logo

El regreso triunfal de Sam Kerr: de la lesión a la gloria

Sam Kerr ha vivido un año que habría derribado a muchas futbolistas. Una rotura de ligamento cruzado anterior en enero de 2024, una rehabilitación enrevesada, recaídas, dudas. Veintiún meses lejos del césped para una de las delanteras más voraces del planeta. Demasiado tiempo para cualquiera. Para ella, una eternidad.

Regresó al inicio de esta temporada, pero a cuentagotas. Sonia Bompastor entendió que no se puede acelerar a quien ha pasado casi dos años fuera. Minutos medidos, carga controlada, cero riesgos innecesarios. Chelsea necesitaba a Kerr, sí, pero la necesitaba entera.

El primer gran aviso llegó en Europa. Kerr tuvo que esperar todavía un poco más para ser titular, pero cuando lo fue, dejó su sello de inmediato: doblete en el 6-0 de Champions frente a St. Pölten. No fue un destello aislado. Llegaron más golpes de autoridad: el gol decisivo ante Wolfsburg en otra noche continental y otro tanto frente a Manchester United en la quinta ronda de la FA Cup. Sin embargo, ni siquiera eso le aseguró continuidad en el once.

Bompastor quiso explorar otras vías. Probó a Lauren James y a Alyssa Thompson en zonas más centradas, rediseñó el frente de ataque, midió alternativas mientras Kerr seguía acumulando ritmo y sensaciones. El puesto de ‘9’ en Chelsea se convirtió en un laboratorio obligado por las circunstancias.

El punto de inflexión no llegó en Inglaterra, sino a miles de kilómetros, en casa. La Copa Asiática de marzo se transformó en el gran acelerador de lo que parece ser la última temporada de Kerr en el club londinense. Australia organizaba el torneo, con todo el peso que eso supone para una selección que no levanta el título desde 2010. Y en el centro de esa presión, como siempre, la capitana. La estrella. Sam Kerr.

Australia se quedó corta. Cayó en una final cerrada, 1-0, ante una Japón de enorme nivel que apunta a candidata seria para el próximo Mundial. El trofeo no llegó, pero para Kerr fue un mes luminoso. Disputó como titular los seis partidos de su selección en apenas 21 días. Sin rotaciones, sin red.

El mensaje era claro: la condición física había vuelto. Y el gol también. Cuatro tantos y una asistencia, con tres de esos goles valiendo victorias. Kerr se mostró fina, agresiva, determinante. Justo lo que Bompastor necesitaba ver antes de su regreso a Inglaterra.

Desde entonces, la jerarquía se ha impuesto. Kerr ha sido titular en los cinco últimos partidos de Chelsea. Cinco goles. Una asistencia en el único encuentro en el que no marcó. Un impacto directo, inmediato, que le ha permitido superar a Fran Kirby como máxima goleadora histórica del club en la WSL. Y ya solo le faltan tres tantos para ser la máxima artillera del equipo en todas las competiciones.

Sería ingenuo afirmar que ya está en su techo absoluto. El listón de la mejor versión de Kerr es altísimo y las jugadoras que han pasado por una rotura de cruzado repiten lo mismo: el cuerpo tarda mucho en sentirse “normal” otra vez, más aún tras una recuperación tan compleja como la suya. Pero lo que ofrece hoy es exactamente lo que Chelsea llevaba meses echando de menos: una referencia clara, una amenaza constante, una líder en el área.

El contexto que la rodea explica por qué su regreso al rol de ‘9’ indiscutible sabe a alivio. Mayra Ramírez sufrió una lesión de isquiotibiales en pretemporada que requirió cirugía y la ha dejado fuera de toda la campaña. Aggie Beever-Jones ha ido y venido del equipo por problemas de tobillo. Catarina Macario ha arrastrado molestias y pequeños golpes antes de marcharse en marzo a San Diego Wave. Demasiadas bajas en el mismo punto del campo.

Ese vacío obligó a los experimentos con James y Thompson como delanteras. No era un capricho táctico, era supervivencia. Ahora, con Kerr creciendo semana a semana, Chelsea vuelve a tener una especialista pura en el puesto. Y no una cualquiera.

Los números lo gritan. Antes de la lesión, Kerr había firmado 20 goles en 33 partidos frente al resto del ‘Big Four’ de la WSL: Arsenal, Manchester City y Manchester United. En la Champions League, la máxima competición de clubes del mundo, suma 20 tantos en 34 encuentros. En siete finales de copa con la camiseta blue, ha marcado 10 goles y levantado cinco títulos. Cuando el escenario se agranda, ella se agranda más.

La última Copa Asiática lo confirmó de nuevo. Sus goles en cuartos y semifinales, ambos decisivos, demostraron que, pese al largo calvario, mantiene intacta la frialdad en los momentos límite. El tanto ante United en la FA Cup, en febrero, fue otra prueba. Kerr sigue siendo lo que siempre ha sido: una futbolista de partidos grandes.

Y ahora llega otro de esos días que la definen. La temporada de Chelsea ha sido dura. El equipo se ha quedado corto en la lucha por su séptimo título consecutivo de la WSL y cayó en los cuartos de final de la Champions ante el vecino incómodo, Arsenal. Golpes serios para un vestuario acostumbrado a ganar.

Aun así, el club ya ha asegurado un trofeo: la League Cup conquistada en marzo. Y tiene al alcance otro. La semifinal de la FA Cup, en casa, ofrece un premio que pesa por sí solo: un billete a Wembley. Allí, el rival saldría de Liverpool o Brighton, debutantes bajo el arco, con Chelsea como claro favorito en una hipotética final.

Para Kerr, el escenario tiene un matiz especial. Podría ser su último baile con la camiseta de Chelsea. Y no en cualquier lugar, sino en el estadio que ella misma señaló, antes de la final de la FA Cup 2023, como su favorito. Entonces lo resumió con una idea muy simple: a Wembley solo va para jugar por trofeos, y cada vez que ha estado allí, se ha ido con uno.

Días después respaldó esas palabras con hechos: marcó el único gol ante Manchester United, fue elegida mejor jugadora del partido y añadió otra medalla a una colección que ya es difícil de igualar.

Ahora, con su etapa en Londres acercándose al desenlace, aparece la opción de un epílogo a la altura de su legado. Si vuelve a encender la chispa en esta semifinal, si guía a Chelsea de regreso a Wembley y vuelve a dejar su firma en el templo del fútbol inglés, no será solo otra noche grande.

Será la forma más fiel a su historia de cerrar un capítulo ilustre e inolvidable para una de las mejores goleadoras que ha visto este juego.

El regreso triunfal de Sam Kerr: de la lesión a la gloria