logo

Queen's Park: Un club que se rehace y forma futbolistas

La muerte de Queen's Park se anunció demasiado pronto. El club más antiguo de Escocia sigue respirando, compitiendo y, sobre todo, formando futbolistas.

Cuando el año pasado se filtró que Lord Haughey ponía fin a su acuerdo financiero con el club, muchos dieron por hecho el desenlace: un lento descenso por la telaraña de la Scottish Professional Football League hasta volver a la oscuridad de las divisiones inferiores.

No ocurrió.

El equipo dirigido por Sean Crighton se plantó. Aguantó el golpe, se mantuvo en la Championship y llegó a coquetear con los puestos de play-off de ascenso antes de acabar en un más que respetable sexto lugar. Nada de colapso. Nada de rendición.

Un club que se rehace

Es cierto: la histórica academia de Queen's Park ya no existe como tal. Pero el relato de decadencia se rompe al mirar hacia abajo en la pirámide del propio club. Los sub-17 y sub-19 vienen empujando fuerte. Los dos conjuntos ganaron sus respectivas ligas la temporada pasada.

La figura de Haughey tampoco ha desaparecido del todo. Su City Charitable Trust ha sido clave para transformar el centro de entrenamiento de Lochinch, un complejo notable en pleno Pollok Park, en Glasgow. Es ahí donde se cocina el nuevo Queen's Park.

«Una cosa que tenemos aquí es un gran centro de entrenamiento», resume Crighton. Y añade otro pilar: el césped de Lesser Hampden, del que habla casi con devoción. «En Lesser Hampden, el campo es increíble. Tenemos las instalaciones, necesitamos ser un buen equipo de Championship».

El mensaje es claro: estructura hay. Ahora toca justificarla en el césped.

ADN formador y cuentas claras

El club se ha alineado con la visión de Craig Mulholland en la Scottish FA: desarrollar talento escocés joven con un ojo en el futuro deportivo y otro en el balance económico. No es un discurso vacío. Queen's Park ya sirvió de trampolín a dos capitanes de la selección y de un gigante del país: Andy Robertson y Lawrence Shankland dieron pasos importantes en su carrera con la camiseta de los Spiders.

Crighton quiere que esa cadena no se rompa. Y los ejemplos recientes le dan la razón.

«Josh Fowler se ha ido a St Johnstone y lo está haciendo bien en la Premiership», enumera el técnico. «Seb Drozd se ha ido a Partick Thistle y está volando allí. Henry Fieldson se ha marchado a St Mirren».

La lista no acaba ahí. «Tenemos un carretón de ellos esta temporada», dice, casi con orgullo. Aparece el nombre de Ross McLean, que ya tuvo minutos el curso pasado y ha dado un salto más este año. «Es el sueño de cualquier entrenador, muy versátil: puede jugar por dentro, por fuera, atrás».

También cita a Tyrece McDonnell, que firmó 26 apariciones la temporada anterior. Minutos reales, en una liga exigente, lejos del fútbol protegido de las categorías de formación.

Crighton no se esconde: «Tenemos que ser ese club porque esa es la historia de Queen's Park. Los jugadores que están en la selección nacional empezaron aquí». Y recuerda cuál fue la condición cuando asumió el cargo: «Cuando me dieron el trabajo, fue desde el principio: ‘¿puedes ayudar a los jugadores a progresar?’. No solo yo, todos en el edificio. Eso es lo que queremos intentar hacer».

El entrenador reconoce un punto de orgullo en esa función de lanzadera: «Siento orgullo de haber tenido a estos jugadores con nosotros y ver cómo luego dan el siguiente paso».

Juventud, intensidad y aprendizaje

En el vestuario, la idea cala. Scott Martin, mediocentro de 29 años y una de las voces con más experiencia del grupo, ve de cerca el impacto de esa apuesta por la juventud.

Se fija especialmente en dos cedidos de Rangers, ambos llegados bajo el modelo de “co-operation loan”: Aiden McCallion, también centrocampista, y Lewis Stewart, un jugador al que define con una sola palabra: velocidad. «Es rapidísimo», resume.

Martin subraya el cambio de contexto que afrontan estos jóvenes. En Rangers, explica, están acostumbrados a dominar el balón y tener tiempo para decidir. En la Championship, el guion es otro: «Es un juego totalmente diferente. Es de área a área, de alta intensidad».

Para ellos, insiste, la experiencia es oro. No es lo mismo jugar en un B team o en un sub-19 o sub-20 que pelearse cada fin de semana en una liga donde nadie regala nada. «La forma en la que se han adaptado ha sido absolutamente de primera», valora.

Buenas sensaciones, tabla incómoda

El verano dejó señales positivas. Queen's Park firmó una buena fase de grupos en la League Cup, pero el arranque de la Championship ha sido mucho más duro. Hoy el equipo mira la clasificación desde abajo: penúltimo, segundo por la cola.

La situación, sin embargo, no genera pánico en el vestuario. Martin está convencido de que el grupo tiene recursos para mantenerse un año más en la categoría. El siguiente examen no será sencillo: un duelo en casa ante Ayr United, que marcha justo un puesto y un punto por encima.

«Aquí cualquiera puede ganarle a cualquiera», recuerda el mediocentro antes del partido televisado por BBC Scotland. Señala un momento concreto como punto de inflexión: el 0-0 ante Partick Thistle. «Creo que ese partido fue nuestro punto de giro, en el sentido de que encontramos la creencia de que podemos ir, en mi opinión, al lugar más difícil de la Championship y sacar un punto».

No habla como alguien resignado. Al contrario. «En cuanto a dónde estamos esta temporada, creo que estamos bien», afirma. «Ha habido tramos de partidos en los que jugamos realmente, realmente bien. Solo nos falta juntar todo eso y ser más consistentes».

La juventud del plantel pesa, para bien y para mal. «Tenemos una plantilla bastante joven por momentos, así que puede ser un poco difícil», admite. Pero no ve un abismo, sino un paso que falta por dar: «No estamos lejos de volver a ser un muy buen equipo».

Queen's Park ya esquivó una vez el destino que muchos le habían escrito. Ahora, con un club rejuvenecido, un proyecto formador claro y una Championship despiadada por delante, la pregunta es otra: ¿hasta dónde puede llegar este viejo gigante si sus jóvenes terminan de explotar?