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Salida de Kevin Lamour: Crisis en la FIFA

La FIFA se queda sin uno de sus hombres fuertes en pleno incendio político. El organismo con sede en Zúrich confirmó la salida de su director de operaciones, Kevin Lamour, apenas unas semanas después de que este criticara abiertamente el polémico plan de Gianni Infantino para vender una parte de los derechos comerciales del Mundial y otros torneos.

“FIFA puede confirmar que la relación laboral entre FIFA y Kevin Lamour como Chief Operating Officer ha terminado el 17 de agosto de 2026”, informó un portavoz del organismo en un escueto comunicado difundido el lunes por la noche.

Nada más. Solo una frase de cortesía: agradecimiento por sus dos años de servicio y deseos de suerte para el futuro. “No se harán más comentarios sobre el asunto”.

La ruptura con un hombre del círculo íntimo

La salida de Lamour no es la de un ejecutivo cualquiera. El francés se incorporó a la cúpula de la FIFA en noviembre de 2024, pero su vínculo con Infantino venía de mucho antes: formó parte del núcleo duro que impulsó la campaña que llevó al suizo a la presidencia en 2016, tras la caída de Sepp Blatter en pleno escándalo de corrupción.

Ese mismo hombre de confianza se convirtió hace un mes en una de las voces más duras contra el plan del presidente. Lamour denunció públicamente que el personal de la FIFA había sido “engañado” respecto al proyecto de crear una filial valorada en 20.000 millones de dólares y vender hasta un 20% a fondos de capital privado para recaudar 4.200 millones.

Lo definió sin rodeos como “el proyecto de una sola persona”. Y fue más allá: “Nuestra misión es servir al fútbol, no servir los intereses personales de una persona que, por desgracia, cree que encarna la FIFA cuando se supone que debe estar a su servicio”.

Aquellas palabras golpearon el corazón del relato de Infantino. Y no llegaron solas.

Dimisiones, presión y un plan retirado a toda prisa

Poco antes, Carlos Cordeiro, asesor sénior del presidente, había presentado su dimisión en señal de protesta, calificando la operación como “un mal negocio para el fútbol”. La presión se disparó. Ese mismo día, Infantino se vio obligado a retirar la propuesta.

El repliegue táctico no apagó el fuego. El rechazo al plan, considerado por sus críticos como una cesión excesiva del futuro económico del fútbol mundial a inversores privados, sigue alimentando una ola de contestación que ahora alcanza de lleno la figura del presidente.

La candidatura de Infantino para un cuarto mandato en marzo del próximo año, que durante mucho tiempo se dio por segura, ha dejado de ser un trámite. Su reelección ya no es una formalidad, sino una batalla abierta.

Confederaciones enfrentadas y un presidente aislado

En el tablero político, las líneas se han endurecido. La poderosa UEFA, la Confederación Asiática (AFC) y la CONCACAF se han alineado en contra del dirigente suizo de 56 años. Tres bloques que, juntos, representan una parte decisiva del fútbol mundial.

Infantino, sin embargo, mantiene apoyos clave: las confederaciones de África y Sudamérica siguen de su lado. El mapa de poder está partido en dos, y cada movimiento cuenta.

El lunes, la organización de derechos humanos en el deporte FairSquare confirmó que había enviado una carta al Comité de Gobernanza, Auditoría y Cumplimiento (GACC) de la FIFA para pedir que se declare a Infantino inelegible para presentarse a otro mandato.

El foco ya no está solo en la operación comercial fallida. Ahora se discute la esencia misma de las reglas internas de la FIFA.

El límite de mandatos, en el centro del huracán

Los estatutos de la FIFA fijan un máximo de tres mandatos para su presidente. Pero en 2022, Infantino logró que se aceptara que su primer periodo (2016-2019) no contara para ese límite, al argumentar que se trataba de la conclusión de un mandato interrumpido tras la salida de Blatter.

Así, el dirigente fue elegido por primera vez en un Congreso Extraordinario, luego reelegido sin oposición en 2019 y de nuevo en 2023, también sin rivales. Ahora aspira a seguir.

Para FairSquare, esa interpretación vulnera de forma flagrante el espíritu de la norma. “La denuncia que hemos presentado aporta pruebas claras de que se trata de una violación evidente de las reglas y de que sienta un precedente muy peligroso”, afirmó su director, Nicholas McGeehan, en declaraciones a la agencia Reuters.

“El reglamento dice claramente que tres mandatos presidenciales es el máximo permitido. La FIFA no puede simplemente sortear esta regla —que actúa como freno al poder presidencial— diciendo que su primer mandato no cuenta”.

La FIFA no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios realizada por Al Jazeera el martes. El silencio, en este contexto, también pesa.

Llamamiento a una revisión independiente

La semana pasada, UEFA, la AFC y la CONCACAF reclamaron una revisión independiente de la conducta de Infantino. No se trata solo de una queja formal: según fuentes conocedoras de la situación, las tres confederaciones ven en esta carta una puerta de salida para que el presidente abandone el cargo con “la dignidad intacta”.

FairSquare redactó su misiva al GACC con la ayuda de Miguel Maduro, antiguo responsable del Comité de Gobernanza y Revisión independiente de la propia FIFA, una figura clave en las reformas de 2016.

Maduro fue tajante en un comunicado: “El principio de los límites de mandato fue un aspecto fundamental de la reforma de 2016 destinada a limitar el poder, y la norma introducida es clara: ningún presidente de la FIFA puede ejercer más de tres mandatos”.

Y lanzó un dardo directo al corazón del sistema: “Intentar tallar una excepción a esa regla para el señor Infantino revela tanto una resistencia al principio de los límites de mandato como la forma en que algunos en la FIFA conciben las reglas, no como reglas, sino como obstáculos que deben sortearse”.

Un historial de polémicas que no se borra

FairSquare ya había intentado sin éxito que el Comité Olímpico Internacional actuara contra Infantino por una supuesta violación de las normas de neutralidad política del organismo, debido a su apoyo al entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La denuncia fue rechazada el mes pasado. Infantino es miembro del COI desde 2020.

Ahora, el frente se ha desplazado de nuevo al corazón de la FIFA, con una combinación explosiva: un proyecto comercial millonario frenado por la presión interna, dimisiones de alto perfil, una figura histórica del aparato como Lamour fuera de juego y un presidente que ve cuestionado el derecho mismo a seguir presentándose.

En Zúrich, el poder de Infantino sigue en pie. Pero ya nadie puede decir que no se tambalea. La próxima elección no solo decidirá quién manda en la FIFA: marcará hasta dónde llegan, de verdad, las reformas que prometieron cambiar para siempre el gobierno del fútbol mundial.