La tumultuosa salida de Jermain Defoe de Woking FC
Cuatro meses. Eso duró la primera aventura de Jermain Defoe como entrenador. Y su salida de Woking FC, lejos de apagarse en un comunicado discreto, ha terminado convertida en un choque frontal de versiones en pleno verano de la National League.
El jueves, el club anunció la rescisión mutua del contrato del exdelantero de Tottenham y de la selección de Inglaterra, que había asumido el cargo en marzo y solo llegó a dirigir seis partidos: dos victorias, un empate y tres derrotas. Defoe se despidió hablando de una experiencia “reveladora” y de unas “circunstancias” que habían hecho “imposible” continuar.
Brown contraataca: “La gente no deja de presentarse, simplemente”
En una declaración contundente, Brown no solo defendió la postura del club, sino que cuestionó la transición de Defoe del césped al banquillo.
“El éxito como jugador no siempre se traduce en gestión y liderazgo”, subrayó, dejando claro que dentro de la entidad existían “preocupaciones crecientes” ya desde la pretemporada.
Brown asumió que la apuesta había sido suya: él recomendó el nombramiento de Defoe como técnico y aceptó “toda la responsabilidad” por esa decisión. Tras varias reuniones, estaba convencido de que el exgoleador era el hombre adecuado para liderar “una nueva era ilusionante” en Woking. La realidad se torció demasiado rápido.
El director de fútbol detalló el trasfondo de la ruptura. Según su versión, el club se sentía “plenamente comprometido” con el proyecto de Defoe y le había dado una influencia notable en fichajes, decisiones de personal y asuntos futbolísticos. El técnico, sostiene Brown, transmitía siempre un mensaje positivo, tanto en privado como en público, y mostraba entusiasmo por la temporada que se avecinaba.
Sin embargo, en las últimas semanas comenzaron a llegar señales inquietantes desde distintos frentes: jugadores, empleados y otros departamentos. Para ordenar el panorama, Brown pidió a Defoe y a su asistente, Paul Bracewell, un breve informe sobre la profundidad de la plantilla, objetivos de mercado y posibles problemas operativos. Lo solicitó más de una vez. Nunca lo recibió.
Ahí no terminó la historia. Se programó una reunión con los directores, el entrenador, el asistente y el responsable de operaciones para revisar la preparación de la temporada. Según Brown, ni Defoe ni Bracewell se presentaron. Tampoco acudieron al entrenamiento de ese mismo día.
“Todos los clubes se enfrentan a desafíos”, remarcó Brown, enumerando desde jugadores que reclaman más minutos o mejores contratos hasta departamentos que piden más recursos, desde el equipo médico hasta el personal del aparcamiento. “Pero la gente no deja de presentarse, simplemente”.
Defoe, de momento, guarda silencio público sobre esa acusación. Sky Sports News ha intentado recabar su versión.
La despedida de Defoe: orgullo, frustración y una promesa de volver más fuerte
Antes de la réplica de Brown, Defoe ya había explicado su salida en un mensaje en Instagram. Confirmó el acuerdo mutuo para dejar el cargo y apuntó directamente a unas “circunstancias” que, según él, hicieron inviable seguir al frente del equipo.
Aun así, el tono fue de orgullo por el trabajo realizado y de decepción por lo abrupto del final. Aseguró que sentía que estaban “construyendo algo especial” y agradeció de forma explícita al propietario Todd Johnson por la oportunidad, a los aficionados por su apoyo y, sobre todo, a los jugadores, por los que se declaró “destrozado”.
Describió al grupo como “fantástico” y les deseó todo el éxito para la temporada que se avecina. También destacó el trabajo conjunto con Paul Bracewell y Karl Halabi, y definió su etapa en Woking como una experiencia “que le abrirá los ojos” y que, está convencido, le hará más fuerte para el próximo reto de su carrera.
Su ambición, desde el primer día, había sido alta. Sky Sports estuvo presente en sus dos primeros partidos como técnico: un 3-3 vibrante ante Eastleigh y un 0-0 contra Braintree Town. Tras ese segundo encuentro, Defoe hablaba de hacer “algo especial” en el club y no escondía que soñaba con llevar a Woking al fútbol profesional, a la EFL. “La gente dice que es imposible. Eso no significa nada”, proclamaba entonces. Quería un desafío que le obligara a levantarse cada mañana con un objetivo claro.
Ese plan se ha desintegrado en cuestión de semanas.
Un proyecto roto y muchas preguntas
Woking se queda ahora sin el hombre al que había entregado el timón de una nueva etapa y con un relato oficial que choca de frente con la sensación de sorpresa que transmitía Defoe en su adiós. Por un lado, un club que habla de informes que nunca llegaron, reuniones vacías y una ausencia en un entrenamiento que lo cambió todo. Por el otro, un técnico que asegura que las circunstancias le cerraron el camino justo cuando creía que el proyecto empezaba a tomar forma.
Queda una incógnita doble. Cómo recompondrá Woking un proyecto que había personalizado en la figura de un exgoleador de élite. Y, sobre todo, cómo gestionará Jermain Defoe el primer gran golpe de su carrera en los banquillos.



