuntas detrás de Gianluca Scamacca. Los 5 saques de esquina, por solo 1 de Dortmund, refuerzan la idea de un equipo que vivió cerca del área rival, acumulando presencia y segundas jugadas.
Dortmund, en cambio, mostró una posesión más estéril: 56% de balón pero solo 7 tiros, todos desde dentro del área y ninguno desde fuera, lo que sugiere dificultades para encontrar espacios ante el bloque medio-bajo y compacto de Atalanta. El xG de Atalanta (2.49) frente al 0.93 de Dortmund confirma que las ocasiones locales fueron más numerosas y de mayor calidad. Los italianos no solo llegaron más, sino que transformaron su volumen ofensivo en pegada real, castigando cada transición y cada desajuste defensivo alemán.
Disciplina defensiva e intensidad
Sin balón, Atalanta apostó por un juego intenso y disruptivo. Sus 17 faltas, frente a las 10 de Dortmund, muestran una voluntad clara de cortar ritmos, frenar transiciones y proteger la espalda de la línea de tres centrales. A pesar de esa agresividad, solo vieron 1 tarjeta amarilla, señal de un control relativamente inteligente del riesgo. Defensivamente, Marco Carnesecchi solo necesitó 3 paradas, evidencia de que el bloque limitó los tiros claros del rival.
Dortmund, en cambio, combinó menor volumen de faltas (10) con un nivel alto de descontrol: 4 amarillas y 2 rojas, incluida una expulsión de Nico Schlotterbeck antes del inicio del partido y otra de Ramy Bensebaini en el descuento. Esta inferioridad numérica condicionó la estructura defensiva y obligó a esfuerzos constantes, reflejados también en las 4 paradas de Gregor Kobel ante los 8 tiros a puerta recibidos. La zaga alemana llegó tarde a muchas acciones, y las tarjetas por “foul” y “argument” muestran un equipo superado tanto futbolística como emocionalmente.
Conclusión
En síntesis, la victoria de Atalanta se explica por una combinación de verticalidad y eficiencia: menos posesión pero más tiros (14 a 7), más presencia en área rival (12 tiros en el área) y un xG muy superior. La intensidad defensiva local y la indisciplina de Dortmund hicieron que, finalmente, la eficacia y el control del espacio de Atalanta se impusieran al dominio estéril del balón de los alemanes.





