Paris Saint Germain planteó un partido de posesión paciente y territorial: el 73% de balón y 708 pases con un 93% de precisión muestran un guion claro de ataque posicional desde su 4-3-3. Sin embargo, ese dominio no se tradujo en control absoluto del marcador, reflejando cierta “dominación estéril” ante un rival cómodo sin pelota. Monaco, con solo un 27% de posesión y 266 pases (78% de acierto), orientó su plan a proteger zonas interiores con su 3-5-2 y salir rápido cuando recuperaba. Incluso en inferioridad numérica tras la roja, siguió priorizando la ocupación del espacio sobre la del balón, apostando por la eficiencia y las transiciones puntuales.
Eficiencia ofensiva: volumen frente a pegada
PSG generó mucho más volumen ofensivo, pero con una eficacia relativa. Sus 21 tiros totales frente a solo 9 de Monaco describen un asedio constante, reforzado por 8 saques de esquina contra 4. El reparto de remates (10 dentro del área y 11 desde fuera) indica que el equipo parisino alternó ataques profundos con intentos lejanos cuando el bloque monegasco se hundía. Sin embargo, solo 6 de esos 21 disparos fueron a puerta, lo que sugiere dificultades para encontrar tiros realmente limpios pese a un xG de 2.13, alineado con sus 2 goles: producción acorde a lo esperado, pero sin ser demoledora.
Monaco, en cambio, fue mucho más selectivo: 9 tiros, 7 desde dentro del área y 4 a puerta, para un xG de 1.16. Con menos ataques, pero más cercanos al área, su 3-5-2 buscó finalizar rápido tras robo, explotando las bandas (Vanderson y Caio Henrique) y las rupturas de sus delanteros. La diferencia de córners (solo 4) confirma que su presencia prolongada en campo rival fue limitada; su amenaza llegó más por transiciones que por ataques posicionales largos.
Disciplina defensiva e intensidad
En términos de intensidad, Monaco asumió un plan mucho más físico: 12 faltas frente a las 8 de PSG y 5 tarjetas amarillas más 1 roja evidencian una estrategia de interrupción constante, especialmente en el segundo tiempo. La expulsión de Mamadou Coulibaly, tras doble amarilla en apenas tres minutos (55’ y 58’), refleja un mediocampo obligado a llegar tarde para frenar la circulación parisina. PSG, con solo 1 amarilla, optó por un control más posicional que por la falta táctica reiterada.
Los porteros no fueron protagonistas absolutos: Matvey Safonov realizó 2 paradas y Philipp Köhn 4. Dado el volumen de tiros de PSG (21), el dato de solo 4 intervenciones de Köhn subraya que muchos remates fueron bloqueados (9 tiros bloqueados para PSG) o se marcharon desviados. Defensivamente, el bloque de Monaco se sostuvo más en densidad y sacrificio que en intervenciones del guardameta.
Conclusión
En síntesis, el partido fue un choque entre el dominio territorial y la eficiencia selectiva. El plan de PSG, basado en posesión y acumulación de tiros, se vio contrarrestado por un Monaco compacto, agresivo en las faltas y eficaz en sus pocas llegadas. Al final, la eficiencia y la gestión de espacios de Monaco compensaron la superioridad con balón de PSG.





