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Shea Lacey brilla en el amistoso del Manchester United

El marcador dice 5-0 para Manchester United ante Rosenborg en su segundo amistoso de pretemporada. El verdadero titular, sin embargo, tiene nombre y apellido: Shea Lacey.

El chico que casi nunca sonríe cuando marca volvió a cumplir con el guion. Golazo, cero celebración. Ni un gesto sobreactuado, ni un grito. Nada. Si estuviera un poco más relajado, estaría tumbado. Así vive el fútbol un joven que empieza a dar la sensación de estar preparado para algo mucho más grande que una tarde tranquila en Trondheim.

Un viejo truco, un nuevo escenario

El gol que abrió el camino ya lo han visto de sobra en las categorías inferiores de United. Lacey arrancando desde la derecha, recortando hacia dentro y definiendo con la zurda. Lo ha hecho decenas de veces. Pareció inevitable que rompiera el cero en cuanto se encontró en esa situación en la primera parte.

Esta vez, sin embargo, el contexto pesaba más. No era un campo de entrenamiento en Carrington ni un partido anónimo de academia. Era una titularidad en pretemporada con el primer equipo, en un once que invitaba a pensar que el club quiere mirarle de frente, sin red. Que empezara ante Rosenborg no fue un detalle menor. Y él se encargó de subrayarlo.

La sensación es clara: si mantiene este nivel en las próximas semanas, las oportunidades en Old Trafford no tardarán en llegar. Y quizá entonces, cuando marque su primer gol ante el público de casa, esa celebración fría que le acompaña desde la cantera se rompa por fin.

Mucho más que un buen disparo

Sería injusto reducir a Lacey a ese zurdazo desde la derecha. Su partido dejó matices que explican por qué en el club hablan de él como un posible gran salto en la temporada 2026/2027.

En una acción del primer tiempo, mientras el equipo reculaba, se le vio esprintar hacia atrás para meter la pierna y ayudar en la recuperación. En la banda, el analista Kaita Hasegawa asentía. No era solo un gesto defensivo; era un mensaje. Lacey entiende que, para quedarse, no basta con brillar en los últimos metros.

Su confianza también está fuera de duda. En el calentamiento, clavó un disparo al palo largo de primeras y se marchó hacia el centro del campo haciendo malabares con el balón, como si fuera lo más normal del mundo. Todo con la misma expresión de siempre: calma absoluta.

Los técnicos de la academia le habían señalado antes de la pretemporada como candidato a irrumpir en la 2026/2027. Si sigue así, adelantará plazos.

De la siesta de Helsinki al festival de Trondheim

El 5-0 ante Rosenborg sirvió para lavar la imagen tras la derrota frente a Wrexham en Helsinki, un partido plano, lento, sin chispa. Entonces se habló de la ventaja física del rival. Esta vez, el argumento no valía.

Rosenborg está en plena temporada en la Eliteserien, con un punto de forma incluso superior. Eso sí, presentó un once debilitado y arrastra una campaña decepcionante en su liga. Para muchos aficionados noruegos, este amistoso en mitad del calendario fue una distracción incómoda, hasta el punto de que su siguiente partido liguero tuvo que moverse al lunes.

El castigo estuvo en las gradas: el Lerkendal Stadion, con capacidad para 21.000 espectadores, apareció medio vacío. Nada que ver con el lleno absoluto de hace dos años, cuando United también pasó por Trondheim. Cuatro amistosos en Escandinavia en un mismo verano parecen haber llevado al club a un punto de saturación en la región.

Los que sí acudieron, al menos, encontraron recompensa. Si el duelo ante Wrexham fue un bostezo, el choque frente a Rosenborg se convirtió en un desfile de goles.

Zirkzee se suma, los jóvenes rematan

El segundo tanto llevó la firma de Joshua Zirkzee. El delantero neerlandés, que durante buena parte del encuentro cayó a zonas más retrasadas para participar en la creación, eligió el momento perfecto para pisar el área. Bailó alrededor de un defensor, esquivó al portero y definió para el 2-0. Un gol de delantero grande, de esos que parecen fáciles solo cuando el que los hace sabe exactamente lo que está haciendo.

Zirkzee actuó otra vez como referencia en el centro del ataque. Detrás de él, Lacey ocupó la posición de mediapunta. No es casual que al joven, nacido en Liverpool, le comparen desde hace años con Phil Foden. Cada vez se parece más a un proyecto de jugador preparado para ser “plataformado” como hizo Pep Guardiola con el futbolista del City: minutos selectivos, contextos favorables, exigencia alta.

Michael Carrick optó por la mesura al descanso. Nada de revolución masiva: solo entraron Harry Amass y Jaydan Kamason. La estructura se mantuvo hasta la hora de juego, cuando sí llegó el carrusel de cambios que abrió el escenario a más canteranos.

Y estos respondieron. Amass, Jacob Devaney y Ethan Williams se sumaron a la fiesta con un gol cada uno. Kamason, por su parte, exprimió cada minuto: dos asistencias con centros medidos, dejando claro que también quiere un sitio en la conversación.

El caso JJ Gabriel y la nueva ola

En la previa, gran parte del ruido giraba alrededor de un nombre: JJ Gabriel. La pregunta era sencilla: ¿jugaría el chico de 15 años? La respuesta, más fría: no. Lo más cerca que estuvo del césped fue un calentamiento en la segunda parte.

No hay motivo para el desánimo. El plan del club con él es de largo recorrido. United ha sido cuidadoso, casi protector, con su desarrollo. Le han enseñado el camino hacia el primer equipo con gestos concretos: una presentación a Sir Alex Ferguson, invitaciones al palco de directores, integración progresiva en la dinámica del grupo. Ahora que ya no hay restricciones de edad para las competiciones en las que puede participar, la cuestión no es si debutará, sino cuándo.

Mientras tanto, otros van ganando metros. Lacey y Amass se colocan en primera línea de la mente del aficionado de cara a la nueva campaña. Lacey, en particular, transmite la sensación de estar listo para dar un salto respecto a las buenas apariciones que ya dejó el curso pasado con el primer equipo.

En enero, ante Burnley, cuando estrelló un disparo en el larguero, Gary Neville lanzó una pregunta en la retransmisión: “Where has he been?”. La respuesta empieza a dibujarse en noches como la de Trondheim.

Manchester United ya no puede esconder a Shea Lacey mucho más. Y, visto lo visto, tampoco parece tener intención de hacerlo.