Robin Gosens: De la Fiorentina a Schalke 04
Robin Gosens se marchó de Florencia con un nudo en la garganta y una certeza: no fue él quien quiso cerrar el capítulo Fiorentina. Fue empujado hacia la puerta. El lateral alemán, recién cumplidos los 32 años, ha completado su fichaje por Schalke 04, el club de su infancia, después de ser apartado de los planes de Fabio Grosso y congelado de la plantilla viola pese a tener contrato hasta junio de 2028.
No hubo preaviso amable ni transición suave. Le comunicaron que no hacía falta que se presentara a la pretemporada. No contaba. Punto. A partir de ahí, solo quedaba buscar salida.
De la euforia al desencanto
Cuando Gosens aterrizó en Fiorentina hace dos años, lo hizo con ilusión desbordante. Lo cuenta él mismo: al principio fue felicidad, luego mucho más que eso. Florencia se convirtió en casa. El primer año, brillante; el segundo, desastroso. Deportivamente, un contraste brutal.
Pero en su relato hay una constante: la entrega. “Cada día di mi vida”, escribió en su mensaje de despedida, recordando que se vació dentro y fuera del campo y que, en su opinión, siempre se comportó con corrección con todos. Esa es la herida que más escuece: sentir que esa implicación no encontró respuesta del otro lado.
La decisión de apartarlo de la plantilla lo golpeó de lleno. Drástica, inesperada, dolorosa. Gosens asegura que pasó días reflexionando, tratando de entender qué pudo cambiar en tan poco tiempo. Mientras tanto, siguió entrenando, sin hacer ruido, sin polémicas públicas, aferrado a una profesionalidad que ahora reivindica.
Un final que no estuvo a la altura de la historia
El alemán no disimula su decepción con la cúpula de Fiorentina. No con la ciudad. No con el vestuario. No con la grada. Sus palabras apuntan directamente a los despachos.
Para él, esta historia merecía otro desenlace. Habla de identidad, gratitud, respeto, esfuerzo. Valores que los clubes exigen a los jugadores, pero que, subraya, deberían funcionar también en sentido inverso. Gosens está convencido de haber cumplido su parte. Lo que no tuvo fue la oportunidad de pelear de verdad por su sitio.
Su frase es demoledora: no tiene sentido luchar cuando no existe posibilidad de victoria. Ahí se resume la sensación de haber sido descartado antes de empezar, sin opción de reconquistar la confianza del nuevo cuerpo técnico.
Agradecido pese al golpe
Pese a la amargura, el lateral se marcha sin incendiar el puente con la afición. Al contrario. Habla de gratitud. De un tiempo “intenso y maravilloso” en un club y una ciudad que se le metieron muy dentro. Asegura que deja en Florencia corazón y alma, cada segundo.
No se olvida de nadie: compañeros convertidos en “hermanos”, utilleros, cocineros, camareros, todos los entrenadores y sus cuerpos técnicos, el personal médico —al que defiende abiertamente, recordando que el año pasado recibió críticas excesivas e injustas—. Y, por supuesto, la grada, esa hinchada que le hizo sentir que lo que hacía tenía sentido y lo abrazó desde el primer minuto.
También menciona a Rocco Commisso y a su familia, agradeciéndoles la oportunidad de vestir la camiseta viola. Una despedida cargada de reproches implícitos hacia la gestión reciente, pero envuelta en respeto hacia quienes le acompañaron en el día a día.
Vuelta al punto de partida
El fútbol, a veces, cierra círculos con una precisión casi cruel. O hermosa, según se mire. El destino de Gosens lo lleva “de vuelta al principio”. A Schalke 04, el club que apoyaba de niño, el lugar donde nació su amor por este deporte y donde empezó el camino hacia sus sueños.
El acuerdo, según se ha filtrado, se articula como una cesión con obligación de compra por unos 2,5 millones de euros más variables. Una cifra modesta para un jugador que ha construido buena parte de su carrera en Italia y que todavía tiene gasolina competitiva en el depósito.
En Florencia quedará el recuerdo de un lateral que celebró goles europeos en noches grandes en el Artemio Franchi y que terminó, meses después, entrenando en silencio, apartado, intentando entender un giro que nunca le explicaron del todo.
En Gelsenkirchen le espera otra historia, esta vez en casa. La pregunta es sencilla y a la vez enorme: ¿será este regreso al origen el impulso que le devuelva el protagonismo que en Fiorentina le negaron en su último acto?




