El regreso de Mykhailo Mudryk al Chelsea tras dos años de sanción
Stamford Bridge ha cambiado de piel este verano. Fichajes, reconstrucción, nuevo proyecto en el banquillo. Pero la gran novedad de las últimas horas no llega desde el mercado, sino desde los despachos disciplinarios: Mykhailo Mudryk vuelve al fútbol tras casi dos años de sanción por dopaje.
Dos años de espera, un giro en las normas
El viernes, la FA confirmó que levantaba la sanción impuesta al ucraniano en diciembre de 2024. El motivo no es una absolución total, sino un cambio de marco: las nuevas directrices de la WADA han abierto la puerta al regreso del extremo de 25 años.
En un comunicado emitido el 30 de julio de 2026, la federación inglesa explicó el desenlace del caso: Mudryk ha aceptado haber cometido infracciones del reglamento antidopaje y también el periodo de inelegibilidad que ya ha cumplido. Con esa aceptación sobre la mesa, y el acuerdo de la agencia mundial antidopaje, el expediente queda cerrado.
Para Mudryk, el tiempo se detuvo a finales de noviembre de 2024, su último partido oficial. Entonces era todavía uno de los grandes proyectos de futuro del club londinense, una apuesta fuerte de Chelsea en 2023 cuando lo sacó de Shakhtar Donetsk. Su mejor curso fue el 2023/24, con cinco goles y dos asistencias, justo cuando parecía empezar a justificar la inversión. En la 2024/25 solo alcanzó a disputar siete encuentros antes de la suspensión que lo apartó de todo.
Dos años sin vestuario. Sin balón. Sin Stamford Bridge.
Chelsea cierra filas y mira al presente
En el oeste de Londres, el caso se ha vivido como una larga travesía. Nada más conocerse la decisión de la FA, el club emitió un comunicado que dejaba claro el desgaste que ha supuesto este proceso para el jugador y para la entidad.
Desde el primer día, apuntó Chelsea, ha sido un periodo “extremadamente difícil” para Mudryk, en lo profesional y en lo personal. El club subrayó que lo ha respaldado durante todo el proceso, al tiempo que defendía la integridad del sistema antidopaje y el respeto al procedimiento legal.
Hay un matiz que duele especialmente en Cobham: si aquel control que Mudryk no superó hace dos años se analizara hoy, no habría sanción. Esa es la lectura que el propio Chelsea quiso remarcar en su nota oficial. Bajo los requisitos técnicos actuales, el resultado no se habría considerado positivo y no se habría producido ninguna infracción de la normativa antidopaje.
Para el jugador, el mensaje es claro: el castigo ya está cumplido, pero el contexto científico y regulatorio que lo llevó a la grada ha cambiado por el camino.
Un viejo conocido en un Chelsea nuevo
Cuando Mudryk vuelva a pisar el césped, se encontrará un club casi irreconocible respecto al que dejó en 2024. El último curso fue una montaña rusa que terminó por desbordar el proyecto.
Enzo Maresca salió del cargo en enero, el experimento con el técnico de la casa Liam Rosenior acabó en fiasco y Stamford Bridge se convirtió en un laboratorio sin resultados a la vista. Ahora el timón lo lleva Xabi Alonso, símbolo de una nueva tentativa de reconstrucción, con una plantilla retocada y una idea de juego distinta.
En ese escenario, el ucraniano deja de ser solo “el fichaje caro que no terminó de explotar” y pasa a ser casi un refuerzo inesperado. Llega con 25 años, con un paréntesis enorme en su carrera y con la necesidad de recuperar ritmo, confianza y colmillo competitivo. Pero también con algo que no tenía cuando aterrizó en Londres: la experiencia de haber tocado fondo.
La incógnita, a partir de hoy, se traslada al césped. ¿Qué lugar le reservará Xabi Alonso en su libreto? ¿Extremo abierto para castigar al espacio, pieza de rotación en un ataque saturado de talento, o proyecto de rehabilitación a medio plazo?
Mudryk vuelve a un Chelsea nuevo. La cuestión es si este nuevo Chelsea será capaz de sacar, por fin, al verdadero Mudryk a la luz.




