El verdadero jugador de la temporada en Manchester United: Senne Lammens
Otro partido se esfumó para Manchester United y el reloj corre para Bruno Fernandes. Recién coronado FWA Player of the Year, el capitán sigue persiguiendo esas asistencias número 20 y 21 en la Premier League que se le resisten. Con la clasificación a la Champions ya asegurada, la obsesión es evidente: el vestuario quiere que su líder alcance ese registro histórico.
El problema es que en Wearside no hubo ni rastro de ese impulso. El 0-0 ante Sunderland en el Stadium of Light tuvo aroma de típico final de temporada: ritmo bajo, poca chispa, demasiadas dudas. Un viaje que, para Michael Carrick y los suyos, terminó sabiendo a ocasión desperdiciada.
Un United sin hilo conductor
La primera lección del día fue contundente: Casemiro es imprescindible. Por cuarta vez en la temporada, United no logró ganar un partido en el que el brasileño no figuró en el once inicial. La falta de alternativas en esa zona del campo quedó al desnudo.
El 0-0 también sirvió para subrayar otra dependencia: la de Diogo Dalot. El portugués se ha convertido en pieza central desde que volvió a su posición natural de lateral derecho. Con él como titular, United ha ganado todos los encuentros de la era Carrick. En Sunderland no estuvo, y su sustituto lo acusó.
Noussair Mazraoui, encargado de ocupar ese carril, firmó una actuación gris. No fue el único en desaprovechar la oportunidad. Joshua Zirkzee, en su primera titularidad de 2026, volvió a quedarse sin marcar. Mason Mount, retrasado a una posición de mediocentro más profundo, sufrió para influir en el juego.
El regreso de Amad al Stadium of Light tampoco trajo buenas noticias. El marfileño sigue sin ver puerta ni asistir desde la AFCON. Ante su antiguo público, completó solo un regate y no generó ni un pase clave. Un dato que resume su bloqueo.
Ni siquiera Bruno Fernandes escapó a la mediocridad general. Perdió el balón 20 veces en apenas 69 toques y nunca encontró su mejor ritmo. Pese a ello, sus compañeros volvieron a mirarle a él para resolver un partido que nunca llegó a romperse.
El impacto silencioso de Senne Lammens
En este contexto, hablar de “jugador de la temporada” y no señalar a Bruno Fernandes parece casi un sacrilegio. El capitán está en la pelea por ser el futbolista más determinante de toda la Premier League. Sus cifras lo avalan. Incluso en el turbulento curso 2024/25 cerró con 38 goles y asistencias entre todas las competiciones. Lo extraordinario, en su caso, ya se ha vuelto costumbre.
Sin embargo, si se trata de identificar a la figura realmente transformadora del año en Old Trafford, el foco se desplaza. Ahí aparece un nombre inesperado: Senne Lammens.
Fichado por solo 17 millones de libras, el joven guardameta belga aterrizó casi como una nota a pie de página en el mercado. Hoy, se ha convertido en el gran acierto de la temporada 2025/26 para United y posiblemente en uno de los mejores movimientos de toda la Premier League.
Su llegada apagó de golpe el ruido que rodeaba a Andre Onana y Altay Bayindir. Desde su debut —curiosamente también ante Sunderland—, Lammens transmite una serenidad que el equipo llevaba tiempo sin ver bajo palos. Sin gestos grandilocuentes, sin nervios. Eficaz, sobrio, fiable. Apenas ha cometido errores, pese a no haber sido fichado para ser el número uno inmediato.
Su único borrón reciente, un pase fallido contra Liverpool el fin de semana anterior, quedó rápidamente enterrado en el Stadium of Light. Frente a Sunderland, el belga respondió con una actuación clave en un día en el que sus compañeros de campo estuvieron muy lejos de su mejor versión.
En los primeros compases del encuentro, negó el gol a Noah Sadiki con una parada firme. Tras el descanso, volvió a aparecer para repeler a quemarropa un disparo de Brian Brobbey. En ambas acciones, despejó con criterio, alejando el balón de la zona de peligro, sin rechaces comprometidos ni segundas oportunidades para el rival.
Terminó con cuatro paradas en su cuenta. Al otro lado, Robin Roefs apenas tuvo que intervenir una vez ante el escaso veneno ofensivo de United. Una comparación que deja en evidencia las dificultades del conjunto de Carrick para generar peligro real.
Lammens no acapara portadas como Bruno Fernandes. No es el rostro del proyecto ni el nombre que más camisetas vende. Pero la pregunta es sencilla: ¿dónde estaría este Manchester United sin su portero belga?
Por la magnitud de su impacto, por el contraste con el caos previo en la portería y por el valor que ha aportado respecto a su coste, Senne Lammens se ha ganado, con justicia, el derecho a ser considerado el verdadero jugador de la temporada en Old Trafford. Y si mantiene este nivel, la discusión el próximo año ya no será si debe ser titular, sino hasta dónde puede llevar a este equipo.




