La Roshn League: Oportunidades Perdidas y Mundial 2026
Hace solo dos años, la Roshn League saudí se miraba al espejo con orgullo. España acababa de romper su sequía continental en la Euro 2024 y dos de los suyos, Nacho Fernández y Aymeric Laporte, lucían doble escudo: campeones de Europa y embajadores de un campeonato emergente en Oriente Medio.
Hoy el escenario es otro. España se ha coronado campeona del mundo en 2026, pero esta vez el brillo no salpica de forma directa a ningún club saudí. Ningún jugador de la Roshn League se coló en la lista de Luis de la Fuente, un equipo que gobernó el torneo con una mezcla implacable de control táctico, rigor defensivo y una final resuelta ante Argentina con un único zarpazo.
España se escapa… y Laporte simboliza la oportunidad perdida
El contraste es duro para la liga saudí. El campeonato está repleto de futbolistas españoles, pero ninguno viajó al Mundial con la Roja. Y duele especialmente un nombre: Aymeric Laporte.
El central, que hace nada vestía la camiseta de Al-Nassr, levantó ahora el muro que sostuvo a España junto a Pau Cubarsí camino del título. Lo hizo apenas una temporada después de abandonar el club saudí para regresar a Athletic Bilbao, dejando en el aire la sensación de una ocasión malgastada para la Roshn League.
Su salida de Al-Nassr fue áspera. Bajo la batuta del técnico italiano Stefano Pioli, Laporte terminó sancionado, apartado del grupo, entrenando en solitario y fuera de los últimos partidos del curso. El propio defensa habló entonces de un ambiente “difícil”, marcado por los constantes cambios en la dirección y en el cuerpo técnico. Un contexto que acabó empujando a uno de los futuros campeones del mundo lejos del proyecto en el que compartía vestuario con Cristiano Ronaldo.
No fue el único caso. Varios campeones del mundo con España pasaron en los últimos años por el radar de clubes saudíes. Nombres seguidos, negociaciones abiertas, operaciones que parecían encaminadas… y que, una tras otra, se vinieron abajo en ese “último paso” que separa un interés serio de una firma en el contrato. Si algunas de esas transferencias se hubieran cerrado, hoy la Roshn League podría presumir de tener en sus filas a futbolistas coronados en la cima del fútbol mundial.
La realidad es otra: ningún integrante de la plantilla española campeona del mundo pertenece a un club saudí.
Sin campeones del mundo… pero con 49 mundialistas
Que la Roshn League no tenga un campeón del mundo en activo no significa que haya pasado de puntillas por el torneo. Todo lo contrario. Hasta 49 jugadores del campeonato saudí participaron en el Mundial 2026. Casi medio centenar de representantes repartidos por distintas selecciones, una cifra que confirma la dimensión global que ha ido ganando la liga.
Esa presencia masiva tuvo dos efectos claros. Uno deportivo, con varios protagonistas destacados en el césped. Y otro económico, nada menor.
Según el diario francés L’Équipe, el programa de beneficios para clubes de la FIFA abonó 4.300 euros por día por cada jugador cedido al Mundial, en el periodo comprendido entre el 1 de junio y el 19 de julio de 2026. Un paquete total de 305,3 millones de euros repartido entre los equipos que vieron a sus futbolistas defender la camiseta de sus países.
Al-Hilal manda en la lista… y se apoya en Theo Hernández
Ningún club saudí exprimió mejor ese escaparate que Al-Hilal. Doce jugadores del gigante de Riad estuvieron en el Mundial, más que cualquier otro equipo del país. Doce camisetas, doce selecciones reforzadas, doce fuentes de prestigio… y de ingresos.
Entre ellos, uno sobresalió por recorrido y peso competitivo: Theo Hernández. El lateral francés llegó con su selección hasta el partido por el tercer puesto, estirando al máximo su estancia en el torneo aunque Francia se quedara sin el bronce. Cada día extra en la concentración significó minutos de alto nivel para el jugador… y un flujo constante de compensación económica para su club.
Al-Ahli y Al-Nassr, a la zaga; el bronce de Toney
Por detrás de Al-Hilal, el segundo escalón entre los clubes del Reino lo ocuparon Al-Ahli y Al-Nassr, empatados con nueve mundialistas cada uno. Dos plantillas cargadas de internacionales que también hicieron caja y sumaron experiencia de élite.
En Al-Ahli, la gran historia llegó desde el área rival. Ivan Toney formó parte de la selección inglesa que firmó un bronce histórico. El delantero participó en esa gesta y se colgó una medalla que ya acompaña su nombre… y, de rebote, el de su club saudí, que ve revalorizado a uno de sus activos más importantes.
El brillo de Julián Quiñones y el impulso de Al-Qadsiah
Más abajo en la tabla de representantes, pero con impacto notable, aparece Al-Qadsiah. El club envió a seis jugadores al Mundial y encontró en el mexicano Julián Quiñones a su gran estandarte.
El atacante respondió con números de estrella: cuatro goles y una asistencia decisiva en cinco partidos. Producción directa, influencia en el juego y una actuación que lo coloca en el escaparate internacional con otra dimensión. Cada tanto suyo en el Mundial elevó el valor deportivo y de mercado de un futbolista que regresa ahora a Arabia con un estatus reforzado.
La Roshn League se quedó sin la etiqueta que más brilla —un campeón del mundo en activo—, pero el Mundial 2026 dejó claro que el campeonato saudí ya juega en otra liga en cuanto a presencia global. La pregunta es inevitable: ¿será el próximo gran fichaje el que, por fin, cierre ese “último paso” y lleve por primera vez la estrella dorada de campeón del mundo al pecho de un club saudí?



