Raphinha: El nuevo ‘9’ del Barcelona que asombra a Hansi Flick
Hansi Flick no se anda con medias tintas cuando habla de Raphinha. El técnico del Barcelona ve al brasileño en la cima del fútbol mundial y no lo esconde. Lo llama “increíble”, “uno de los mejores del mundo” y, visto el arranque de temporada, cuesta discutirle.
El giro táctico ha sido tan arriesgado como contundente. Tras no lograr el fichaje de Julián Álvarez desde Atlético de Madrid este verano y después de las salidas de Robert Lewandowski y Ferran Torres, Flick decidió mover ficha: Raphinha, extremo de toda la vida, pasaba a ser ‘9’. Centro del ataque. Referencia total.
La apuesta ha explotado a su favor.
Un ‘9’ inesperado… y demoledor
El brasileño, ex del Leeds United, se ha adueñado del frente ofensivo de un Barça que ha arrancado LaLiga con cuatro victorias seguidas y un triunfo europeo a mitad de semana en Champions. Ocho goles en cinco partidos desde su nueva posición. Números de depredador, no de simple reconvertido.
“Rapha ha jugado fantástico. Está en otro nivel, es increíble. Cuando está así, es, para mí, uno de los mejores jugadores del mundo”, sentenció Flick ante la prensa en la previa del duelo liguero del domingo ante Levante.
Raphinha no está solo. A su alrededor, un tridente que asusta: Lamine Yamal, Anthony Gordon y Karim Adeyemi le dan amplitud, desborde y velocidad. Entre los cuatro, el Barça ha construido uno de los ataques más temidos de Europa en este inicio de curso.
Un arsenal de perfiles en ataque
Aunque la figura de Raphinha acapara portadas, Flick insiste en que el equipo no depende de un solo hombre. El técnico alemán remarca la variedad de recursos que tiene por dentro.
“Raphinha, Gabby y Hamza son tres perfiles diferentes, pero hay otras formas en las que podríamos jugar”, explicó. “Anthony y Karim también pueden jugar en esta posición. O Dani Olmo. Dani nos ha demostrado en los últimos dos años que puede hacerlo ahí, lo mismo que Fermín López. Tenemos muchas opciones”.
El mensaje es claro: la estructura está pensada para resistir cambios, no para derrumbarse si falta una pieza.
El otro pilar: un muro con acento joven
Mientras el foco se posa en la pegada de Raphinha y el descaro de Lamine Yamal, Flick no olvida lo que sostiene todo por detrás. La mejora defensiva del Barça es uno de los puntos que más orgullo le despierta.
Solo tres goles encajados en lo que va de temporada. Y en el centro de esa solidez, un nombre que empieza a sonar con peso propio: Pau Cubarsí.
El técnico alemán se detuvo en el joven central, al que ve en plena explosión. “Cuando veo el xG que tenemos en cada partido, es bueno, pero también el xG en contra es mucho mejor que la temporada pasada. Nos ayuda mucho”, analizó. Y ahí aparece Cubarsí como símbolo de ese paso adelante.
“Después del Mundial, [Cubarsí] jugó fantástico. Para mí, está jugando en otro nivel en este momento. Estoy muy contento de que tenga esa confianza, pero también está muy concentrado. Con el cuerpo también ha mejorado físicamente. Esto es muy importante, sobre todo para esta posición. También con balón está jugando muy bien, lo que nos ayuda mucho, así que es increíble”.
Un central adolescente sosteniendo a un líder de LaLiga. Un riesgo que hoy parece una bendición.
Liderato firme y sin sobresaltos médicos
El Barcelona viaja el domingo a casa del Levante con una misión sencilla de formular y complicada de ejecutar: mantener el pleno de victorias y el liderato. El equipo de Flick manda en la tabla con un 100 % de puntos, dos por encima del Alavés y tres por delante del eterno rival, el Real Madrid, que ya ha tropezado en este arranque.
Las buenas noticias se extienden al parte médico. No hay nuevas lesiones tras el esfuerzo europeo. El estado de la plantilla se mantiene estable y Flick podrá repetir bloque si lo desea.
Solo siguen fuera los dos nombres ya conocidos: Frenkie de Jong y Roony Bardghji, las ausencias de larga duración que continúan siendo las únicas bajas significativas.
El escenario está servido: un líder lanzado, un nuevo ‘9’ en llamas y una defensa que, de momento, no se agrieta. La cuestión ya no es si el plan de Flick funciona. La cuestión es cuánto tiempo podrá sostener este ritmo.




