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Silbidos a Julián Álvarez en el Metropolitano

Julián Álvarez volvió a jugar con el Atlético de Madrid y el Metropolitano le recibió con silbidos. No hubo tregua para el argentino en un ambiente enrarecido, con su futuro en el aire y el nombre del Arsenal sobrevolando la tarde madrileña.

El delantero, que se había quedado fuera de la convocatoria en el triunfo liguero entre semana ante el recién ascendido Málaga para recuperar ritmo tras su descanso post Mundial, regresó a la lista de Diego Simeone para el duelo frente a Villarreal. Y ahí empezó el juicio de la grada.

Antes del inicio, cuando se anunció su nombre por megafonía, una parte importante de la afición rojiblanca le dedicó abucheos. La tensión se repitió pasada la hora de partido, cuando Simeone decidió darle entrada con el Atlético ya con diez hombres y camino de un 2-2 que acabaría siendo definitivo.

El encuentro terminó sin victoria y sin reconciliación. Tras el pitido final, mientras varios jugadores del Atlético se acercaban a la grada para agradecer el apoyo, Álvarez tomó el camino directo hacia el túnel de vestuarios. En ese trayecto, desde la zona de aficionados le lanzaron una bufanda. La imagen resumió la fractura.

Simeone, en rueda de prensa, puso el foco en una decisión interna del club para explicar el gesto del delantero.

«El cuerpo del club me dijo que el club decidió que Julián no debía ir con sus compañeros a saludar a los aficionados, y que no fue decisión de Julián», explicó el técnico ante los medios.

«El club tomó la decisión de mantenerlo apartado y que se fuera al vestuario».

El entrenador evitó entrar en confrontación con la grada.

«No, no estoy en posición de dar consejos a los aficionados. Creo que tengo que centrarme en mi trabajo, que es dar lo mejor en lo deportivo por el bien del Atlético de Madrid», señaló.

A partir de ahí, el mensaje fue directo: si el club quiere pelear por títulos, la guerra interna no tiene sitio.

«Lo único que sé es que si el Atlético de Madrid quiere ganar un título, tenemos que estar unidos. Necesitamos delanteros, y necesitamos delanteros importantes. Para eso, por supuesto, todos tenemos que trabajar en esa dirección para darle al equipo lo que necesita».

La gran incógnita es si Álvarez ha disputado su último partido con la camiseta rojiblanca. El argentino se mostró durante el verano partidario de un traspaso al Barcelona, pero el vigente campeón de LaLiga habría cambiado de rumbo y ya trabaja en otros objetivos para su ataque.

Ese giro abre una puerta inesperada. El Arsenal, atento a la situación, ve cómo el escenario se le despeja y se mantiene vivo el sueño de un golpe de mercado en la recta final del periodo de fichajes. En Inglaterra ya se habla de un posible regreso sonado a la Premier League antes del cierre del mercado.

Entre los silbidos del Metropolitano y los cantos de sirena de Londres, el futuro de Julián Álvarez se juega ahora lejos del césped. Y el reloj del mercado no se detiene.